Miembro de
Proyect Sindicate apdu
       
 
separador                                          Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
              
     
Google Buscar en la

 
Año V Nro. 314 - Uruguay, 28 de noviembre del 2008   
 

 
historia paralela
 

Visión Marítima

 
Luis Tappa

Lo que el viento se llevó
¡No solo fue el título de una película!
por Luis Tappa

 
separador
 
rtf Comentar Artículo
mail
mail Contactos
notas
Otros artículos de este autor
pirnt Imprimir Artículo
 
 

         Tenemos varios temas que son de absoluta actualidad, temas de los que se habla todos los días, la prensa se ocupa de ellos y también las autoridades. Todos opinan, todos están llenos de buenas intenciones y es así como surgen ideas a montones, pero solo queda en eso, buenas intenciones que nunca llegan a cristalizar.

         Me estoy refiriendo a dos temas urticantes para la sociedad, la delincuencia y la violencia familiar, ¿Pero qué hacemos para solucionar definitivamente estos problemas?... ¡Lamentablemente no hay forma!

         A grandes males grandes remedios dice el refrán, pero no hay la mínima intención de buscar grandes remedios para estas dos lacras sociales que nos tiene atrapados en un círculo vicioso.

         Desde este lugar ya he tratado el tema en varias oportunidades y he reclamado penas más duras para la delincuencia, especialmente para aquello delitos especialmente agravados como lo son la violación,  el copamiento de vivienda con fines de hurto y el asesinato para cometer un robo, sea en la modalidad que sea.

         La violencia doméstica está insertada en la sociedad desde siempre, sucede en todos los ámbitos sociales, pero principalmente en los estratos más bajos. La pobreza es formadora natural de violencia, llámese como se llame esta. También lo es el alcohol, la droga y la falta de educación… ¡Pero acaso! ¿Hay alguna forma de combatir el problema?

         Los hombres son los principales actores del maltrato familiar, pero también hay muchas mujeres que lo practican a diario, la violencia doméstica no es prioridad del sexo masculino.

         Es entonces que todos los días escuchamos hablar de lo mismo, pero nada se consigue, porque esa misma violencia está ligada íntimamente a la educación. La violencia engendra violencia, pero quienes nacen y crecen dentro de ambientes violentos tarde o temprano van a generar violencia, por eso lo del círculo vicioso, ¿Qué hacemos entonces? ¿Cómo solucionamos el problema? ¿Cambiándoles el cerebro?... porque realmente no veo otra forma de hacerles entender que hay cosas que están mal, que no se pueden hacer, que están reñidas con la moral y las buenas costumbres.

         Se habla de educación, pero de que educación me hablan si hasta en los colegios campea la violencia, y hay padres y madres que son absolutamente incapaces de proporcionar cuidados y educación a sus hijos, y estos se crían viendo la violencia como cosa natural, y algún día la practicarán también.

         Las cárceles nunca fueron un lugar de recuperación, ni lo serán jamás por más buena voluntad que se ponga, solo sirven para radiar de la sociedad a  delincuentes y malvados que, como elementos disociadores  de lo mejor de la naturaleza humana se convierten en parásitos, que como la termita, lo carcomen y lo pudren todo por dentro.

         El pegador nunca va a dejar de ser pegador, lo mismo que el violador jamás va a dejar de ser violador, lo llevan en el alma, igual que un asesino la sed por matar. Si alguien cree que esta clase de gente se pueda recupera está más loco que yo, y eso ya es decir. Entonces solo queda radiarlos definitivamente del entorno social. Que me perdonen los genios de las soluciones humanas, pero es así.

         Todo en el mundo ha cambiado, desde el clima hasta la delincuencia, se han perdido los códigos, y esto no es prioridad del tercer mundo, como nos llaman; en el llamado primer mundo estos problemas existen, y quizás, y sin quizás también, en mayor escala y con delitos más aberrantes que los que se practican en esta parte del globo, donde vivimos los miserables, a quienes nos llaman indigentes intelectuales, brutos, sudacas y otras cosas por el estilo. Porque ser latino es mala palabra para quienes se creen superiores… ¡Pero no quiero salirme del tema!... a veces no puedo con mi genio.

         Por eso la pregunta, ¡Que hacemos entonces? Porque toda la clase política, que son quienes rigen los destinos de cualquier país, está llena de buenas intenciones, pero como dije más arriba, no pasa de eso, solo buenas intenciones, y ríos de tinta y verborragia para hablar sobre lo que se debe hacer, pero que no se sabe cómo.

         La violencia está enquistada en la sociedad y nos hay dios que la erradique, la vemos a diario en los informativos, pasa dentro de las familias, en las calles y hasta en el deporte

         La represión no es nada bueno que digamos, nadie la desea, ya tuvimos demasiado de eso, pero tampoco la pavada, ni se puede confundir libertad con libertinaje. Sin embargo se ha usado la represión contra expresiones gremiales, pero no cuando un montón de vándalos destroza un estadio y se arma una batalla campal con agresiones y heridos de todo tipo. Parece que dentro de un estadio de fútbol está permitido golpearse y hasta matarse, y que eso no es delito, simplemente un pasaje por la comisaría y… ¡A la calle de vuelta!

         A la señora Ministra del Interior me parece que se le está escapando la arena entre los dedos. Es hora de los grandes remedios, y los clubes, todos, son tan culpables como quienes cometen actos de agresión y vandalismo dentro de una cancha de fútbol, porque aunque lo pretendan negar, esos “barra brava” son invento y producto exclusivo de las dirigencias de los clubes, son ellos quienes los mantienen.

         Hoy día nadie es tan idiota como para hacerse romper la cabeza por la camiseta de ningún club, si no hay intereses creados y ganancias… ¡No hay barra brava!

         Entonces es hora de preguntarse, ¿Quiénes solventan y mantienen esas barras?

         Ahora bien, retomando el tema que impulsó esta nota, si tanto se dice que la violencia familiar debe tratarse por medio de la educación, es evidente que esta debe empezar primero en el hogar y luego en la escuela; en el hogar, si ya hay padres violentos es imposible, y si se pretende hacerlo desde la escuela habría que hacer una profunda reforma para que esto se pueda llevar a cabo,

         Decimos que la escuela es obligatoria, laica y gratuita… ¡Laica y gratuita puede ser!... ¿Pero obligatoria?... no veo que se haga cumplir con esto, debería controlarse con rigor para que efectivamente todo niño concurra a la escuela y reciba una educación acorde con los fines buscados, pero lamentablemente no es así.

         O sea, todo seguirá como está, ni las cárceles serán correccionales ni se terminará con la violencia doméstica, los delincuentes podrán violar, robar y matar, pero al poco tiempo ya andarán nuevamente entres nosotros, también miles de niños jamás pisarán una escuela y… ¡Todo seguirá como hasta ahora!

         A las palabras y a las buenas intenciones se las lleva el viento.

Comentarios en este artículo

» Arriba


© Luis Tappa para Informe Uruguay
 
21
Informe Uruguay se halla Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
Depósito legal No. 2371 deposito Nos. 338018 ley No - 9739, dec 694/974 art. 1 inc A
20
Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, la opinión de Informe Uruguay
20
Los enlaces externos son válidos en el momento de su publicación, aunque muchos suelen desaparecer.
Los enlaces internos de Informe Uruguay siempre serán válidos.
21
 
Estadisticas Gratis