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Año V Nro. 308 - Uruguay, 17 de octubre del 2008   
 

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Walter Sánchez Sedez

Carta abierta a la indolencia institucional
por Walter Sánchez Sedez (Perfil)

 
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         Cuando cerrábamos el Congreso del Frente Amplio, el domingo 16 de diciembre de 2007, haciendo un aparte con la ministra del Interior, intercambié con la maestra Daisy Tourné alguna preocupación sobre irregularidades en la Penitenciaría de Libertad y sobre algunas demandas civiles que el estado uruguayo deberá pagar más adelante (de los tantos juicios que se pierden por la actitud indolente de jerarcas públicos y luego recaen sobre el hombro de todos los uruguayos) si no se corregían procedimientos de responsabilidad del director de ese Establecimiento, Mayor (GM) Diego Enrique Fernández.

         Le plantee la necesidad de acordar una entrevista por lo delicado del tema, tema con muchas aristas y disímiles entre sí, con el propósito de dirimir políticamente la cuestión. La ministra me dijo: “agenda con Silvia o Mela, habla sólo con ellas”; obviamente con esas compañeras habíamos trabajado juntos en el período parlamentario anterior y nos conocíamos o por lo menos a una de ellas creía conocerla ya que durante 5 años estuvimos despacho por medio en el segundo piso del edificio Artigas, anexo al Palacio Legislativo.

         Confieso que me cansé de llamar al ministerio sin que se me devolviera la llamada pero de todas maneras fui prudente y traté inclusive de reunirme con jerarcas de la Dirección Nacional de Cárceles. Naturalmente más adelante, informé sobre algunos de estos tópicos a jerarcas ministeriales, pero sin profundizar sobre los álgidos sucesos, ya que estos, siempre es mejor que se manifiesten en el intercambio personal porque, como le dije a la asesora jurídica de la ministra, Dra. María Noel Rodríguez: “algunos temas en los que se quiera obtener luz, nunca se ponen en un papel para, a través del intercambio, surjan las respuestas a la incertidumbre, aunque las reglas del juego no las ponga uno”.

         Antes de comenzar a plantear el tema en cuestión, debo precisar algunas cosas del pasado pero muy frescas en mi memoria, que todos tenemos y que algunos tozudamente alimentamos.  

         Conozco la ciudad de Libertad desde hace muchos años, tengo familiares radicados allí desde comienzos de la década del 70 y los he visitado con relativa frecuencia. También conozco el Penal y debo decir que en otra época, ingresé al mismo clandestinamente varias veces, y que si esa instancia se volviera a repetir, el adversario sabe que (por lo menos en el caso personal) aprendimos la lección y que no cometeremos aquellos errores… pero eso es harina de otro costal.

         En esa ciudad vivieron tres de mis hermanos y hoy, habiendo formado sus respectivas familias, sólo dos de ellos.

         Episodios sucedidos en el Penal en noviembre del año pasado, me obligaron a intervenir y por ello tuve una reunión con el director del Establecimiento de Reclusión el 28 de noviembre a las diez de la mañana aproximadamente.

         El intercambio transcurrió con relativa cortesía, salvo algunos detalles (que confirmaron con el tiempo mi presunción) producto de mi intención de intercambio por el tema en cuestión con el mayor Diego Fernández y para saber ante quien me encontraba.

         No obstante la tensa calma que primó durante toda la entrevista me permitió percibir que estaba ante un individuo que lejos de estar preparado para administrar una Penitenciaría, fue formado en la “Doctrina de la Seguridad Nacional” de la dictadura pasada y como consecuencia de ello, especial para dirigir un “Campo de Concentración”, el hoy “Guantánamo” uruguayo como lo he llamado en varias entrevistas.

         Este hombre tuvo la mala suerte de haber nacido hace 50 años y en Uruguay, cuando su lugar ideal para nacer hubiera sido la Alemania o Austria de fines del siglo XIX para, al inicio de la segunda guerra mundial, con 40 o 45 años de edad, servir a Hitler administrando cual Mesías, la vida y la muerte.

