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Año V Nro. 347 - Uruguay, 17 de julio del 2009
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Decir discursos de barricada es muy interesante cuando no se tienen obligaciones, pero la Ministra las tiene, aunque poco le importen, basta recordar que es la primera vez en los últimos 20 años que una enfermedad que anda circulando por los países vecinos nos alcanza sin que el Ministerio de Salud, haya tomado las medidas mínimas necesarias para evitarlo. Es más, cuando se detectó el problema la señora andaba en un Congreso relativo a su profesión y no se tomó la molestia de volver al país para asumir sus responsabilidades. Hemos tenido abogados, contadores a cargo del Ministerio del Salud Pública, e históricamente se han tomado las precauciones, evitándonos que la enfermedad invadiera nuestro territorio. Pero la señora anda haciendo política, en vez de preocuparse por nuestra salud, muy suelta de cuerpo, declaró que espera que si el próximo gobierno es del Dr. Lacalle, no le pase una motosierra a la Reforma de la Salud, pues al decir de la Ministra, como su máxima virtud, el FONASA ha dado “orgullo a las personas que ven como sus hijos se atienden en los mismos centros de salud que sus patrones, especialmente en el interior”. Esta Señora sin duda vive envuelta en un “nimbo fatuo”, se maneja con una simpleza rayana con la petulancia, sobre la diferencia entre los patrones y los empleados. Necesita considerar a las personas catalogándolas en castas, quienes son más o menos según el sitio que ocupan en una empresa, o si es el jefe o el subalterno. Su soberbia la lleva a considerar a quienes ocupan una posición inferior, según sus propios valores, como “pobres gatos” y a quienes supone en una posición “superior” como los “todopoderosos”, debe ser lo que la lleva a expresarse con ese tonito de “señora presumida”, ese hablar con la nariz torcida como molesta por soportar el olor de la gente, mostrando además, una total falta de conocimiento sobre la realidad de las ciudades del resto de nuestro país. Y la hace pensar que a la hora de necesitar atención médica, puede importarle a una persona el codearse con “gente importante”. En los demás departamentos de nuestro país, estimada señora, los médicos son los mismos, los que atienden en los hospitales y los que atienden en las mutualistas, y quienes se atienden en los hospitales, o en las mutualistas privadas cuando el problema sanitario es importante, deben trasladarse a la capital. A costo del hospital, o a costo de la mutualista, con una infinidad de costos personales a asumir, que no se arreglan por tener la cuota de la mutualista paga. Además en el resto del país existe una realidad muy diferente en la salud pública, contando con por ejemplo el Hospital de Tacuarembó, que no es obra de este gobierno por cierto, si no del esfuerzo de quienes allí trabajan, y en los hospitales y policlínicas en virtud de la dedicación de los funcionarios médicos y no médicos, se suplen las carencias de la falta de recursos. Por otra parte, no le han solucionado a quienes les pagan la cuota mutual, a los habitantes de todo el país, lo más caro que son los tickets, órdenes, etc., los que son por cierto muy duros de afrontar, al sumarse exponencialmente cuando hay una enfermedad de por medio. Y por encima de todo, esta reforma de la salud, lo único que ha logrado es darle más dinero seguro a las mutualistas, pero están todas tan excedidas de socios que es casi imposible conseguir la atención en tiempo y forma, para aquellos atendidos por medio del FONASA, tanto como para quienes se pagan sus cuotas con recursos propios. Por cierto muy diferente debiera haber sido el planteamiento, pues ya que se le quita el dinero para financiarla a los trabajadores, ¿cuando no?, la lógica es que se hubiese apuntado a dotar a los hospitales públicos de todos los recursos necesarios, de forma de que aquellos que deben concurrir a atenderse, cuenten con lo imprescindible para su curación. Esto hubiese sido mucho más saludable, que pagar cuotas que no aseguran la posibilidad de poderse atender, pues para hacerlo hay que contar con dinero contante y sonante para pagar los análisis, los medicamentos y los médicos, ¿sabe usted señora a cuanto asciende la suma de todos los tickets y órdenes en los que hay que incurrir? En un chequeo simple puede uno gastar unos $500, por lo bajo, ¿cree usted de verdad que el pagar la cuota de la mutualista a una persona que saque líquidos $ 8.000, le solucionó el problema de atender a sus hijos? Salvo que el mes que tengan que llevar a su hijo al médico, decidan pasar sin comer unos días, no me doy cuenta como. Por favor Señora: Poco importa si donde me atiendo yo, o se atiende mi hijo, se atiende usted y su familia. A la hora de contar con asistencia para la cura de una enfermedad, no importa el frasco, sino el contenido. Espero que quien asuma el gobierno de nuestro país, sea quien sea, pase una motosierra bien grande a este engendro llamado FONASA, buscando realmente mejorar la asistencia en la salud, tanto pública como privada, de forma que todos sin importar que lugar ocupemos en la escala social con cuyos parámetros usted nos mide, podamos tener la absoluta seguridad que lograremos contar con los medios y la oportunidad de poder acceder al mejor tratamiento. Poco importa si ello es en un hospital, o en un lujoso sanatorio. © Helena Arce para Informe Uruguay
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