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Año V Nro. 342 - Uruguay, 12 de junio del 2009   
 
 
 
 
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Visión Marítima

 

Ahora “homosexuales” militares
¿Hasta cuándo seguiremos?

por Carlos E. Paolino Etchechuri

 
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Antes de comenzar doy mi nombre: me llamo CARLOS E. PAOLINO ETCHECHURI, CI 1.810.847-0, y soy profesional en dos carreras: Militar y Magister en Ciencias Cartográficas, y lo que sigue es mi reflexión más absoluta sobre este tema aún candente.

          En estos últimos días se ha decretado que hasta los homosexuales pueden entrar en las escuelas militares sin restricciones. Claro, todo en el marco de la "no discriminación".

          Qué paradoja: los que tienen costumbres "diferentes" pueden entrar a la Escuela Militar, pero conozco fehacientemente un hombre que sólo porque es alérgico a la leche no se le permitió el ingreso en su momento. Las causas, que no vienen a consideración ahora, hablan a las claras de la existencia de pleno derecho de normas que son particulares e inherentes al funcionamiento de una estructura militar.

          Esa fue la causa de impedimento, no fuera a ser cosa (en palabras del propio Superior) que un día futuro cuando este hombre fuera oficial y estuviera, por ejemplo, en una Misión de Paz se corría el riesgo de que un cocinero pudiera "ponerle queso rallado a la carne de una hamburguesa y al comerla se alergizara, y hubiera que evacuarlo..., lo cual generaría un inconveniente internacional".

          Ese fue el argumento central que dio, en persona, el entonces Director de la Escuela Militar. Repito: en todo su derecho de elegir, como representante del Ejército en ese cargo, cuáles condiciones debe reunir un futuro oficial combatiente. Por supuesto que aunque pueda no compartir hasta el día de hoy su concepto, encontré (como buen "milico" que he sido y que, tal vez, lo siga siendo) que tenía todo el derecho del mundo de elegir a los cadetes que quería ingresar a la Escuela que dirigía, así como yo en mi empresa hoy día tengo todo el derecho del mundo a elegir los empleados que necesito.

          Durante muchos años eso estigmatizó a una familia entera: no es fácil ver a un hijo a edad poco más que adolescente transformarse en adulto, llegar a la mayoría de edad luego, y seguir aspirando a su ideal de ser Cadete y Oficial del Ejército, teniendo como norte la confianza absoluta en una Institución vertical, ecuánime, lógica e incorruptible. Ideal..., teórica..., porque -aunque el Reglamento siga vigente- muchas veces los procedimientos no van de la mano con el espíritu de ese Reglamento, sobre todo cuando desde fuera de la propia institución se ejercen condicionamientos sin el conocimiento apropiado de la función.

          Pasó el tiempo y la decisión no cambió. Pero antes de cualquier eventual proceso de "revisión" o de "reclamación" de esa decisión (hasta por la vía del Derecho si fuera necesario), se entendió que el prestigio de la Institución Ejército estaba antes que el interés puntual de uno de sus posibles integrantes.

          Fueron para una familia años de consuelos y de desconsuelos; fueron años de frustración, de impotencia, de desengaños, de silencios conducidos, pero años de acatamiento que sólo los que hemos pasado por esos institutos podemos comprender, y que es lo que desde chicos nos enseñaron en aquellas otras Escuelas y Liceos Militares: que uno en el superior debía tener confianza ciega, aunque hoy quizás eso ya no exista del todo.

          Lo curioso es que un hombre que tenía, y tiene, cualidades más que sobradas no sólo desde el punto de vista intelectual sino de capacidad y aplicación profesional más que acordes para la función que aspiraba, ese hombre se quedó afuera por no poder tomar leche. Así de sencillo. Hay algunos, en cualquier profesión, que en su vida no han tomado jamás leche porque la han sustituido consciente o inconscientemente por el mate, el vino, la grapa o la coca-cola, a los que un día llegaron por la novedad, por la picardía, por el "esnobismo" como dirían ahora, o por lo que fuere, pero que no toman leche por su propia voluntad e igualmente son profesionales y hasta militares. Sin embargo esta "selección" se reflejó en un estigma más profundo que las llagas de Cristo.

