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Los hombres grises (bolche tupa)
Comunistas y Tupamaros en Uruguay
Capítulo III
por Prof. Antonio Romero Piriz (Perfil)
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Memorias de un joven comunista uruguayo integrante de la “Orquesta Roja”, clandestino, preso y exiliado durante la dictadura cívico-militar de 1973 a 1985. La militancia clandestina, la tortura, los cuarteles, el penal de Libertad, el exilio en Suecia, el accionar de las fuerzas de choque. ¿Qué sabe Ud. Sobre la Orquesta Roja y el aparato arpado del Partido Comunista Uruguayo?
El Movimiento de Independientes 26 de Marzo
Me integré al “26”. Nos reuníamos al principio en la cocina de un viejo teatro de la calle Maldonado, y en la agrupación estaba Fernando Vázquez, “el gallego”, haciendo sus primeras armas (hoy dirigente máximo del 26 seispuntista) y María de los Angeles Balparda, junto a Carlos Percovich, Ana Travieso, la “negra” Silvia, “Rodolfito” (Rodolfo Martínez Barboza, hoy fallecido).Gente venida de todos lados: de la Iskra, de la ROE, de las agrupaciones rojas, y yo de la UJC. La atracción de la guerrilla tupamara los nucleaba a todos. Nos dirigía “el abuelo”, Julio Sande, que creo que ya era militante del MLN. Yo pasaba las tardes charlando con Rubén Sassano, con quien tenía en común el ser ¿ex? Comunistas. No sé si era de la orquesta, pero igual que yo predicaba el prosovietismo y se declaraba comunista. Benedetti (el escritor) aparecía de vez en cuando con aires de gran señor, pero nunca conversaba con nosotros o se quedaba a las tareas sencillas de pintar carteles, limpiar, etc., como hacía Sassano.
Igual que Benedetti era Daniel Vidart. Empecé a sentir lo que sentiría mucho más en la cárcel: que los tupas y pro-tupas eran mejor gente que la del partido, a pesar de que yo pensaba que mi misión era “mejorarles” sus ideas. Allí no se veía el sectarismo y las “serruchadas de piso” que había presenciado entre los bolches. En el local central de Maldonado hacíamos guardias armados con escopetas, fusiles, revólveres y pistolas guardados en un armario, que un cuadro del 26 (evidentemente del sector militar del MLN) nos enseñó a manipular en esa misma sede. Nos acostábamos en el piso y apuntábamos por una ventana hacia fuera. La misma “autodefensa” que ya había hecho en la UJC. En los círculos de estudio yo predicaba el marxismo-leninismo, y una vez Fernando Vázquez me preguntó si no estaba equivocado. Qué ironía que hoy él sea fanáticamente leninista.
Las Elecciones de 1971
Milité en el “26” en dos lugares: Magisterio y el comité de base del FA, primero el de Chucarro y luego el Libertad.
En Magisterio pronto estuve en la dirección de la agrupación, llamada “grupo chico”. En el comité Libertad integré también la dirección, llamada FOP (Finanzas, Organización y Propaganda) como encargado de propaganda. Otros miembros eran la hija de un famoso juez de básquet, Oppenheimer, Muzio Marella y el “mono” Latrónica, asesinado en 1976 en Buenos Aires por la triple A (Alianza Anticomunista Argentina).Volantes del MLN aparecían misteriosamente en el comité de base luego de reunirse la agrupación del 26. En Magisterio la actividad era poca porque estábamos volcados a los barrios y la actividad electoral. Con Rodolfito (años después periodista en CX 30) pintamos consignas de apoyo al MLN en los baños de Magisterio con aerosol. Este me explicó que al hacer eso éramos un CAT (Comité de Apoyo a los Tupamaros) “silvestre”, es decir, sin conexión formal con la “orga”. En el barrio salíamos de pegatina todas las noches hasta la madrugada, en camiones. Yo estaba práctico en el uso de la brocha y el engrudo por mi actividad previa en la UJC. Y llegó el día de la elección. Estuvimos todo el día llevando gente a votar en vehículos con la bandera tricolor de Otorgués que había sido elegida como enseña del Frente, así como el logo que representaba una montaña con una bandera.
Llevaba en mi solapa una pequeña insignia de metal que encontraría quince años después guardada como sobreviviente de la dictadura. Al día siguiente de las elecciones había militantes llorando en el comité de base Chucarro por el resultado: 300.000 votos. Creían que el FA iba a ganar.
Con la lógica largo-placista que me había enseñado el partido, les recordé la frase de los estudiantes del Mayo francés: “no es más que el comienzo. La lucha continúa”.
En la próxima edición:
- Guerra y prisión en el 72
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| © Prof. Antonio Romero Piriz |
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