         A partir del 1º de febrero de este año me vi obligado a iniciar la actividad como comerciante en un almacén que está en el camino al Penal, distante a sólo 300 metros de su entrada. El almacén lleva más de 40 años en el lugar y fue un lugar utilizado por los familiares de los presos políticos cuando se les permitía la visita y donde dejaban sus pertenencias y compraban comestibles (los que eran permitidos) para sus familiares presos.

         En la democracia siguió cumpliendo con ese rol, abasteciendo a familiares de reclusos y a policías del Establecimiento, como también, concurriendo al Penal los días indicados por la administración, llevando alimentos a reclusos luego de ser solicitados telefónicamente por sus familiares.

         Los propietarios del comercio siempre intentaron colaborar con el Establecimiento y lo que la dirección del mismo estableciera como norma de funcionamiento, siendo reconocido por autoridades anteriores como “un servicio social que ayudaba a descomprimir situaciones de tensión en el Establecimiento”. Si la comida no fuera tan mala no sería necesario que un comercio tuviera la necesidad de proveer alimentos y víveres a los reclusos y a policías. Si las partidas económicas no fueran insuficientes, obviamente la comida tendría otra calidad.

         Durante el mes de enero, fui interiorizándome en su funcionamiento y compartiendo con el público que semana a semana asiste a ver a sus familiares recluidos en el Campo de Concentración de Libertad.

         El tomar contacto diario con las peripecias que sufren los familiares, me retrotrajo a aquella época en la que los familiares de los presos políticos eran vejados permanentemente; claro, en aquella época no existía el Estado de Derecho ni las libertades individuales y por ende ni la Constitución Nacional ni el Habeas Corpus.

         Me permito hacer un paréntesis pero vinculado al párrafo anterior: el miércoles 12 de marzo pasado, en el salón Rojo de la Intendencia Municipal de Montevideo, a las 19 y 30 horas, la Coordinadora “B” del Frente Amplio, Coordinadora a la que pertenezco como representante del Comité de Base “27 de Noviembre”, le organizamos una despedida y reconocimiento al Ing. Vladimir Turiansky quien junto a su esposa y compañera de todas las horas, Bety, viajaba a Cuba para residir definitivamente allí junto a sus hijos, nietos y bisnietos como aclaró Vladimir.

         Luego de pasar un audiovisual sobre la resistencia obrera y la lucha del pueblo uruguayo contra la dictadura, que tuvo como protagonistas entre otros al Cro. Vladimir, dos oradores hicieron uso de la palabra: el intendente de Canelones Marcos Carámbula, contando sus anécdotas como médico  y compañero de Vladimir y el Cro. Luis Iguini, sindicalista que desde la adolescencia compartió con Vladimir experiencias de vida y luego políticas y sindicales. Hubo una anécdota, entre otras tantas, que me quedó grabada aquella noche cuando, tanto Marcos como Luis, recordaban a Bety viniendo desde Buenos Aires donde residía y trabajaba como costurera, llegando con su cajita o bolso con cosas para Vladimir recluido en el Penal de Libertad y las peripecias que debía pasar para que esos objetos llegaran a Vladimir, desde luego cada vez que los militares lo autorizaban.

         Hoy, gobernado el país por mi fuerza política, el Frente Amplio, el vejamen no sigue siendo el mismo: Es peor!!!  

         El “lomo” y algunas “cicatrices” junto a la memoria, que se resiste a que la condenen a apolillarse en las estanterías de las bibliotecas, a muchos, nos ha permitido evaluar de otra manera los acontecimientos históricos, desde la Banda Oriental hasta los contemporáneos y en virtud de ello, sin que queden dudas, respetar a aquellos muertos y también a los nuestros, a nuestros desaparecidos, nuestros torturados, nuestros exiliados y fundamentalmente a no olvidarlos y no olvidar de quien es la responsabilidad de que estén todavía desaparecidos y muertos. Es lo que uno ha aprendido con el paso del tiempo.
A otros, en cambio, los aires palaciegos o ministeriales les ha generado una amnesia en la que terminan en una especie de borrachera que les da lo mismo copular con el enemigo o no.