          ¿Por qué digo esto? Porque el artículo 2o. del Reglamento General de Servicios No. 21 (aprobado allá por agosto de 1943), el cual no me consta que haya sido derogado, dice: "El Ejército es una escuela de Moral estoica, en la que....." y no me extiendo en lo que sigue porque ya en sus diez primeras palabras define al Ejército: una escuela de MORAL.

          Bien: ¿qué es moral? No se etimológicamente cómo se define MORAL, pero en nuestro interior creo en que ninguno de nosotros duda sobre lo que quiere decir Moral. Así es que no voy a levantar la voz ni el dedo para decir si el ser homosexual es ser Moral o Amoral. No, para nada. Cada cual con sus vivencias y sus procederes, pero que no se haga un culto a lo que durante tantos años las sociedades han rechazado como no muy natural que se diga.

          Por algo las "sociedades" siguen siendo hetero-sexuales, en que lo masculino lo representa el hombre y lo femenino la mujer. Y quiero dejar bien en claro que no tengo absolutamente ningún reparo ni estoy en oposición a los deseos, sentimientos y placeres sexuales de ninguna persona, así como me consta que las mayorías no comparten, por ejemplo y entre otros, el sexo ejecutado con animales, pero que cada uno es dueño de hacer lo que quiera mientras no comprometa ni agreda a los demás. Por otra parte también creo en que eso es LIBERTAD bien entendida. Libertad de hacer, libertad de vivir, pero no que mi libertad vaya tan allá que cercene o mutile a la libertad del otro. Es decir, vivamos cada uno como queramos pero sin avasallar a los demás.

          Ser alérgico al caseinato de calcio se constituyó en una causal limitante, sobre todo mirando a lo que podía ser la funcionalidad entre un cocinero y un comensal, y para "evitar" sobre todo un posible futuro trastorno administrativo; sin embargo desde ahora podrán compartir los mismos dormitorios, las mismas carpas, los mismos gabinetes higiénicos, todos ambientes bastante íntimos, dos personas que físicamente podrán ser del mismo sexo, con sus respectivos atributos, pero que mental y sicológicamente estarían opuestos en cuanto a sus deseos y apetencias sexuales. Cosa rara ¿no? Me pregunto cuándo, tanto el Presidente como el Ministro, pasaron siquiera un par de meses dentro de una institución tan viril como lo son las Fuerzas Armadas, como para tener la autoridad moral de avasallar unas funciones que ha encomendado una nación entera, a través de las más antiguas tradiciones de valores, cultura, costumbres y hasta usos, pero que a cambio han hecho gala de un poder tan soberbio capaz de mutilar hasta el más noble "espíritu de cuerpo", uno de los principales pilares de la institución castrense que por cierto ni conocen ni han sentido, y más aún quizás ignoren hasta dónde llega.

          Un día el Presidente se propuso prohibir el fumar, y hoy hay carteles por todos lados que dicen "país libre de humo de tabaco" en los ambientes cerrados. ¿Qué hizo el Presidente? Imponer su voluntad, nada más que eso. El Presidente es médico y entiende de salud, pero ¿qué pasaría si el Presidente mandara sacar el hierro componente de la mampostería de las construcciones? Ah! le dirían que está loco, que eso no se puede, y que sería mejor que fuera a ejercer su función de médico antes que meterse a Ingeniero. Por supuesto que esta vez ejerció su función de médico, y en definitiva por un Decreto violó la libertad de algunos en beneficio de la libertad de otros, que así como aquellos tienen la libertad de fumar, éstos tienen la libertad de vivir en un ambiente sin humo, y viceversa.

          Si esto lo hubiera hecho un General lo habrían tratado de "déspota", de "arbitrario", de "verticalista", de "dictador" y una cantidad de adjetivos más para descalificarlo, y para golpear otra vez más esa Fuerza Moral que caracterizó siempre a los militares y que tan vapuleada la sentimos hoy.

          Libertad, libertad, libertad.... Hace como 24 años que venimos escuchando hablar de Libertades y más Libertades. Han pasado más del doble de años viviendo en esta "Relajacia", a la que llaman Democracia, de los años que duró el Proceso Cívico-Militar; sin embargo se siguen escuchando por todos lados y a todas voces reclamos por tal o cual Libertad.

          Hoy la propia Libertad manda que puedan ser militares todas las personas sin reparos a su Libertad Sexual. Así, clarito, tajante. El mismo Decreto, librado con la mayor Libertad y discrecionalidad, no deroga el artículo 2o. del Reglamento No. 21 ni le quita aquello de "...escuela de MORAL...".

