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Año V Nro. 352 - Uruguay, 21 de agosto del 2009   
 
Informe Uruguay

 
 
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Visión Marítima

 
Fernando Pintos

¡Guerra!
por Fernando Pintos

 
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         El lunes 17 de agosto de 2009 el diario «El País» incluyó, en su sección digital, un artículo tomado de un blog y titulado «Julio Ribas está en guerra con el mundo». El texto, cuyas características y estilo respeto aquí escrupulosamente (párrafos en bold, acentos, puntuación, etcétera), expresaba lo siguiente:

       «…Días atrás, la revista Bla publicó una extensa entrevista que el reconocido periodista Leonardo Haberkorn le realizó al siempre polémico entrenador de Peñarol, Julio Ribas.
De principio a fin la entrevista es una locura o por lo menos demuestran el grado de fanatismo del “Gladiador” como le gusta que lo llamen. Haberkorn desnudó a Ribas como hasta ahora nadie había podido y repasaron varios puntos de su carrera que dejaron frases para la historia.
“Todas las mañanas bien temprano, aún en invierno, cuando llueve y hay helada, Julio Ribas sale al jardín de su casa en traje de baño, se para en el borde de la piscina y grita bien fuerte: «¡¡¡ESTOY EN GUEEERRAAA!!!». Luego se zambulle en las gélidas aguas. … Para él, todas las personas del mundo están en guerra, sólo que algunos tienen la valentía de asumirlo y otros no. Él lo asume”.
Sí, así de fuerte arranca la nota. Pero no se queda en eso, las locuras del Gladiador continúan. Al leerlas, uno no sabe si reírse o preocuparse. Lo cierto es que así es el técnico de Peñarol, el mismo que ha hecho historia con sus equipos en Uruguay y que hasta ser campeón del mundo “no va a parar”, dijo su esposa.
Todos quienes han sido entrenados por Ribas sólo tienen palabras de agradecimiento. Bah, todos menos el arquero argentino Pablo Cavallero. Es un motivador nato, un laburador, un ganador, sacó lo mejor de mí, etc., todos tienen algo para decir y por lo general coinciden en sus bondades como DT. Igual, vale destacar que en la página oficial de Julio Ribas la nota está cortada, “justo cuando empiezan las críticas” de un ex dirigido suyo, el Mellizo Morales. “Yo tengo memoria”, dijo el Mellizo.
Ribas se toma muy en serio su trabajo y su función de motivador, sino ¿cómo podría interpretarse las cosas que dice? “Lo más parecido al deporte profesional está en el Coliseo romano. Los que entran a un estadio no son ni azafatas ni modelos, son guerreros. ¡Guerreros! El fútbol es vida o muerte, deportivamente. Es uno u otro. No existe un gris”.
Realmente los considera y los trata como guerreros. Para él según cuenta Haberkorn, no existe agachar la cabeza luego de un error. “¡No agaches la cabeza! ¡La vida no es para lamentarse! ¡Es para buscar otra oportunidad!”, le dice a sus jugadores cuando se equivocan y sostiene que lo importante es llegarle al alma. “Si al jugador le llegás al alma, vas a ganar con la táctica y la estrategia que sea, el sistema sale solo”.
En la nota, también cuenta que cuando llegó en febrero para remplazar a Mario Saralegui, decidió cambiar algunos apodos de los jugadores. “El sobrenombre de un deportista tiene que ser el de un guerrero. Los guerreros, ¿con qué se identificaban? ¡Con un TORO, con un ÁGUILA, con un BÚFALO! No se identificaban con un conejito, un ratoncito, un pajarito”.
Es así entonces como el juvenil Gastón Ramírez es el Águila, y Maximiliano Bajter, conocido por todos como Pipi ahora es el Pitón. Recuerda que una vez le aconsejó al delantero español José Mari llamarse Pedregullo. “José Mari es un lindo nombre, pero más afin a un teleteatro”, dijo Ribas.
Como gran motivador utiliza todo lo que esté a su alcance para llevar al jugador a dónde quiere y convencerlo de que “ganar no es lo más importante. Es lo único”. Para reforzar esto Ribas cita al chino Sun Tzu que sostiene que “la invencibilidad está en uno mismo y la vulnerabilidad en el adversario. Los guerreros en la antigüedad primero se tornaban invencibles, para después ir por la victoria. Vos primero tenés que forjarte un hombre con una autoestima increíble. Y ella te va a dar la capacidad de jugar al fútbol de la mejor manera. Ése es el camino”.
Antes hicimos mención al Mellizo Morales y a que había realizado críticas a Ribas por un video que el DT, en 1998 cuando era entrenador de Bella Vista, hizo para motivar a sus jugadores de cara a la final de la Liguilla Pre-Libertadores de América contra Peñarol. Ribas le pidió a su sobrino que fuera con los familiares de los jugadores y los fimalara dando mensajes de aliento.
El caso del Mellizo Morales fue muy emotivo y muy triste también. Es que había un mensaje de sus hijos. Estaban solos porque su padre estaba concentrando y su madre había fallecido de cáncer seis meses atrás. Hace Click en la foto y mirá el video, ojo, dura 28 minutos…».

