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El “modelo de acumulación K” se financia consumiendo capital y ya no queda mas…
por Castor López
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Pese a transitar, durante el último lustro 2003-2007, una recuperación económica del producto argentino de alrededor de un 50% superior al PBI que se disponía luego de la crisis de los años 2001-2002, el autodenominado modelo “de acumulación (de poder?) y redistribución K” presenta el escenario de una Argentina crispada socialmente y tensionada económicamente, donde el conflicto del gobierno nacional con el campo es su ejemplo mas emblemático.
El gobierno nacional exhibe sus logros de 5 años continuos de crecimiento económico, con tasas de casi el 10% anual. Pero ello no es inédito en la historia económica argentina del último siglo. Ocurrió otras 3 veces. Entre 1918 y 1924 nuestro país creció al promedio del 8,3% anual durante esos 7 años, acumulando un incremento de su PBI del 55%. 40 años después, entre 1964 y 1974, crecimos sostenidamente al 5% anual, incrementando otra vez nuestro producto en más del 50%.
Incluso, en la hoy denostada década de los años 90, una objetiva visión indica que, salvo el año 1995 –afectado por la crisis de México- la economía argentina creció a tasas del orden del 9% anual promedio entre 1991 y 1998. O sea que crecer aun casi una década nunca nos aseguro sostenibilidad de desarrollo en el largo plazo, mas bien siempre, luego de estos ciclos de crecimiento, sobrevinieron periodos recesivos, en la historia de las sucesivas ilusiones y desencantos de nuestro país.
Probablemente debamos revisar el criterio de “la calidad del crecimiento económico”, que es tal solo cuando el incremento del producto se financia con nuevas inversiones reproductivas y no solo usufructuando capacidad de producción que quedo ociosa, luego del ciclo recesivo anterior. ¿Cómo diferenciar a un crecimiento económico, el circunstancial y volátil, del otro: el genuino, de desarrollo y progreso de largo plazo?
El crecimiento económico “de calidad” ocurre sin inflación de precios porque la oferta de bienes y servicios crece simultáneamente con la demanda, debido al ahorro y la inversión que propicia. Por el contrario, el crecimiento económico que usufructúa capacidad productiva anteriormente instalada solo puede suceder con sucesivos incrementos de precios, porque la oferta –al no receptar inversiones- es incapaz de crecer junto a la demanda.
La creciente inflación de precios de nuestro país, desde el 3,6% en el año 2003, el 6,1% en el siguiente año 2004 y el 12,3% en el año 2005, hasta el actual de, al menos, el 25% real anual, nos exime de comentar a cual crecimiento económico corresponde el actual y casi agotado modelo de acumulación K.
| Fuente: Fundación Atlas 1853 |
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