|
|
La improvisación permanente
por Dr. Francisco Gallinal
|
| |
|
|
“A mi no me gusta Matías Campiani”, expresó Mujica en la interpelación. Creo que la expresión que utilizó en su breve intervención, es por demás elocuente, pues sus manifestaciones reflejan, desde el punto de vista intuitivo, la opinión que tiene no sólo la bancada de legisladores del Partido Nacional, sino también buena parte de la opinión pública del país respecto al negocio de PLUNA. Hay una desconfianza marcada hacia los socios, y eso ha generado una serie de suspicacias, de intrigas y de preocupaciones que de por sí han desmerecido la suerte de este negocio.
¿Cuál es la verdad de toda esta situación? Obviamente, la población del país no obtendrá una verdad absoluta como resultado de esta interpelación; hay dos opiniones claramente contrastantes y nosotros tenemos la impresión de que no va a pasar mucho tiempo antes de que quede de manifiesto qué clase de negocio se celebró y qué consecuencias va a deparar todo esto, no solo para PLUNA como marca, como grifa, sino también para las arcas del país.
Quiero hacer caudal de un instrumento que, a nuestro juicio, el Gobierno debía haber utilizado, porque era ineludible que recurriera a él para dar al negocio la transparencia que no ha tenido. En la misma medida en que se fue avanzando en el tiempo y en la profundización de las negociaciones para ceder a la contraparte ventajas claramente apreciables como la que significa que el Estado se convierta en garante soberano de cifras que rondan los US$ 200:000.000, es evidente que con esas condiciones, introducidas en una licitación pública internacional, otros hubieran sido los oferentes y otras firmas hubieran sido las que habrían competido en la posibilidad de asociarse con el Estado uruguayo para la explotación de una línea de navegación aérea.
Por lo tanto, durante todo este proceso el Gobierno actuó solo porque solo él estaba representado en el Poder Ejecutivo y en el Directorio de PLUNA, pero además actuó solo porque decidió prescindir en todo momento de las luces de alerta que desde el Parlamento Nacional se fueron encendiendo, en forma continua y fundamentada, por parte de nuestra colectividad política.
De esta manera, terminamos con el desatino del Ministro de Economía y Finanzas que viene a decirnos, prácticamente en la segunda mitad de la interpelación, que se pretende realizar un vaciamiento institucional, en una calificación que podría ser agraviante si no fuera porque lo hace en su condición de Ministro que se está yendo para convertirse o intentar convertirse en candidato de su fuerza política en las próximas elecciones nacionales. Ya lo tendremos aquí sentado para poder discutir sobre estos temas y sobre los vacíos y llenos institucionales.
Lo cierto es que este Gobierno, no solo ha fracasado rotundamente, sino que ha demostrado que las políticas que se desarrollaron han sido fruto de una improvisación permanente. Esto no es algo que se diga al vuelo o sin fundamentos; no se trata de un tema que solo abarca el fracaso al que nos está conduciendo en lo que tiene que ver con PLUNA, con todo el Estado como garantía soberana de los negocios que se le ocurra hacer al señor Matías Campiani. Este Gobierno, que todos creíamos que tenía las cosas claras en materia de privatizaciones –ya sea para hacerlas o para dejar de hacerlas; ya para asociarse o para trabajar con una participación exclusiva del Estado–, ha fracasado en aquellos temas que más ha cuestionado en el transcurso de los últimos años. Y el precio lo paga la sociedad entera. Además, no puede decirse que no se le dio el alerta o que no se le puso de manifiesto la necesidad de corregir el camino que se estaba recorriendo.
» Arriba
| Comentarios en este artículo |
|
|
|