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Año V Nro. 367 - Uruguay, 04 de diciembre del 2009
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En el país que no existe. “Esto no tiene salida”, así me saluda un vecino. El apoyaba “el proceso”, mas no el comunismo tipo cubano, ni la entrega del país a cuba, ni el militarismo. Esperaba mucho. La realidad lo zarandeo, sobre todo la escasez de lo vital y el robo descarado y la impunidad y la inseguridad. “Y, peor”, continua. “La situación ira de mal en peor, de seguir así no hay porvenir”. “Este gobierno fracasó, hay que cambiarlo”. “Hay que eliminar la reelección”. Aceleró el paso y se alejo. No dio chance al intercambio. ¿De repente tomo conciencia? ¿Qué hará para cambiar el gobierno? ¿Tal vez tanto los de la resistencia, oposición y los rojos rojitos desengañados, sienten ahora, aprecian una especie de vacío interior y se muevan? ¿Comparten algo? ¿Quiénes fanáticamente se aferran al voto y desean que todos lo hagan como única vía de cambio, al votar no están, igualmente, protestando contra el voto controlado por la dictadura? ¿Para que les sirvió el voto a los rojos rojitos hace unos días? ¿Y en el futuro? A Honduras le funciono. Parece que, por ahora, nada de esto, nada de la oferta que viene del gobierno, responde a las carencias y necesidades actuales. Gran silencio, quietud y sumisión por parte de los supuestos líderes, movimientos y actores de la sociedad. Y la población en la actitud natural: primero subsistir –incluso bajo el ala roja rojita-, luego lo demás, luchar. Tendrá, por fuerza mayor, que invertir sus prioridades una vez más. Mucho aguajero pretendiendo ser alternativa de poder, sin tener y mostrar con qué. Si, hay que tener y mostrar con qué. Observamos como “los de la tercera edad”, en sus palabras, envían mensajes de gran contenido, superiores a la de los burócratas del gobierno y algunos supuestos aspirantes y/o dirigentes oposicionistas actuales. Quedan en el aire. Las protestas generalizadas, por todo el país que no existe, deberían golpear las conciencias de todos los habitantes y, en especial, de la gente en el gobierno. Es la protesta por las promesas no cumplidas. Es la protesta contra el gobierno, no contra el estado. Es la falta de eficiencia, es la falta de objetividad, es la falta de compromiso. Es el reclamo a la dignidad humana. Las protestas han sido metódicamente calladas, inconstitucional e ilegalmente reprimidas y para eso se han prestado los altos mandas de las FA, los jueces y tribunales y fuerza pública y la inmovilidad y el silencio cómplice de otros sectores de la sociedad. Pero, a su pesar, el país sigue en protestas. Sus habitantes, sus ciudadanos, sus barrios, si sienten lo que pasa y ya no van a parar. Entre quienes protestan se encuentran todo tipo de personas y de estratos, todos los colores incluyendo a los rojos rojitos, los unifica ahora su rechazo al presente gobierno y llama la atención el hecho de que hace unos meses atrás decían, los mismos, que apoyaban al gobierno. Y eso es la ruptura con la imposición a la fuerza bruta. La ruptura con el engaño y el cinismo. La ruptura con la permisibilidad para el hampa. La ruptura con la fuerza publica. La ruptura con lo rojo rojito. La ruptura con el “comandante y su gente y sus cubanos”. Los asaltantes y matones y etc., permisados por el gobierno, ya no recogen velas. Ya no le hacen caso al gobierno, actúan de acuerdo a sus propios intereses. Están, por sus recientes actuaciones, formando sus propias organizaciones criminales. En la Guaira están ofertando dinero efectivo, las propias autoridades a sus policías, por sus capturas. Imagínense hasta donde hemos llegado a ese reconocimiento público de incapacidad y complicidad. Este gobierno quiso acabar con la política, los políticos, principalmente de la resistencia y de la oposición, para instaurar su política y sus políticos: entregarle el país a los cubanos y a la barbarie. Casi lo logra. Afortunadamente este ciudadano, este pueblo, esta sociedad no esta ciega y se ha dado cuenta de todo lo que hay de político en ese empeño de negar y acabar con la política.
Todo lo anterior lo siente y presiente el ciudadano, el pueblo. El gobierno lo niega. Trae teóricos, escritores, literatos, psicólogos, sociólogos, etc., profesionales comunistas de todo tipo, según ellos, de todas partes del planeta, a cada momento, para tratar de darle respaldo a un pensamiento que esta enterrado por los hechos y la historia. No tiene futuro y no llega a una conclusión, a ninguna parte. Algunos de esos filotiránicos lo han dicho abiertamente. Otros, a la calladita, se gozan la estadía y el paseo y los dólares de regalo y regresan a “echar el cuento” con sorna y… a mandíbula batiente… La población ya siente que esto acabara y los propios miembros del gobierno y del partido único también. Eso se percibe. “A Dios rogando y con el mazo dando”. “Cuando el río suena, piedras trae”. De no ser así la oposición tendrá que considerar recurrir a la clandestinidad y a otras formas de lucha para restablecer la libertad, la paz, la convivencia civilizada. Hasta aquí, por ahora. ¿Por qué las FA convalidan y participan con burócratas del gobierno, sin orden judicial, en las invasiones a unidades productoras, fincas, haciendas, predios, etc., y se hacen cómplices? ¿Cuándo le van a explicar eso al pueblo, al ciudadano, a los tribunales? ¿Quién sanciona a estos públicos infractores? ¿Están provocando una reacción armada para justificar lo injustificable?
Caracas, Venezuela, , 26/11/09. © Nelson Maica C. para Informe Uruguay
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