         Aquellos militares torturaban y vejaban utilizando cualquier método con el que obtuvieran su preciado fin, con una razón más que fundada para ellos: obtener información lo más precisa y lo más rápidamente posible.

         Los policías de hoy cuando someten a la humillación y vejamen a los familiares que concurren al Penal, ¿Con qué propósito lo hacen? ¿Qué suerte de gratificación sienten estos uniformados cuando proceden de esa forma? ¿Cuál es el placer que sienten los funcionarios policiales cuando le cortan el agua a una pareja que le corresponde “conyugal” -como le llaman- luego de su relación, contestando ante sus reclamos: se cortó el agua? ¿Por qué la revisación genital no la hace un profesional de la medicina y no una funcionaria policial que muchas veces usa los mismos guantes para varias personas? ¿Por qué sancionan a una mujer (de visita en el penal) que, al estar menstruando, la obligan a pujar para demostrar que en su vagina no tiene ningún objeto extraño produciéndose como imaginamos y nos han contado, la hemorragia correspondiente? ¿Por qué obligan a algunas personas a tener la visita en un sótano con agua teniendo que descalzarse para no estropear su calzado? Algunas nos mostraron su calzado totalmente empapado cuando el día estaba totalmente soleado. ¿Alguna vez se le ocurrió a la ministra aparecerse de improviso en el Penal para corroborar el mal trato que han recibido las personas que allí concurren en virtud de las denuncias realizadas?

         La ministra y una de sus secretarias, asistente social y experta en asuntos carcelarios según me reconoció en el ministerio: ¿Se alimentarían con la bazofia que les dan a los presos? ¿Por qué la ministra que ha recibido denuncias específicas, siguió respaldando al mayor Fernández?

         La asistente social me dijo que cuando hay excesos siempre se cometen injusticias, ¿Cómo es eso de “cuando hay excesos siempre se cometen injusticias” en boca de una jerarca ministerial sin que se tomen cartas en el asunto? ¿Cómo se puede tener tanta irreverencia, tanta soberbia y tanta hipocresía en la conducción de un organismo del Estado? ¿Cómo es posible que la ministra tan superficialmente manifieste a la salida de la Seccional 13ª, ante la falta de personal, que el ingreso a la policía no es atractivo para los jóvenes porque todavía quedan resquicios de épocas oscuras y por otro lado respalda a un hombre producto de ese resquicio y de esa época oscura?

         El Campo de Concentración “Guantánamo” de Libertad es una escuela de crueldad dirigida por el mayor de la Guardia Metropolitana, Diego Enrique Fernández que además la ejerce con mucho placer, cuando asiste, o por teléfono cuando está ausente.

         El pasado lunes 7 de abril, se le había concedido a una señora una visita especial, ella dejó sus pertenencias en nuestro comercio y con su carrito de tiro recorrió a pie el kilómetro y medio hasta el sector “Revisoría” del Penal. Cuando se presenta, funcionarios policiales hacen la consulta correspondiente y le comunican la negativa.

         Sin embargo, el jefe de reclusión sabía de la autorización y estaba dispuesto a concederla porque se había gestionado ante el equipo del Comisionado Parlamentario para Asuntos Carcelarios, pero vino una contra orden desde Montevideo donde se encontraba Fernández, generándose un conflicto entre quien estaba dispuesto a cumplir con la autorización (oficial subalterno de Fernández) y el director que la negaba. La señora apareció llorando en el almacén a retirar sus pertenencias y me lo contó. Luego tomó su carrito y se fue hacia la ruta 1 a esperar un ómnibus para Montevideo. A los 15 minutos recibo una llamada telefónica de la guardia del Establecimiento preguntando por la señora y respondí que se había retirado. Se me comunica que la visita había sido autorizada por lo que subí a mi camioneta y fui a buscarla a la ruta, llevándola hasta Revisoría del Establecimiento. A mi, que no me dejan entrar al Penal por orden de Fernández, sin embargo, en esta oportunidad hasta me saludaron cortésmente. A la señora le ahorre una caminata de dos kilómetros además de los 6 que finalmente hizo para ir, regresar y regresar nuevamente. Tanto marzo como la primera quincena de abril, se caracterizó por las intensas jornadas de calor, por lo que es absolutamente inhumana la actitud que las autoridades carcelarias tienen con los familiares de reclusos que llegan allí, a veces, no dejando ingresar los ómnibus de la empresa que los traslada, debiendo caminar con su carga el kilómetro distante de la entrada a Revisoría.

