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Lo bueno, lo malo y lo feo
por Raúl Seoane
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En este semana, con un grupo de amigos cybernéticos, iniciamos un pequeño juego, más que una discusión, sobre lo bueno y lo malo de este gobierno, para lo cual cada uno inició una lista de las cosas buenas que ha realizado el gobierno de Tabaré Vázquez y en otra columna las cosas malas.
Cada uno fue incluyendo lo bueno y lo malo de acuerdo con su visión, aunque muchas de ellas se entreveraban con acciones municipales que deben estar separadas de lo realizado por el gobierno.
Si lo analizamos fríamente y dejando de lado cualquier preconcepto ideológico, este gobierno no fue malo, pero no fue lo suficientemente bueno que realmente podría haber sido, porque tuvo muchas oportunidades y dejó pasar las mejores.
Tampoco es para “tirar manteca al techo” porque desde la posguerra este es el gobierno que mejores condiciones internacionales tuvo y pudo navegar en aguas mucho más favorables.
Son varios los condicionamientos internacionales que favorecieron la actuación de Tabaré Vázquez. Uno de los principales fue el crecimiento de la economía internacional que permitió al gobierno consolidar lo iniciado por Luis Alberto Lacalle y continuado por Jorge Batlle, a quién le tocó lidiar con un contexto bastante desfavorable con la sangrienta devaluación argentina y sin embargo logró salir airoso, dentro de lo que cabe.
El otro hecho favorable, a pesar de lo que se pueda decir, fue, y sigue siéndolo, el conflicto por la pastera Botnia. Lo que intentaron los gualeguaychusos, con la connivencia del gobierno argentino, de ahogar a la economía uruguaya con el corte de los puentes internacionales, rebotó como un “pelotazo en contra” y la férrea defensa de la instalación de las plantas de celulosa en nuestro país, apoyada por todos los partidos políticos y el pueblo uruguayo, catapultó al Uruguay a la escena internacional mostrándolo como un país confiable, respetuoso de las leyes y de los inversores extranjeros, y con un pueblo instruido y en continuo avance, pero a su vez, aumentaron los ingresos por turismo que se transformó de regional a internacional, dando por tierra con las pretensiones de los KK.
A partir de allí y de la decadencia de la Argentina como país confiable para las inversiones (ver ¡Gracias Argentina!) las propuestas de los inversores extranjeros comenzaron a multiplicarse. Lácteos, agricultura, ganadería, frigoríficos, tres nuevas plantas celulósicas y hasta una fábrica de automotores cayeron como Maná del cielo generando nuevas oportunidades y nuevos puestos de trabajo.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Muchos proyectos de este gobierno salieron fallidos, otras veces acuerdos internacionales han sido y siguen siendo desastrosos, y las más de las veces proyectos bien intencionados, como la transformación del Estado y la eliminación de la burocracia, no llegaron a buen término por la presión de las propias bases del Frente Amplio, entre las que se encuentran el ideológico PIT-CNT.
Otra gran “metida de pata” fue, y sigue siéndolo, el IRPF. No por la esencia en sí de un Impuesto a la Renta, sino por la instrumentación que tuvo el mismo gravando e incrementando la presión impositiva sobre un pueblo que, desde hace mucho tiempo, está ahogado por la excesiva carga impositiva que soporta.
El auge de la delincuencia es otro punto en contra de este gobierno. A la laxitud del primer Ministro del Interior, José Díaz, se le debe achacar al aumento delictual, y su continuadora Daisy Tourné acaba de declarar esta semana que "La violencia en la sociedad es algo que me preocupa. Ya nadie dirime sus diferencias como antes yendo a tomar una (en un boliche). Ahora se agarra un revólver o se golpea de un puñetazo al otro", aunque ella no hace nada para combatir la violencia. Sin embargo, y como lo he dicho otras veces, éste es un problema inherente a la nueva izquierda latinoamericana. Los ejemplos podemos verlos claramente en Argentina, donde la violencia no encuentra quien le ponga límites, en Bolivia y en la propia Venezuela bolivariana. Esta nueva izquierda, nacida como consecuencia del golpe militar, confunde la autoridad con el autoritarismo y obra en consecuencia. Los resultados están a la vista, incremento exponencial de la delincuencia y la violencia.
Otro gran error de este gobierno, pero que últimamente intenta corregirlo, fue el rechazo a firmar un TLC con los Estados Unidos, ya que en ese momento estaban todas las condiciones dadas, inclusive dentro de USA, para hacerlo. Lamentablemente la enorme disparidad de pensamientos ideológicos y antagónicos que conforman el Frente Amplio, bien llamado La Colcha de Retazos, en este y en tantos otros acuerdos importantes para el país, puso el palo en la rueda y no dejó avanzar al gobierno, y Tabaré Vázquez tuvo que resignarse para no romper el frente que lo llevó al gobierno.
Lo que más me preocupan son las contínuas prohibiciones que se le ocurren a este gobierno. No fumar, no comer comida chatarra, no embriagarse, no al alcohol, no al cigarrillo, etc., etc., etc. Más que un gobierno es más parecido a un papá, o intenta serlo, y ya estoy demasiado grandecito para que alguien quiera dirigir mi destino y me diga o prohiba lo que tengo que hacer, porque Tabaré Vázquez está comenzando a cohartar mis libertades como individuo y eso es muy malo. Si empezamos así, muy pronto nos vamos a encontrar con que nos prohibieron todo, y entonces habremos perdido la libertad.
Aunque este gobierno tuvo más errores que aciertos, el peso de estos últimos son más importantes que los primeros, por lo que según mi punto de vista este gobierno no fue malo y hay que reconocer que los errores fueron consecuencia de las irrealizables e irresponsables pretensiones de las bases frentistas. Es probable que me encuentre influenciado por mis propios temores ya que creí que un gobierno progresista, con la experiencia Argentina, sería desastroso, pero honestamente creo que no fue malo.
También hay que reconocer que en los últimos tiempos, sea por políticas de gobiernos anteriores o acuciado por los desastres de nuestros socios mercoblufferos, Vázquez intenta consolidar a nuestro país en el contexto económico internacional, aunque la sensación es que pelea solo y con gran parte de su partido en contra. Sin ir más lejos, sería interesante que los lectores busquen las últimas declaraciones de José Mujica y comprenderán lo que digo.
Esta semana, en Ginebra, nuestro presidente declaró "En algunos momentos de la historia, Uruguay fue considerado como la Suiza de América, nosotros estamos trabajando para recuperar esa denominación". En este punto debemos recordar que Suiza no pertenece a la Unión Europea, por lo tanto deberíamos salir del Mercosur para poder iniciar el camino de los suizos.
Espero sinceramente que, más allá de los errores, nuestro presidente continúe así y deje desbrozado un camino para su sucesor, al igual que lo hizo Jorge Batlle con él, cuando le tocó lidiar con la corrida bancaria originada por la mala política argentina que repercutió en nuestro país.
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