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Año V Nro. 337 - Uruguay, 08 de mayo del 2009   
 
 
 
 
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Los hombres grises (bolche tupa)
Comunistas y Tupamaros en Uruguay
por Prof. Antonio Romero Piriz (Perfil)

 
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Memorias de un joven comunista uruguayo integrante de la “Orquesta Roja”, clandestino, preso y exiliado durante la dictadura cívico-militar de 1973 a 1985. La militancia clandestina, la tortura, los cuarteles, el penal de Libertad, el exilio en Suecia, el accionar de las fuerzas de choque. ¿Qué sabe Ud. Sobre la Orquesta Roja y el aparato arpado del Partido Comunista Uruguayo?

Introducción - La Orqueta Roja
- De 1951 a 1967
Capítulo 1 - Años 1967 Y 1968
- El 69
Capítulo 2 - Magisterio y la UJC
- El Frente Amplio
Capítulo 3 - El Movimiento de Independientes 26 de Marzo
- Las elecciones de 1971
Capítulo 4 - Guerra y prisión en el 72
Capítulo 5 - La detención
- El 6º de Caballería
Capítulo 6 - La caballeriza de los encapuchados
- La barraca del Sexto
Capítulo 4 - Punta Rieles
- Libertad: El 5º piso
Capítulo 8 - Libertad: Las barracas
Capítulo 9 - Comunista Clandestino
Capítulo 10 - El exilio: Brasil
Capítulo 11 - El exilio: Moheda
Capítulo 12 - El exilio: Estocolmo
- Epílogo

INTRODUCCIÓN

         Hoy que tantos dan a conocer sus memorias sobre los hechos de las décadas de los 60s y 70s del siglo pasado, quiero recordar mi juventud, en esa etapa tan especial signada por cambios revolucionarios: la Revolución Cubana, el “Mayo” francés, la guerrilla del “Che”, la guerra de Vietnam, etc.

         Imágenes que en un torbellino hacían estallar nuestra imaginación de adolescentes y nos impulsaban a la acción para cambiar el mundo. Es difícil hoy revivir esa pasión, pero trataré de hacerlo lo más fidedignamente posible, como una contribución a esta reconstrucción de la memoria uruguaya. Pido una disculpa previa por mi falta de memoria sobre los nombres de algunos protagonistas y por algunas incoherencias, ya que los recuerdos vienen a la mente a borbotones.

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PUBLICADO EN BÚSQUEDA DEL JUEVES 29 DE DICIEMBRE DE 2005, en VOCES DEL FRENTE DEL 9 DE FEBRERO DE 2006 y DIARIO EL ESTE de Rocha el 4 DE ABRIL DE 2006 Y EN EL LIBRO "SECRETOS DEL PCU" DE ALVARO ALFONSO.

La Orquesta Roja

         Me encuentro en uno de esos momentos en que por razones de salud me debo enfrentar a una serie de operaciones de las que espero salir bien, pero uno nunca sabe. Por eso, en una hora en la que tantas cosas del pasado se saben, algunas de ellas horrorosas y repudiables, no quisiera irme de este mundo sin que una parte de la historia de esas terribles décadas en las que los Orientales nos enfrentamos, se conozca.

         Muy joven, a la edad de 18 años me afilié a la Unión de la Juventud Comunista (UJC) luego de haber tenido un breve pasaje por agrupaciones estudiantiles que la  UJC llamaba “ultras”. Participé en ellas (AER y otra cuyo nombre no recuerdo, en la Facultad de Derecho) influido por dos primos que fueran importantes miembros (posteriormente) del MLN, Fernando y Gonzalo Romero Basanta, uno de ellos “abuso”.

         En el año 1971, cuando ya actuaba el Frente Amplio, surge el Movimiento de Independientes 26 de Marzo. Para mi sorpresa, fui convocado a una reunión con importantes dirigentes del PCU, hoy fallecidos, y se me planteó que debía integrarme al “26”, que era la fachada legal del MLN. Me explicaron que era una importante misión comunista, y que yo y otros camaradas éramos la “orquesta roja”.

         Añadieron que el PCU había trazado una estrategia de “tres patas” para la revolución socialista armada en Uruguay. La primera era la justificación teórica, a través del libro “Lenin, la revolución y América Latina” de Arismendi, que explicaría a la militancia comunista y frentista la inevitabilidad de la vía insurreccional. La segunda, el aparato armado que el partido tendría preparado para cuando estuvieran las condiciones objetivas y subjetivas dadas para que entrara en acción Y la tercera, la “orquesta roja” que debía poner al MLN bajo control del partido si ese movimiento tenía éxito con su guerrilla urbana. Se me elegía por haber integrado agrupaciones “ultras” y por mis contactos familiares con la “orga”.

         Añadieron que actuaríamos compartimentados, sólo reportando periódicamente a la dirección del partido, y tratando de ganar posiciones en la “orga”. Para no despertar sospechas, se me dijo que se me iba a dar cobertura citando a dirigentes del 26 para contarles una serie de patrañas sobre mí, cosa que efectivamente se hizo. Me integré a la agrupación 26 de Magisterio, en la que había dirigentes del 26 seispuntista actual, y también en la agrupación 26 del comité de base del FA de mi barrio.

         Rápidamente logré contacto con el MLN, pero su derrota me arrastró y fui detenido en 1972 y estuve preso en cuarteles y Libertad hasta 1974. En la cárcel me di cuenta de que la “orquesta roja” estaba actuando por la multiplicación de “círculos de estudio” de marxismo-leninismo y la continua defensa de la Unión Soviética por parte de algunos militantes en discusiones promovidas por ellos.