         El martes 1 de abril concurrió al comercio una joven a retirar comestibles para su pareja recluido en el Penal. Las mismas habían sido encargadas y pagadas mediante giro por la hermana del recluso y residente en España, que se comunicó conmigo telefónicamente. Aquel día no le fue bien, el maltrato es la moneda corriente en el “Guantánamo” uruguayo máxime si es mujer y está embarazada, en este caso, de 4 meses. Al martes siguiente, 8 de abril, acude nuevamente a recoger los comestibles encargados, pero esta vez acompañada, pues luego de la visita anterior, tuvo una descompensación que motivó su internación en el hospital Pereira Rossell donde finalmente abortó su embarazo de cuatro meses. A raíz de este episodio puso en conocimiento al equipo del Comisionado y realizó una solicitud de visita especial, entregando junto a la solicitud, los comprobantes médicos del hospital, comprobantes que me mostró. El martes 15 no concurrió y el 22, a pesar de la tragedia reciente y gracias a los oficios del equipo del Comisionado Parlamentario, se le concedió la visita especial. Por respeto, vergüenza ajena y pudor, no volcaré aquí mi conversación con ella después de su visita.

         Así qué: Señora, si usted quiere abortar, venga de visita al “Campo de Concentración de Libertad” que el aborto lo tendrá gratis, gentileza del nazi, mayor (GM) Diego Enrique Fernández y los execrables sujetos que lo secundan enlodando el uniforme de la Policía nacional; lo inimaginable y penoso es que la ministra Daisy Tourné lo respalda.
  
         De la entrevista aquél 28 de noviembre con Fernández y durante el tiempo que ha transcurrido, he podido definir tres conceptos centrales en el comportamiento de este policía.

         Primer concepto: El mayor Fernández es un hipócrita profesional o un profesional de la hipocresía que al caso da lo mismo, cuando, haciendo gala de esa “virtud” me dijo en su despacho, que “en el Penal se cumplía estrictamente con las directivas de sus jerarcas y la normativa constitucional vigente”.

         El amigo relativamente nuevo que tiene el gobierno uruguayo: Estados Unidos de Norteamérica, aproximadamente hace un mes y medio le dio un tirón de orejas al gobierno uruguayo por el estado en que están recluidas las personas en las cárceles uruguayas y la flagrante violación que en el sistema carcelario se constata día tras día.

         Si bien EE.UU. no tiene autoridad moral para hablar de derechos humanos, cómo será la situación cuando el gigante del norte debe mencionarlo en su informe.

         ¿Qué me quiso hacer comprender Fernández cuando hizo tal afirmación, que las directivas de sus jerarcas, incluida la ministra, es violar el artículo 26 de la Constitución Nacional, inciso 2º? ¿O Fernández todavía no llegó a leerlo?

         A la semana siguiente de expedirse EE.UU. en un informe sobre Uruguay, también las Naciones Unidas reiteran su altísima preocupación sobre la violación de los derechos humanos en las penitenciarías dependientes de la Dirección Nacional de Cárceles en Uruguay.

         En el Campo de Concentración de Libertad el responsable es el mayor Diego Enrique Fernández que es respaldado por la ministra según la versión taquigráfica de la Comisión Especial Para el Seguimiento de la Situación Carcelaria de la Asamblea General, del 8 de noviembre de 2007.

