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Defenestración de los desaforados
por Marcelo Ostria Trigo (Perfil)
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En estos tres años, todos los ciudadanos –indígenas, blancos(?), mestizos, criollos e inmigrantes– vieron cómo se fue desnaturalizando el proceso iniciado en 1982 que debió perdurar para asegurar derechos fundamentales, como elegir gobernantes sin fraude ni engaño, ejercer el derecho a la libre expresión y al disenso y contar con instituciones judiciales encargadas de velar por la vida, la integridad, la honra y la propiedad de las personas. Sembrar frustraciones se paga y, a la larga, nadie se libra de responsabilidades, menos los ahora convencidos de que retendrán el poder y sus privilegios por la fuerza y para siempre.
Estos, ensimismados, no advierten que los gobiernos siempre tienen un comienzo y un final, ni que las purgas son consubstanciales a los déspotas. Los dirigentes y militantes de una autocracia tienen el porvenir marcado: caerán y serán reemplazados por el tirano, y los reemplazantes, a su vez, también caerán, en un dramático “corsi e ricorsi”.
Los encumbrados integrantes de la nomenklatura dominante también serán apartados, cediendo sus lugares a nuevos trepadores. “En Venezuela como sucedió en Cuba, la revolución devora a sus propios hijos. Allá Camilo, el Che, Ochoa, Urrutia, Miró Cardona, Miguel A. Quevedo, quien se suicidó, y tantos otros. Aquí (en Venezuela) Olavarría, Maíz Vallenilla, Escarrá, los Comandantes y Pablo Medina... y los que faltan todavía”. (Valentín Arenas Amigo – Universidad Andrés Bello, Caracas).
Los populistas, también caerán en desgracia por sus inocultables tropelías, como el encarcelado Santos Ramírez, otrora dicharachero, pendenciero y encumbrado populista, atrapado en un escándalo de corrupción.
Los enemigos más encarnizados son los amigos de ayer. Los que se quedan en la nomenklatura son odiados y odian; acusan a los desplazados que “confiesan traiciones” para salvar su vida, o para no ser llevados a horrendas mazmorras. Además de los mencionados por Valentín Arenas, recientemente fueron purgados en Cuba “el ex canciller, Felipe Pérez Roque, y el ex zar económico Carlos Lage. Desde hace tiempo se rumoreaba que ambos estaban entre los probables sucesores del presidente Raúl Castro”. Su mentor, Fidel Castro, repudió a sus ex-protegidos que confesaron no se sabe qué culpas.
Muchos masistas tendrán mal destino. Ya hay caídos, como un ex - general –César López– enfrentado a un ministro –Juan Ramón Quintana–; un curioso ex vocero presidencial –Alex Contreras– disimulando su frustración; un dirigente sindical minero –Filemón Escóbar– apartado por ser crítico de adentro; un ministro del agua –Abel Mamani–, al que tomaron fotografías comprometedoras y obligaron a renunciar, y al silencio... Otros se mimetizarán para escapar del largo brazo del Hermano Grande “orwelliano”.
Con el “proceso de cambio” hacia la dictadura, se agravarán suspicacias y desconfianzas y, entonces, se generalizará el espionaje con la pretensión de controlar las vidas de todos; se pondrá en constante alerta a contingentes de informantes, a los violentos movimientos sociales, a los grupos de choque y a los paramilitares "Ponchos rojos" dispuestos a desatar el terror. Un anticipo fue Pando, donde ahora todo se espía, todo se odia y todo se controla, desde el Palacio Quemado…
¿El desastre final es inevitable? No, no lo es. Tarde o temprano el pueblo recuperará la democracia y acabará con el oprobio, los abusos, las restricciones a la libertad. Los desaforados, atrapados por la vergüenza, rumiarán sus tropelías.
Hay ocasiones en que la violencia no alcanza para detener a un pueblo dispuesto a recuperar su libertad. Bolivia es más fuerte que sus desventuras y que las tropelías de algunos de sus hijos.
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