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¿Intervención extranjera en las elecciones?
por Oscar Almada
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El F.A. ha buscado permanentemente “internacionalizarse”, siguiendo la técnica habitual del marxismo y de sus famosas Internacionales. Esta técnica tiene desde luego sus argumentos a favor pero también merece críticas en ciertos aspectos, por lo que significa inexorablemente de intervención extranjera en asuntos del país. Por lo tanto, es siempre discutible. Pero más lo es, cuando los contactos se establecen en vísperas electorales y en procura de apoyo para los comicios a celebrarse. Ya lo hizo la vez pasada con la Argentina, que ostensiblemente le dio ayuda declarando feriado para los uruguayos el día de las elecciones de aquí y apoyando los traslados masivos por vía de una empresa que asimismo se vendió literalmente al sector frentista. La importancia del trasiego fue tal, que seguramente el FA ganó con mayoría absoluta y sin necesidad de balotage por influjo de los votos “argentinos”, que de haber tenido condiciones simplemente normales para venir a sufragar, no habrían acudido en masa como lo hicieron, subyugados por la propaganda realizada en la vecina orilla donde hubo comités de base y todo.
Fue en realidad una actitud bastante poco solidaria, pues esos uruguayos residentes en el exterior vienen, votan aquí según su parecer.....y luego se vuelven tranquilamente a sus domicilios y trabajos habituales, dejándole a los que estamos siempre aquí el presente griego (o argentino) de su decisión, sea cual sea ella. Es por esa razón entre otras, que la ley que faculta para votar en las sedes diplomáticas de los países extranjeros resulta antipática y objetable para los ciudadanos que, radicados permanentemente en el Uruguay, vemos que hay una incidencia de opinión en asuntos de gobierno que en modo alguno influyen en su vida, por parte de los no residentes. Y ni hablemos de la descarada ayuda que el F.A. recibió de su gran amigo el dictador Chávez.
En el momento actual, la estrategia se dirige además a realizar entrevistas con los presidentes de otras naciones cercanas, en las que se tratan temas de futuro como si éste ya estuviera definido. Por supuesto no está mal, sino que al contrario es imprescindible, que todos los candidatos expresen sus opiniones en relación al entorno internacional, pero las entrevistas con traje nuevo y promesas recíprocas están fuera de lo razonable, y mucho más lo están cuando se aprovecha la ocasión para “pasar el sombrero” como dice con su estilo habitual el excéntrico candidato frentista.
¡Mala cosa es que un postulante a presidir el país se presente a los vecinos con actitud mendicante, no sólo solicitando la ayuda electoral, sino también pidiendo una monedita para el caso de que lleguen a ganar.....! Es indigno y provoca “vergüenza ajena” a todos los ciudadanos, salvo a aquellos fanáticos que se tragan absolutamente cualquier cosa que provenga de sus líderes.
© Oscar Almada para Informe Uruguay
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