         A principios de febrero senté precedentes en la Dirección Nacional de Cárceles presentando toda la documentación pertinente a los efectos de que se me permitiera ingresar como comercio al Penal suministrando comestibles. El director nacional interino, Crio. Insp. José Enrique Colman, Encargado de Despacho de la Dirección Nacional de Cárceles, Penitenciarías y Centros de Recuperación, después de concurrir varias veces, me concedió una entrevista el día 13 de febrero a las 10 de la mañana. “Tal entrevista nunca pudo concretarse”. Un alto oficial, el Crio. Rolón, integrante de la secretaría del Insp. Cólman, fue el encargado de trasmitirme el mensaje del director interino: “El director Cólman no puede recibirlo, dice que haga una solicitud por escrito y entregue la documentación que tenga, haciendo todos los descargos que entienda deba hacer”. Me retiré bastante molesto entendiendo que en la DNCPCR hay uniformados que le toman el pelo a la gente y son aquellos a los que se les termina la cabeza donde les empieza el gorro. De esto informé a la Asesora Jurídica de la ministra, Dra. María Noel Rodríguez, vía mail, como también a la secretaría de la ministra y a la ministra misma. Regrese a las 19 horas y fui nuevamente recibido por el Crio. Rolón a quien entregue la documentación, intercambiando con el mismo, algunos aspectos relativos a los antecedentes del almacén que me sorprendieron pero que, al yo adoptar una posición firme y contundente increpando al Comisario por las afirmaciones que realizaba, Rolón no pudo sostener lo que afirmaba. Todavía estoy esperando la respuesta a esa solicitud de 13 hojas, foliada de puño y letra por el Crio. Rolón.

         Cuando planteo la hipocresía profesional del mayor Fernández, naturalmente tengo pruebas para sostener tal afirmación. Fernández me comunicó, como lo mencione anteriormente que: “en el Penal se cumplía estrictamente con las directivas
de sus jerarcas y la normativa constitucional vigente”.

         Sin embargo, el mayor Fernández le permitió diariamente el ingreso al Establecimiento desde diciembre hasta principios de marzo a un “pseudo” comerciante de la ciudad de Libertad, que concurría a llevar comestibles para reclusos y funcionarios policiales, en una moto con un carro, sin matrícula, sin luz y sin que el conductor portara el casco correspondiente a pesar de estar vigente desde el 14 de noviembre de 2007 la ley Nº 18.191, “Transito y Seguridad Vial en el Territorio Nacional, Normas”, cuyo artículo 1º establece que: “Las disposiciones de la presente ley son de orden público. El tránsito y la seguridad vial constituyen una actividad de trascendencia e interés público, en tanto involucran valores como la vida y la seguridad personal, que como tales merecen la protección de la ley”.

         Es posible que Fernández ni sepa lo que quiere trasmitir el legislador cuando determina que una ley es de “orden público”; modestamente y en gruesas pinceladas le podemos decir que es una ley que luego de ser promulgada por el Poder Ejecutivo y adquiere validez en todo el territorio nacional, incluido el recorrido de 1 kilómetro desde el ingreso al Penal hasta la sección Revisoría, la ley debe cumplirse estrictamente y no se puede “transar” ni “modificar” su contenido y mucho menos establecer una interpretación que no sea lo que la ley dice. Debe cumplirse y hacerse cumplir, cosa que el mayor Fernández no hizo en ningún momento. Nadie puede modificar los alcances y contenidos de una ley de orden público, ni siquiera un juez puede permitir un apartamiento como excepción o como mandato judicial sobre lo dispuesto por ella. Sin embargo, violar una ley de orden público para el mayor Fernández, es como chupar un caramelo si observamos lo que ha sucedido en el Penal de Libertad.

         Mientras yo esperaba que la  DNCPCR respondiera mi solicitud, habiéndole proporcionado toda la documentación correspondiente y con un comercio legalmente constituido, el mayor Fernández permitía el ingreso al Penal de una persona que no posee comercio y que en las boletas que entregaba en el Penal rezaba: Almacén Pedro L. Rodríguez, Lavalleja 1098, Libertad.

