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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 404 - Uruguay, 20 de agosto del 2010 |
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Este Oriental que fuera repatriado después de 170 años (julio 2002) luego de haber sido secuestrado en 1832 por orden del General Fructuoso Rivera (Don Frutos) como él le llamaba y con quien participara en la campaña de las Misiones. Por órdenes del Presidente Rivera, Vaimaca Perú junto a otros compañeros fue entregado a Francois de Curel, un francés que tenía veleidades de “científico”, quien decidió llevarlos a París con el argumento de realizarles investigaciones antropológicas. Pero, ¿por qué Tubichá?, el término significa cacique, y vaya que lo era Vaimaca Perú. Nació con la dignidad de Jefe en 1780 y a los 30 años lideraba su propia tribu. A los 34 años, en 1814, se une al General José Gervasio Artigas con sus hombres. Con el tiempo llegó a dirigir la guardia personal del Padre de los Orientales. También dada su experiencia y conocimiento del territorio de la Banda Oriental supo servir como baqueano y explorador. Siempre al lado del Protector de los Pueblos Libres, en el triste momento de su exilio al Paraguay, lo acompañó hasta la frontera. En 1828 se suma a las fuerzas del General Fructuoso Rivera y participa heroicamente de la reconquista de las Misiones Orientales. Servía bajo las órdenes de quien posteriormente al ejercer la Presidencia de la República ordenaría el exterminio de los “indios rebeldes” que no querían cambiar su forma de vida. Rivera convocó a los Jefes charrúas a una reunión en el río Queguay Grande,al ser detenido Vaimaca Perú por las fuerzas gubernamentales, espetó la memorable frase: “Mira, Frutos, matando a los amigos” Este héroe de las luchas de la Independencia fue trasladado a pie a Montevideo, donde al ser abandonado sufrió hambre, miseria y todo tipo de vejaciones. Posteriormente va a ser entregado al francés Curel. El 25 de febrero de 1833 zarpó desde el puerto de Montevideo, el barco “Phaetón” con Vaimaca Perú, acompañado de su esposa Guyunusa y sus compañeros, Senaqué y Laureano Tacuabé Martínez. Al llegar a la “Ciudad Luz” fue exhibido en jaulas, junto a sus compañeros siendo identificados como “un grupo de mamíferos sudamericanos”. A pesar de lo sufrido en París, se dice que Vaimaca Perú durante su cautiverio supo mantener una posición distante y orgullosa. La última tragedia de su vida sería el desplante que le realizara su esposa Guyunusa, abandonándolo por el joven Tacuabé. En diciembre de 1833, seguramente frío invierno parisino, muere de tristeza, sin duda el destierro, el abandono, mucho dolor para su corazón. Temblaron sus plumas… No sabía reír ni sabía llorar Posteriormente, uno de los científicos franceses que había estado en contacto con el Jefe Charrúa de nombre Dumoutier, externaba sobre Vaimaca Perú que: “Era poco comunicativo, eludía responder a las preguntas y miraba a sus visitantes con indiferencia; no descendió jamás de su dignidad personal y siempre parecía estar sumido en profundas meditaciones que le daban un aire de indolencia”. A ocho años de la llegada de los restos del Jefe Charrúa, el tubichá, Vaimaca Perú, quien fuera guardia personal del General José Gervasio Artigas y héroe de las luchas por la Independencia de la hoy República Oriental del Uruguay, su espíritu vaga libremente por su tierra y vive en cada hijo de este pueblo Oriental.
Compartir este artículo en Facebook © Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez para Informe Uruguay
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