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Año V Nro. 352 - Uruguay, 21 de agosto del 2009   
 
Informe Uruguay

 
 
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Visión Marítima

 

Después del optimismo, asoman las dudas sobre la salud de la economía
por Sudeep Reddy y David Wessel

 
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          Los mercados bursátiles desde Shanghai hasta Nueva York cayeron con fuerza el lunes y ahuyentaron el optimismo de las últimas jornadas en medio de los temores acerca de la sostenibilidad de la incipiente recuperación de la economía global.

          El Índice Compuesto de Shanghai descendió 5,8%, su caída diaria más pronunciada desde noviembre. El Nikkei de Japón tuvo su peor día desde marzo. El Promedio Industrial Dow Jones cerró con un declive de 186,06puntos, 2%, para quedar en 9.135,34 unidades. Los precios de las materias primas cayeron en forma generalizada.

          El dólar estadounidense, un refugio tradicional para los inversionistas que huyen del riesgo, subió contra la mayoría de las monedas. También lo hicieron los precios de la deuda del Tesoro de EE.UU., considerada la más segura a pesar del enorme aumento del déficit fiscal del país.

          La caída de las bolsas mundiales se produce después de una serie de datos optimistas. La semana pasada, Alemania y Francia anunciaron que sus economías crecieron en el segundo trimestre. El lubes, Japón reportó un alza anualizada de 3,7% en el segundo trimestre luego de cuatro trimestres de contracción.

          El lunes, asimismo, surgió un nuevo indicio de que lo peor ya pasó para el sector de bienes raíces en EE.UU. La Asociación Nacional de Constructores de Viviendas indicó que su índice del estado de ánimo de los constructores en agosto alcanzó su punto más alto desde junio de 2008. La entidad, sin embargo, resaltó que una exención impositiva para los compradores de primeras viviendas vence el 30 de septiembre. "La pregunta es qué ocurre después de eso", afirmó Joe Robson, un constructor de Oklahoma que preside el organismo.

          Los mercados reflejan los temores de que la economía mundial tenga problemas para cortar su dependencia de los estímulos gubernamentales. "Una recuperación sostenida en EE.UU. y otros lugares eventualmente requerirá un rebalanceo del gasto público al privado", escribió Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional, en un ensayo que será publicado esta semana.

          En momentos en que los consumidores estadounidenses se ajustan el cinturón, una recuperación sostenida también requerirá de una demanda más fuerte en otros lugares, en especial de Asia.

          La economía estadounidense está saliendo de su recesión más profunda y prolongada desde la Gran Depresión. Algunos economistas anticipan una recuperación saludable y otros una más moderada. Algunos incluso contemplan la posibilidad de un breve repunte seguido de una recaída.

          Más allá de la forma que adopte la recuperación, muchos consumidores no detectarán un cambio en su situación. Se han perdido tantos trabajos que el desempleo seguirá siendo alto una vez que la economía repunte.

          Además, algunas industrias probablemente se recuperarán antes que otras. Los sectores manufacturero y de la vivienda, por ejemplo, se han contraído tanto que es probable que pronto empiecen a crecer. El alicaído sector financiero, no obstante, sigue en proceso de contracción a medida que los bancos reestructuran sus balances, lo que pospone aún más su recuperación.

          Ante la amplia gama de posibles escenarios, los estadounidenses muestran sentimientos que van desde un fuerte optimismo hasta una preocupante cautela. En los últimos meses, los inversionistas manifestaron su optimismo acerca de una robusta recuperación al impulsar los precios de las acciones más de 40% desde sus mínimos de marzo.

          Los economistas del sector privado que participaron en la última encuesta de The Wall Street Journal, a su vez, afirman que la economía estadounidense empieza a expandirse, aunque esperan un crecimiento moderado de entre 2% y 3% el próximo año. La mayoría de las empresas mantiene la cautela y se prepara para otro año difícil.

Un repunte pronunciado

          El camino más común para la economía después de una severa contracción ha sido un marcado repunte de la actividad. Habitualmente, las empresas recortan drásticamente su personal y su producción y los consumidores postergan las compras importantes durante la etapa más álgida de la recesión, de modo que una vuelta al crecimiento viene acompañada de una fuerte expansión.

          Los analistas que pronostican un sólido repunte esperan que la economía se expanda a una tasa anualizada de entre 3% y 5% hasta el final del año con la potencia necesaria para impulsar una recuperación a más largo plazo.

          Después de un repunte natural de entre tres y seis meses, la mayor parte del programa de estímulo fiscal entraría en vigor, lo que ayudaría a sostener la actividad a fines de 2009 y principios de 2010 y sacaría a economía de la recesión.

Un crecimiento débil

          La economía tal vez repunte, pero aún hay muchos escollos en el camino hacia una recuperación sostenida. La debilidad del consumo y del crédito podría restarle fuerza a la recuperación.

          La confianza del consumidor cae a medida que aumenta el desempleo —aunque a un menor ritmo que antes— y los propietarios de viviendas reestructuran sus finanzas luego de los grandes declives en el valor de sus hogares. Las familias están ahorrando más que durante la mayor parte de esta década en desmedro del consumo, que representa el 70% de la economía de EE.UU.

          Quienes vaticinan un lento crecimiento señalan que, después de un rápido repunte, la economía se expandiría a una tasa anualizada de entre 1% y 2% el próximo año, muy por debajo del 4% o 5% que se necesitaría para que el mercado laboral se recupere.

          Las recesiones causadas por estallidos de burbujas, como el reciente colapso inmobiliario —a diferencia de grandes incrementos en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal— parecen ser seguidas de recuperaciones sin creación de empleos.

Una recaída

          Es probable que la economía se beneficie en los meses venideros de un repunte en la producción. Posteriormente, recibirá un empujón del programa de estímulo fiscal a fines de este año e inicios del próximo. ¿Y luego qué?

          La capacidad ociosa en la economía es tan grande que los consumidores no verán aumentos de sueldo durante años y tendrán menos capacidad de endeudarse para impulsar su gasto. Los consumidores, por ende, podrían hacer algunas de las grandes compras que han postergado para luego cerrar sus billeteras.

          Las empresas, mientras tanto, lo pensarán dos veces antes de aumentar la producción tras una recesión severa.

          Una vez que disminuya el estímulo estatal, la economía podría carecer de un gran motor como el consumo o la inversión empresarial, lo que podría hacerla volver a su fase de contracción.

          Los temores son agravados por el enorme gasto gubernamental. Algunos economistas temen que el alto déficit fiscal haga subir las tasas de interés para los consumidores y las empresas.

Fuente: Independent Institute

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