         Pues bien, en esa dirección solo existe el domicilio del referido ciudadano pues filmé con mi cámara lo que estoy afirmando, como también en varias oportunidades al mencionado señor, pasando por nuestro comercio hacia y desde el Penal y en la entrada del mismo, material que conservo, estando dispuesto a entregarlo a los medios con los que he hablado para su difusión.

         Un jerarca del Penal, en oportunidad de pasar por el comercio a bordo de una camioneta del Establecimiento carcelario, hizo detener el vehículo y le dio la orden al conductor de que pusiera marcha atrás (desviándose de su ruta) deteniéndose y bajándose en mi comercio quizá con el propósito de amedrentarme frente a las personas que en ese momento se encontraban. Le salió el tiro por la culata porque viniendo por “lana”, salió “esquilado”, a pesar de que me dijo: “yo soy de Cardona y los de Cardona tenemos los huevos tan grandes que se nos enredan entre las patas”, a lo que respondí “yo soy de Minas y tengo unos huevitos chiquititos, pero nosotros los de Minas estamos acostumbrados a que, cuando la cosa se pone fea, ponemos la carabina en la
espalda y agarramos el sable para que sea más entretenido y dure más”
 y le plantee, que si Fernández había nacido producto de una  fuerte diarrea que sufrió su madre en ese momento, ese era un problema de él.

         ¿Es así como el director Fernández cumple con las directivas de sus superiores y/o las normas vigentes?

         La ministra cobija en la fuerza policial a un violador de la Constitución Nacional y es solidariamente responsable cuando no toma las medidas correspondientes según lo establece el artículo 181 de la Carta Magna, Inc. 1º y 6º que reza: Artículo 181.- “Son atribuciones de los Ministros, en sus respectivas carteras y de acuerdo con las leyes y las disposiciones del Poder Ejecutivo:
1º) Hacer cumplir la Constitución, las leyes, decretos y resoluciones.
La ministra no hace cumplir el artículo 26 de la Constitución Nacional.
6º) Vigilar la gestión administrativa y adoptar las medidas adecuadas para que se efectúe debidamente e imponer penas disciplinarias.
La titular de la cartera está omisa en hacer cumplir la norma constitucional antes mencionada, así sea por desconocimiento o por omisión, pues permite se cometa una irregularidad, no investiga  y por ello está en falta.

         Segundo concepto: El mayor de la Guardia Metropolitana Diego Fernández es un cobarde institucional.

         Un cobarde institucional se escuda en su jerarquía, en el mando que ostenta para llevar adelante sin pruritos sus objetivos, pero nunca lo hace personalmente, sino mediante órdenes a sus subordinados oficiales y ellos a sus subalternos.

         Muchos de ellos con los que he conversado me dicen que el hombre manda por teléfono y que están preocupados porque el contacto con los reclusos lo tienen ellos pero que no son responsables de las decisiones que allí se toman; también es cierto que Fernández llevó con él a gente que siente placer con el vejamen al individuo y aunque, personal subalterno, pertenecen como Fernández, a la casta de depredadores de la raza humana.

         Para poner un ejemplo de lo que digo: absurdo sería que el presidente de CAFO, (Comisión Administradora del Field Oficial, estadio Centenario) decidiera con los delegados de los clubes Peñarol y Nacional, juntar a las dos hinchadas en la tribuna Olímpica y sin guardia policial para un partido clásico. El desenlace no sería una carnicería, se parecería más bien a un frigorífico. Pues bien, Fernández ha decidido los fines de semana en la hora de la visita y con familiares presentes, juntar reclusos de los que sabe existe entre ellos cuentas pendientes y por ende suceden hechos violentos. La visita se suspende automáticamente, la gente es desalojada a gritos y empujones, hombres, mujeres, niños y viejos en presencia de reclusos que se encuentran en el patio desatándose naturalmente la represión policial. Esto es así porque Fernández les quiere trasmitir a reclusos y familiares que les visitan, quién es el que manda allí.

         El sábado 9 de febrero se produjo un episodio de agresión en plena visita cuando un recluso se disparo a si mismo con un arma de fuego suspendiéndose automáticamente la misma.