          Vamos a entendernos de una buena vez: ¿a dónde se quiere llegar? ¿Alguien duda que el fin es el descreimiento prolongado y consuetudinario de los valores y el desprestigio cada vez más agudo hacia nuestra profesión militar?

          Bien, yo no fui Comandante ni tengo la menor posibilidad de serlo. Hace más de 17 años que "vendí" el futuro de mi profesión a la necesidad económica. Tenía 35 años y 4 hijos, y el sueldo de Mayor no me alcanzaba. ¿Protesté? ¿Hice huelgas? ¿Quemé cubiertas en la calle? ¿Me cobijé en el PIT o con algún padrino político para pedir que me aumentaran el sueldo? No, como lo que creí que era ser un hombre honrado, me presenté a mi superior y le pedí mi Retiro, para buscar otros horizontes y otras perspectivas económicas que me permitieran llevar adelante mi proyecto familia...

          Así que nunca voy a ser Comandante y, por tanto, no los envidio en su situación. Pero lo que tengo claro es que así como yo tengo la obligación moral, económica, profesional, etc., de dirigir mi propia empresa porque de lo contrario se funde, de ese mismo modo las instituciones deben ser manejadas por sus propios componentes que son los que verdaderamente las conocen, y nuestra profesión tiene sus Comandantes. Por ejemplo: no he visto nunca al Colegio de Contadores ser dirigidos por una Junta de Agrimensores; no he visto que la Asociación de Escribanos sea dirigida por tres Generales; no he visto que AEBU sea dirigida por Arquitectos... Y así sucesivamente...

          Pero a nuestros Comandantes se les "impone" lo que los políticos quieren. No hablo por boca de esos Comandantes, lo dejo más que en claro, ni los comprometo en absoluto acerca de siquiera una sola de mis palabras. Tengo 52 años de edad y 38 de un profundo sentimiento militar adentro, pero ¿será que acaso lo que están buscando es terminar de menoscabar la autoridad natural de nuestras jerarquías? Siempre se ha hablado de que las Fuerzas Armadas son una institución autoritaria y poco menos que dictatorial porque se manejan códigos disciplinarios que, si se extendieran al medio civil, por cierto harían marchar mucho mejor una cantidad de aspectos, los que hoy día están totalmente abandonados, dejados de lado y hasta ridiculizados. A modo de ejemplo: la Presidencia y los organismos ya ni siquiera usan el Escudo Nacional, aquel ovalado y de los cuatro campos que fuera creado y pintado por don Miguel Coppetti un siglo y medio atrás, sino que usan "modernamente" este medio sol que nadie me ha podido explicar qué significa: si acaso es un medio sol de amanecer de esperanza o un medio sol del ocaso de la resignación. Perdimos el Escudo, la Bandera de los Treinta y Tres, y hasta el Himno en los actos protocolares, pero ahora incluimos a la "diversidad sexual" en las Fuerzas Armadas, algo tan moderno como la enseñanza de la Historia Reciente..., que de tan reciente que es no se acuerda de lo que pasaba antes del 73.

          Fuerzas Armadas que, por el contrario, son tan, pero tan, democráticas que anualmente son capaces de elegir por VOTO SECRETO a sus propios Tribunales de Honor, los que van a juzgar a cada uno cuando se salga de sus carriles. Es un voto total y absolutamente secreto, no las votaciones de estas Asambleas partidarias, sectoriales, sindicales, y todos los etcéteras, que se hacen A MANO ALZADA con la presión de un montón de pares de ojos inquisidores escrutándote a ver si levantás o no la mano. Tribunales de Honor que por otra parte son refrendados por el propio Poder Ejecutivo y que han sido los encargados de separar de las filas a los que ya antes tuvieron estas y otras costumbres. Tribunales de Honor que ahora quedan en el ridículo de haber separado de las filas a los que el Gobierno hoy "manda" que se les de cabida, y después nos agarraremos la cabeza cuando empiecen a explotar los escándalos disciplinarios, los de conducta, las aberraciones sexuales, y ¿por qué no? hasta los "sentimentales". (Yo, por lo menos, no me imagino compartiendo un puesto de guardia en el fondo del cuartel...).

