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Año I - Nº 48 - Uruguay, 17 de octubre del 2003

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- ¡ Mirad a Pedro, a Terrence, a Carlos Rolando, a María Antonio ! ¿ Son tambien ellos especiales dotados y divinos ? No más que vosotros, no más que yo. La única diferencia, realmente la única es que ellos han empezado a comprender lo que de verdad son y han empezado a ponerlo en práctica.
Mis alumnos salvo Pedro, se revolvían intranquilos. No se habían dado cuenta de que era eso lo que habían estado haciendo.
Día a día aumentaba la muchedumbre que venia a preguntar, a idolatrar, a despreciar.
- Dicen en la Bandada que sí no eres el hijo de la misma Gran Gaviota- me contó Pedro, una mañana después de las prácticas de Velocidad Avanzada -, entonces lo que ocurre contigo es que estas a mil años por delante de tu tiempo.
Suspiré. Este es el precio de se mal comprendido, pensé. me llaman diablo o me llaman Dios.
- ¿ Que piensas tú, Pedro? ¿ Nos hemos anticipado a nuestro tiempo ?.
Un largo silencio.
- Bueno, esta manera de volar siempre ha estado al alcance de quien quisiera aprender a descubrirla; y esto nada tiene que ver con el tiempo. A lo mejor nos hemos anticiapado a la moda; a la manera de volar de la mayoria de las gaviotas.
- Eso ya es algo - dije; grirando para planear invertidamente por un rato -. Eso es algo mejor que aquello, de anticiparnos a nuestro tiempo.

Fuente: El libro de "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach.

Jorge Alberto