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Año II - Nº 59 - Uruguay, 2 de enero del 2004

Perspectivas para el 2004
Los cambios que trajo el 2003
Imágenes 2003 en América Latina
Ojos Uruguayos en Brasil
Bienvenido 2004
Encuentro Gardeliano
PIT-CNT Admite fin de reseción
Cambiando el calendario
Hurgando en la Web
El Periodismo On Line
Sucedió en España
Rincón de Sentimientos
Humor Uruguayo
El Interior también existe
Olvidémonos de las Pálidas
El Marinero
Correo de Lectores
 
 
 
 
 

 

BIENVENIDO 2004
Por Helena Arce

Bien aquí estamos agradeciendo a la vida que llegamos a estrenar este nuevo año. Hemos pasado dos años realmente difíciles. Y sin duda todos miramos este 2004 con esperanzas.
Estos días en Maldonado, trabajando bastante por suerte, miraba a mí alrededor la expresión de los demás. Estos años allí, los índices de la crisis han marcado sus topes, desocupación, aumento de las personas atendidas en salud pública, hurgadores, delincuencia, emigración, etc. Como en todo el país, sin duda, pero lamentablemente en mayor medida, y ello a su vez repercute también en el resto del país.
Estos años íbamos viendo como transcurriendo los días, esas caras pasaban de la preocupación, al miedo, del miedo a la crispación y luego a la tristeza.
Viví en Maldonado desde 1991, pasamos allí épocas muy buenas y también malas, recuerdo el paro de la construcción de 1993. Sin embargo ni eso se asemeja a lo vivido estos años. Daba pena recorrer en plena temporada las calles de Punta del Este, de la Barra, vacías, y con ellas vacías las billeteras de los trabajadores del lugar, y cada vez peores las posibilidades para estas personas, de solventar su vida diaria. Porque quienes viven en Maldonado son personas, como todas, que viven de su trabajo. Como también lo son, quienes viven en el resto del país y van a Maldonado a trabajar en al temporada, ya sea porque estudian o trabajan en otro lugar durante el resto del año, y van a allí a trabajar en verano.
Este año, ya desde los primeros días de diciembre esas calles vuelven a estar concurridas, y lentamente, los ojos de las personas comienzan a recuperar ese brillo tan especial de la esperanza. Esperanza de poder pensar en tener para comer todos los días, en pagar la luz, el agua y tal vez volver a pensar en tener un futuro. En el departamento de Maldonado la mayoría de sus habitantes son trabajadores de la órbita privada, y en una gran proporción independientes. O sea dependientes del fruto exclusivo de su trabajo para hacer frente a la vida, la propia y la de sus familias. Y quienes han puesto una empresa, deben además velar por poder remunerar a sus empleados para que estos a su vez puedan hacer frente a su vida y a la de sus familias.
Todo ese lujo que vemos como en una vidriera, a los que los uruguayos no somos afectos, que en el fondo incluso un poco despreciamos, debemos entender que permite a una gran parte de nuestro país subsistir, es un producto que vendemos a los turistas, y ellos pagan por él. Pues los habitantes de Maldonado consumen en el país, incluso al salir de vacaciones, una vez terminada la temporada de verano, lo hacen en su inmensa mayoría dentro de fronteras. También recibe Maldonado habitantes de todo el país que van a trabajar allí en el verano y ese dinero luego lo "gastan" en sus lugares de residencia. Ese dinero que los turistas pagan por consumir, luego comienza a girar en la rueda de la economía uruguaya por medio del consumo interno, y genera posibilidades de trabajo para todos.
Por ello es importante recordar el significado de contar con una gran concurrencia de turistas estos días allí, que paseando, disfrutando, están gastando dinero, dinero que luego por distintas vías disfrutaremos todos los habitantes de este país.
Y esto es aplicable también, para todas las localidades donde se explota la temporada turística veraniega.
Si bien he querido detenerme, hoy al estar recibiendo a este tan anhelado 2004, en la realidad de Maldonado, hago votos para que nuestro Uruguay pueda, gracias al fruto del esfuerzo y sacrificio de sus habitantes, salir al fin a flote. Este maravilloso país donde hemos tenido el orgullo de nacer, posee sin ninguna duda lo más importante para reponerse de sus heridas, a nosotros: los uruguayos. Quienes sin pataleos, mirando la realidad, asumiendo nuestros errores, poniendo sin asperezas los puntos sobre las íes, y por sobre todo sin aflojar, lo sacaremos adelante.