         Ahora resulta que en Peñarol todos son… ¡Guerreros! El inefable Julio Ribas está en guerra con el mundo. Y es en vista de eso que, de acuerdo con el texto anterior, todas las mañanas se levanta y, ya sea que llueva, truene o caigan en cascada los rayos y centellas, se zambulle en la piscina al grito de «¡Estoy en guerra!»… (Aunque podría ser peor… Podría aullar incoherencias tales como «¡Arre, Flipper!», «¡El avión! ¡El avión!»,  «¡Santa ensalada, Batman!», o «Kiss my pale white ass, Charlie Harper!», por  ejemplo). Por lo tanto, ¡no es ni posible ni aceptable, ni mucho menos imaginable, que un templado guerrero de mil batallas acepte que se dirijan a su estoica persona empleando el apodo infamante de «Pipi»!… ¿«El Pipi»?… ¡Nada de eso! A un guerrero se tienen que dirigir con lenguaje y nombres más apropiados… ¡Como «Pitón»! Y a dejarse de sobrenombres ridículos que son siempre propios de debiloides y perdedores, tales como «El Pajarito» o «El Ratón», o «El Conejo»… En un campamento guerrero se necesita que retumben, ¡como el sonar del cañón!, nombres tales como «El Águila», «El Tigre», «El Tiburón», «Terminator»… Capisce Don Corleone? Ahora bien: si a esa mentalidad precámbrica se le agregan los ya conocidos ingredientes del agua bendita, los collares, los sahumerios y los pizarrones «motivacionales»… ¿Qué se puede esperar de los jugadores dentro de una cancha? Hemos de recordar que, desde que este deporte existe, los futbolistas no se han distinguido, en su mayor parte, por ser unas luminarias intelectuales, ¿verdad?

         En la práctica, este Peñarol juega a lo que Ribas manda. Y Ribas… ¡Está en guerra con el mundo! ¡Ribas es todo un guerrero! ¡Ribas desprecia, olímpicamente, a cualquier individuo que ostente el apelativo infamante de «El Pipi»! Y a ese mismo tipo, igual que hace con todos los demás, Ribas le ordena que, a partir de su reinado en Peñarol, pase a denominarse «El Pitón», tal como Dios y la Madre María mandan… «El Pitón», ¡nombrecito apropiado para todo un guerrero! ¡Un cruzado! Porque, ¡por supuesto!, en algún momento de su exitosa carrera, Ribas se iluminó y le fue dada la buena nueva de que el fútbol no es un deporte ni un juego —tal como pretenden ciertos ingenuos que por ahí andan, pretendiendo arruinar la diversión—, sino… ¡Una Guerra a sangre y fuego! Guerra todavía infelizmente incompleta, por supuesto, porque los estúpidos y anacrónicos reglamentos en vigencia no permiten el uso irrestricto de lanzas, boleadoras, facones, trabucos naranjeros ni bates de béisbol dentro del campo… ¡Pero todo llega en este mundo! Y, si no llega por las buenas, ¡se le hace llegar por las malas! Después de todo: semo lo guerrero y támo en guerra… ¿No, ché vó?

         ¿Y cuál será la múltiple suerte de Ribas? 1º) Que en Uruguay, siempre hay alguien dispuesto a tomar en serio los disparates de un delirante. 2º) Que en Uruguay, los locos no van a dar con sus huesos en el manicomio. 3º) Que en Uruguay, los incapaces no terminan pidiendo limosna y almorzando en los comedores públicos. 4º) Que en el invierno uruguayo, la gripe porcina no tiene las agallas suficientes para acercarse, en las mañanas heladas, a ciertos personajes… (¡Y pobre de ella, si es que se atreve!)… 5º) Que en Uruguay, quienes promueven la violencia en el deporte no van a la cárcel. 6º) Etcéteras (la lista parece ser demasiado extensa).

© Fernando Pintos para Informe Uruguay

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