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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 387 - Uruguay, 23 de abril del 2010 |
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NUEVA YORK – No sucede todos los días que uno pueda unir a dos potencias globales para promover un avance planetario, pero eso es lo que sucede con Connect to Learn (www.connecttolearn.org), una nueva iniciativa mundial para asegurar que todos los niños del planeta puedan completar al menos una educación secundaria. Ericsson, el gigante de las telecomunicaciones, y la cantante pop Madonna están aunando esfuerzos para que los chicos vayan a la escuela y estén conectados en todo el mundo a través de banda ancha inalámbrica. Mis colegas y yo en el Earth Institute y la Alianza Promesa del Milenio estamos sumándonos al esfuerzo. Lo que está en juego no podía ser más loable -ni las perspectivas más emocionantes. La revolución de la tecnología de la información y las comunicaciones (ICT, por su sigla en inglés) seguramente es la fuerza única más poderosa para el desarrollo económico en el mundo hoy. No sólo en Nueva York, Shanghai o París uno encuentra un teléfono celular en manos de todo transeúnte. Hoy en día, se encuentran celulares en los taxis de Nairobi y entre los criadores de camellos en el norte de Kenia. Actualmente existen 4.600 millones de suscriptores a teléfonos celulares, y la cantidad se está disparando. Se calcula que sólo 250 millones de suscriptores viven en el África subsahariana. La propagación de la tecnología 3G (y pronto 4G) ofrece la perspectiva de un avance tecnológico en la educación. De pronto, hasta las escuelas remotas pueden conectarse a Internet y a otras escuelas a través de un panel solar, computadoras de bajo costo y acceso inalámbrico. Una escuela que carecía hasta de elementos rudimentarios de repente puede tener acceso a la misma tienda global de información que cualquier otro lugar en el mundo. Cuando esto sucede, los resultados son alentadores. Pocos minutos después de conectarse en línea en una comunidad pastoral en el nordeste de Kenia, los chicos ya leían sobre su propia comunidad como parte del Proyecto Pueblos del Milenio en todo el territorio africano. Las comunidades que tenían escasa asistencia escolar fueron testigos de un ingreso de niños ya que las intervenciones de bajo costo, empezando por la conectividad a Internet, las comidas en el colegio y un suministro de agua potable, deriva en un aumento de la calidad, el desempeño y el poder de atracción de las escuelas entre padres y alumnos.
Con una modesta financiación inicial, las comunidades rurales pobres y tradicionales que no habían considerado educar a las niñas de pronto perciben el inmenso valor para la comunidad que implica educar tanto a niños como a niñas. En un Pueblo del Milenio en Etiopía que visité recientemente con el ministro de Salud del país, un padre local me explicó que había decidido mantener a su hija en la escuela en lugar de casarla a los 12 años con el hijo de un vecino. "Le pregunté a mi hija qué quería hacer", explicó el padre, "y ella me dijo que quiere quedarse en la escuela, así que sigue asistiendo al colegio". El ministro de Salud se dirigió a mí y me dijo que nunca antes había oído una conversación semejante en esa región: que el padre no sólo le preguntara a la hija, sino que felizmente aceptara su decisión. Estamos viendo este tipo de cambios rápidos en toda África. Las comunidades pobres saludan la perspectiva de un fortalecimiento rápido de la educación de las niñas, si los magros recursos lo permiten. Hace poco, en un día soleado en Malawi, Madonna y el CEO de Ericsson, Hans Vestberg, asistieron a la iniciación de la obra para una nueva escuela para niñas y lanzaron la nueva iniciativa educativa global. En el horizonte, en dos direcciones, distribuidas en unos cuatro kilómetros, estaban las torres de telefonía celular para conectar a la nueva escuela con el mundo. La promesa no se perdió en el gobierno nacional. El ministro de Educación se compretió a fomentar la educación a nivel nacional tan pronto como los recursos lo permitieran. La educación secundaria universal, especialmente para las niñas, resulta un elemento transformador para las sociedades que intentan escapar de la pobreza, porque la educación también cambia la dinámica demográfica del país. En las partes más pobres del mundo donde todavía no hay niñas en la secundaria, éstas se casan a una edad temprana y tienen un promedio de 6 a 8 hijos. Las que permanecen en la escuela terminan casándose mucho después, quizás entre los 20 y los 25 años, ingresan a la fuerza laboral y tienen 2 o 3 hijos.
La interacción de la reducción voluntaria de la fertilidad y la caída de la pobreza es profunda y rápida. Cuando las familias pobres tienen menos hijos, pueden invertir más por hijo en salud, nutrición y educación. Las madres pueden permanecer más tiempo en el mercado laboral, quebrando barreras de larga data en materia de desigualdad de género. Un reducido crecimiento de la población implica una menor exigencia para la tierra, el agua y la biodiversidad. En resumen, los vínculos entre educación y fertilidad reducida, desarrollo económico más rápido y menor degradación ambiental son demasiado poderosos y obvios como para ser ignorados. Conectar a los niños en todo el mundo en programas escolares compartidos en línea y facilitar las "redes sociales" de niños en todo el mundo a una edad temprana redundará en beneficios educativos de amplio alcance. En el lanzamiento reciente de un enlace "escuela a escuela" que conectaba una escuela primaria en Estados Unidos con otra en Kenia, niños jóvenes divididos por casi 13.000 kilómetros compartieron una "lectura en voz alta" y luego reflexionaron, en un estado de asombro y fascinación, sobre cómo podían compartir una historia con niños en otra parte del mundo. La Escuela de Docentes de la Universidad de Columbia analizará el proceso de escuela a escuela muy detenidamente, con métodos de supervisión formales, a fin de evaluar el valor de las experiencias escolares en términos de aprendizaje cognitivo y ético ampliado.
Las estimaciones actuales sugieren que aproximadamente 300 millones de niños en edad escolar en todo el mundo están privados de la posibilidad de terminar la escuela secundaria, en gran medida por razones económicas. Ese déficit, que amenaza el futuro de esos niños y sus sociedades, hoy se puede achicar a un bajo costo. Un Fondo Global para la Educación, combinado con un esfuerzo global voluntario para conectar a los niños en todo el mundo, ofrece la posibilidad de un avance que no era realista ni siquiera hace pocos años. Este tipo de iniciativas son otro ejemplo contundente de una verdad elemental de nuestro tiempo: la extrema pobreza, el analfabetismo y la muerte por causas prevenibles son flagelos anacrónicos cuando tenemos las tecnologías y la buena voluntad global para acabar con ellos.
© Project Syndicate, 2009. www.project-syndicate.org Compartir este artículo en Facebook
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