         Luego surgió el movimiento seispuntista, que tenía entre sus puntos la reivindicación de la URSS y la alianza con el PCU. Alguno de sus actuales dirigentes me visitó luego de su salida de la cárcel, sin saber que en ese momento yo integraba el aparato clandestino del PCU en plena dictadura militar.

         Dicho sea de paso, mi contacto con el PCU en la clandestinidad (hoy jerarca de este gobierno) me hizo informar todo lo que supiera sobre las “normas de la clandestinidad” del MLN para que el PCU las usara en su accionar. Cuando les pregunté a los seispuntistas por qué no se integraban al PCU si tenían posiciones tan parecidas, (hasta estudiaban los libros de la Academia de Ciencias de la URSS) la respuesta fue que la gente tenía rechazo a la palabra “comunista”, y había que entrarles desde otro ángulo.

         Me queda la duda de si el seispuntismo fue una consecuencia de la actuación de la “orquesta roja”, o un nuevo intento del PCU de controlar al MLN. Cuando marché al exilio, me fui desilusionando de a poco al ver actuar al PCU y lo que eran los países socialistas.

         Así, rompí con el partido en 1980, y miembros del aparato armado en un campamento de refugiados (Moheda) casi me matan de una paliza de la que aún hoy sufro las secuelas en mis ojos y mi cadera. Sólo tuve contacto durante mi breve pasaje por el MLN en un par de oportunidades con los dirigentes hoy fallecidos, a los que por respeto a su memoria y a otras consideraciones, no quiero nombrar, aunque todos pueden suponer de quienes se trataba.

         Con los demás miembros de la “orquesta roja” no me reuní nunca, pero era fácil darse cuenta de quienes eran, y alguno llegó hasta a niveles muy altos del MLN.

         La derrota del 72 hizo innecesario seguir en esa línea, aunque no sé si posteriormente el PCU no tuvo alguna otra política de “entrismo” en el MLN, y me queda la duda de si el “seispuntismo” no fue un intento, que quizá muchos de sus miembros no conocieran.

         Sólo tengo como finalidad que se conozca toda la verdad.

Prof. Antonio Romero Piriz

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CAPÍTULO UNO
De 1951 a 1967


         Nací y me crié en la Aguada desde 1951 hasta 1967. Recuerdo los partidos de fútbol en los baldíos de Agraciada cerca del Palacio y en la vereda ancha de mi casa, en Nueva York entre Yï y Yaguarón. Fui a la escuela No. 31 de práctica “Jacobo Varela” desde jardinera hasta 6º. Nunca repetí y algunos años pasé con sobresaliente y otros con muy bueno. Luego hice los cuatro años de liceo en el 17, el Miranda viejo, de la calle Sierra. Recuerdo haber visto la caravana de festejo de los blancos cuando ganaron en 1962 las elecciones y a Martín Etchegoyen saludando desde la ventana de un ómnibus. También a los cañeros de UTAA ensangrentados en la vereda de mi casa un primero de mayo luego de que los agredieran las “fuerzas de choque” del Partido Comunista. Vienen a mi memoria las exhibiciones de películas sobre Vietnam que hacían los comunistas en un baldío cercano a mi casa, y cuando rebautizaron la calle Nueva York con el nombre “Hanói” agregando “homenaje a Vietnam”.

         Mi padre Antonio Romero Canel había sido anarquista cuando joven y contaba orgullosamente cuando apedreó los vidrios de una firma alemana pro-nazi durante la 2ª. Guerra Mundial. A los 40 años era un batllista de la 15 que escuchaba a Enrique Rodríguez y me decía que era un comunista zapatero, aclarándome que los comunistas no eran de izquierda, sino que la izquierda era el batllismo. De niño estuve en los clubes de la 15 de Luis Batlle de Yaguarón casi Nueva York (con un encargado de clavel rojo en el ojal) y de Yaguarón y Asunción. Mi madre, oriunda de Rocha, también era colorada, y mi abuelo, que murió ciego en mi casa a los casi 100 años, había sido sargento en la guerra contra Aparicio en 1904. Mi padre era contador idóneo. No tenía título, pero había aprendido todo con mi tío Manuel, que sí lo tenía, y así mi padre pudo trabajar en diversos lugares, como por ejemplo MIDU (Mutualista Israelita) como contador pese a no haber pasado por la Universidad.

         En 1966 tuve mi primera experiencia de militancia política acompañando a mi padre en la primera campaña presidencial de Jorge Batlle, a quien mi padre llevó al interior en su camioneta. Festejé el triunfo colorado de Gestido burlándome de mi vecino Jorge, de la vereda de enfrente, que era blanco. Mi padre fue obrero de la textil Miramar, linotipista de la Tribuna Popular, primer administrador de “Marcha” (donde conoció a Quijano y Onetti) y presidente del club Yaguarón de bochas, con el que viajé muchas veces a Buenos Aires a jugar el rioplatense. Luego fue director del Mercado Papelero (Fábrica Uruguaya de sobres) y al tener mayor ingreso compró un apartamento en Pocitos, a donde nos mudamos en 1967.En esos años mis pasiones eran Peñarol y Aguada, a quienes seguía con fanatismo.

En la próxima edición:
- Años 1967 Y 1968
- El 69

 
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