|
|
Crimen y Castigo
por Cr. Ricardo Puglia
|
| |
|
|
El impacto del crimen y el castigo y gran parte de los problemas que aquejan a nuestra sociedad ¿se pueden resolver desde la perspectiva económica?
La criminalidad, además de ser campo de estudio de siquiatras, sicólogos y sociólogos, también le compete a toda la sociedad.
El crimen y la violencia son obstáculos para el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y la indigencia debido a sus efectos sobre múltiples variables que afectan la capacidad productiva de la sociedad, por lo que la voluntad y la capacidad deben ser parte de la solución.
Cuando los delincuentes enfrentan poco temor a ser detenidos, están más dispuestos a involucrarse en delitos violentos, o sea, el delincuente al igual que los economistas, analizan la oferta y la demanda frente al acto de delinquir.
Si las penas son el precio del delito, entonces, si estas suben, sube el precio y, por lo tanto, se desincentiva el delito.
Los delincuentes cometerán un delito cuando su utilidad esperada sea mayor a la utilidad esperada de dedicar el tiempo a actividades lícitas.
Salvo casos patológicos, los delincuentes buscan el mayor beneficio con el menor costo. Las personas que cometen delitos analizan la recompensa económica que les reportará contra los costos, como la posibilidad de que sean procesados; la dureza de las penas que se les impongan contra lo que podrían ganar en un trabajo legal. Si el cálculo es favorable, cometerán el delito.
La alta incidencia de delincuencia se correlaciona con las bajas penas y castigos – menores de edad, fundamentalmente -, baja tasa de policías por habitante falta de ejercicio de la autoridad, baja calidad educativa y deterioro en los valores sociales.
También existe otra correlación que es tan importante como las anteriores y están referidas a la existencia o no, eficacia o no , eficiencia o no del rol de las políticas públicas, que en nuestro querido Uruguay han sido y siguen siendo deficitarias.
Recordemos que la medicina y la odontología preventiva son más efectivas que asumir los costos de la enfermedad.
La solución no pasa solamente por aumentar las penas y el castigo, sino que a corto plazo, los delincuentes deben enfrentar una mayor probabilidad de castigo siempre y cuando en el largo plazo se aumenten las ofertas de empleo, de educación y el poder adquisitivo de las personas y las cárceles se transformen en verdaderos reformatorios y no en universidades para continuar delinquiendo con mayor maestría.
| Comentarios en este artículo |
|
|
» Arriba
|