          Están corriendo a los Comandantes, están subvirtiendo su autoridad, están vejando nuestros propios valores, están "sometiendo a disciplina" a los que ni siquiera saben cómo se llaman, pero por otro lado como Autoridades que son ninguno alza su voz para hablar de Honor, Disciplina, Lealtad, Dignidad, Moral, Honestidad, Valor, porque eso ya no existe más. Y si no fuera así, alcanza con mirar al costado y ver que un país entero está encerrado entre rejas porque tres, cuatro o cinco mil delincuentes tienen aterrorizados a todos. Pero aquí se sigue hablando de las "libertades" que se cercenaron durante los doce años del Proceso, que ni fue todo militar ni fue todo cívico ni fue todo dictadura. ¿Se pasan por alto que los "milicos" salieron de los cuarteles porque fueron mandados por un Poder Ejecutivo libre y constitucionalmente elegido? ¿Se pasan por alto que a las Fuerzas Armadas le fue encomendado el control interno del país porque había una policía totalmente desbordada ante la magnitud de los desmanes? Pregunto si "se pasan por alto", porque se que "olvidarse" no se olvida nadie. Sólo que no conviene "recordar" porque entonces habría muchos más responsables del otro lado y no sólo los 7 u 8 de este lado que tienen detenidos porque son "una amenaza para la sociedad"...

          ¡Vamos! ¿Con esa misma vara de la demagogia es con la que se mide la moral de los militares? Simples malos políticos que "venden" sus magros votos al populismo desmedido, al facilismo de sus procederes y al fomento de una clase cada vez más ignorante y por tanto mucho más fácil de manipular.

          Si aquí no hubieran Fuerzas Armadas, como sugirió alguna vez el Doctor Tarigo, ya estaríamos viendo sin dudas a más de uno poniendo "sus barbas en remojo"! Antes de ayer en el tiempo, nada más, teníamos a guerrilleros, asaltantes, crueles matadores asolando nuestra sociedad; hoy se dio vuelta la tortilla de la vida y tenemos a muchas de esas "figuras" gobernándonos ¿gobernándonos? Bueno, por lo menos sentados en las sillas de los gobernantes e indicándole a las Fuerzas Armadas lo que deben hacer, entre otras aceptar "el tercer sexo" porque si no se estaría otra vez "cercenando" la Libertad de opción. Hoy los narcotraficantes están del otro lado, del lado oscuro; si seguimos así tal vez dentro de 25 años estén en el gobierno y hasta sea "obligatorio" ser drogadicto, y se esté juzgando a los mismos policías que hoy los combaten a costa de su sangre.

          Gracias a Dios por no tener que estar hoy en la piel de los que "obligados" por ustedes, señores políticos, deban compartir sus dormitorios (porque me imagino que a los nuevos "aspirantes" no los irán a mandar a un dormitorio aparte porque eso también sería "discriminación" ¿o sí?) con aquellos que, con todo el derecho del mundo, hicieron su "opción" pero que así como una cosa no quita la otra, yo también tengo la opción de no compartirlo con ellos. Lo de antes: tu Libertad se termina donde empieza la mía; mientras no traspases la mía, yo no debo traspasar la tuya. Y eso es respeto entre la sociedad, no respetos a los "derechos humanos" de los que primero los violaron y se los pasaron por alto, mientras parece que a mí no me asistieran los derechos o que acaso no fuera humano.

          "Cada cual que haga de su .... un pito", como dice el refrán, pero que no se los ensalce por ello y mucho menos se obligue a las mayorías (esas "mayorías" a las que tantas veces ha aludido este gobierno como virtud suprema de la mediocridad...) a reconocerlos, a aceptarlos en su seno, y a convivir con un comportamiento que, si bien desde siempre ha existido, ha tenido su propia privacidad y reserva en bien de unos y otros.

          Lo del comienzo: por ser alérgico a la leche un "alguien" no fue admitido para ser militar; por ser homosexual otro "alguien" SÍ DEBE ser admitido para ser militar.

          Si estos actos no son de una verdadera DICTADURA, que baje el mismo Dios y lo aclare.

          ¿Será cierto que el mundo está de cabeza? Porque este país, por lo menos, está en el camino del bamboleo a tal punto que cada día al despertarnos hemos de ver cuál es el rumbo a tomar, como quien mira el boletín meteorológico para saber si llevamos paraguas o no.

© Carlos E. Paolino Etchechuri para Informe Uruguay

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