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La Credencial es el Arma
Respuesta al Senador Fernandez Huidobro
por Rodrigo Blás
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Abandonando su momento cariñoso con los perros homosexuales el Senador Eleuterio Fernández Huidobro continúo con sus teorías sociales y socializantes, ahora aconsejando a la población a “armarse” es decir a proveerse de armas de fuego para “asegurar” su seguridad.
No pienso detenerme ni un minuto a analizar la respuesta de la soberbia Ministra Tourné quien si bien se manifestó en desacuerdo con el Senador Tupamaro lo hizo a la misma vez que felicitaba al Jefe de Policía de Montevideo por la inacción policial en una batalla campal en una cancha de fútbol de la que los policías fueron espectadores de lujo, flaco favor hace la ministra al contrariar al Senador al mismo momento que expone al máximo la incapacidad de su cartera para mantener el orden público, en un simple análisis parece acertada la propuesta de Huidobro si los que tienen que defendernos no lo hacen, hagámoslo nosotros mismos.
Sin embargo el Senador que desde su alta posición en el Partido de Gobierno aconseja a la población a armarse y que desde siempre tuvo una larga relación con las armas que debería llevarlo a no querer saber más nada con ellas (pegó tiros, le pagaron, apunto, le apuntaron) no sólo se equivoca en la solución que sino desnuda realmente toda una teoría gubernativa del Frente Amplio en materia de Seguridad.
Meses atrás definíamos en un artículo, como causa principal de la inseguridad reinante al Estado Ausente en su función policial, un estado que no quiere por complejos, culpas propias, reminiscencias de oscuros pasados, desconfianza en la policía y otras barbaridades más, tomar en serio su función de policía, ejercer la autoridad ciudadana . La fuerza que demuestra el gobierno para sobrepasar leyes y constituciones para sobreejercer la autoridad política que tiene, no se repite, al contrario, no existe, a la hora de ejercer su autoridad policial . La policía tiene tres funciones fundamentales, prevenir, disuadir y reprimir en ese orden, sobre todo en ese orden de aparición, primero debe prevenir que algo pase, después debe tratar de disuadir cuando está pasando y de última reprimir para acabar el hecho. El ejercicio prudente y efectivo de esa función es acatado y aplaudido por todos, hace al estado de derecho y hace al buen funcionamiento de una sociedad que se precie en su ambición de mantener la paz y el orden público.
De la prevención queda muy poco ante la falta de efectivos materiales, recursos etc. con los que cuenta la policía, la disuasión no funciona cuando al que se intenta disuadir sabe que si no desiste la represión no llegará de todas maneras, no hay disuasión si no existe la posibilidad de la represión. Esto es la historia de la policía de hoy, en el fútbol, en las calles, y en nuestras casas, la ausencia del Estado en su función policial ha dejado a los ciudadanos varados a las buenas de Dios, hasta parece razonable la opción de Huidobro de comprar un arma y atrincherarse en su casa esperando que alguien entre para defendernos, parece razonable pero no es.
La sociedad creo desde siempre una fuerza policial para que se ocupe de esas cosas, eliminó la justicia por mano propia y la autodefensa del funcionamiento social no debe, no puede, el Gobierno de hoy pretender que la sociedad se ocupe por sí misma de solucionar la inseguridad que el Gobierno no puede ni quiere atacar, no es el camino, de continuar así seguirán apareciendo los que van a robar muertos por un vecino asustado, se armarán los delincuentes para defenderse con las consecuencias que eso traerá, y nos avecinaremos hacia algo más parecido al lejano oeste que al Uruguay donde nos criamos.
Igual estamos los uruguayos tomando precauciones, estamos armados con la credencial en mano para poner en el Gobierno a aquellos que asuman la tarea de proteger a la gente, a los que no tengan miedo de ejercer la autoridad con la ley en la mano, a los que asuman la tarea de un Estado que debe estar presente en la defensa del Derecho Humano de gozar los bienes propios y la vida sin miedo.
Estimado Senador, nuestra arma es la credencial, con ella premiamos y castigamos, con ella nos defendemos, con ella construimos el futuro y será con el voto que solucionaremos lo que usted quiere solucionar a los tiros.
El Uruguay de los tiros ya pasó y usted fue protagonista, al igual que hoy es protagonista del Uruguay de los ciudadanos atacados e indefensos; con otros protagonistas reconstruiremos el Uruguay de la paz, del orden y de la esperanza.
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