         El domingo 17 nuevamente ocurre un nuevo episodio del que resultan 3 personas heridas de gravedad. La guardia permitió que un recluso ingresara al patio en plena visita con un “corte carcelario” en la punta de un palo de escoba, quien atacó a otro recluso culminando con los heridos antes mencionados. Este hecho generó en muchas personas, (familiares de reclusos), descompensaciones por cuadros de crisis nerviosa, siendo trasladados al hospital de Libertad alguno de ellos. Un vehículo del Penal se detuvo en nuestro comercio para asistir de su crisis a una señora.

         El domingo 9 de marzo se genera otro episodio en el que son atacados los hermanos Arakelián, que hacía una semana habían sido trasladados desde el COMCAR. Uno de ellos recibió 7 perforaciones en su intestino siendo trasladado en forma urgente al hospital de Libertad donde se intento compensarlo pero por la gravedad de las heridas lo llevaron al hospital Maciel donde fue intervenido quirúrgicamente.

         El periodista de Canal 10 Aureliano Folle, cuando se comunica conmigo, me plantea que habló al ministerio del Interior y le dijeron que no hubo disturbio alguno en el Penal. Le dije que fuera al hospital Maciel y preguntara por un paciente de apellido Arakelián para saber quien mentía. Obviamente estaba en lo cierto y al día siguiente hice la nota con Folle en la explanada de mi comercio, nota que me hubiera gustado se emitiera en su totalidad.

         A raíz de ese episodio Arakelián padre intentó ingresar al recinto donde uno de sus hijos estaba siendo herido y por esa razón fue sancionado por 40 días y no puede ver a sus hijos, solo se le permite traerles comida los fines de semana que es entregada  a sus hijos 48 o 72 horas después igual que al resto de los reclusos cuando sus familiares llegan con las cajas o bolsas de alimentos, que si son perecederos se pudren dentro de las cajas.

         Tercer concepto: Fernández ha demostrado tener la habilidad de “arañar” la frontera de lo que podría definirse, un acto de delincuencia intelectual.

         Intelectualmente, un acto delictivo puede ser lo resultante de una acción con el propósito de perjudicar a terceros, pudiendo un individuo cometerla o no o hacerla cumplir por otros, el ejemplo siguiente es muy revelador.

         Hace 4 años atrás, un oficial jefe representando a las autoridades del Establecimiento de Reclusión, le plantearon al comerciante de ese entonces (mi hermano mayor) si él podía adelantarle compras a los presos pues el Estado se había atrasado en 60 días con el pago de los Peculio (dinero que se le paga a aquellos reclusos que trabajan) y estaban pasando bastante mal.

         Le dijo que pondría a un funcionario encargado de eso y el comerciante aceptó, al firmar los reclusos la autorización para que pudiera cobrar todos los meses y cuando el recluso no gastaba, también mediante su autorización, el comerciante cobraba y le entregaba el dinero a sus familiares.

         Así funcionó durante los cuatro años a los que hacíamos mención, sin que nunca existiera un solo problema. Pero a principios de diciembre cuando el director Fernández, en clara represalia contra el Recurso de Revocación, Jerárquico y Anulación contra la Orden de Servicio Nº 043/2007 por él dictada y presentado en el Campo de Concentración de Libertad el día 28 de noviembre de 2007, Recurso que no ha sido contestado, cambió las reglas de juego sin avisar al comerciante y dio la orden de que el Peculio del mes de octubre -que se liquida en diciembre- se le abonara a los familiares, no permitiéndosele cobrar al comerciante lo que le correspondía por las mercaderías entregadas en el Establecimiento en el mes de octubre y de las que tiene las boletas correspondientes.

         Para ser más gráfico y preciso; todos sabemos que el Estado siempre ha pagado “tarde y mal”, pero el comerciante aceptó la propuesta de cobrar a los dos meses la mercadería que había entregado 60 días antes, en virtud del compromiso asumido por los mandos policiales y creyendo en la palabra dada por los representantes de la institución policial, suponiendo, que el “honor de las instituciones” está más allá de los actos de sus representantes, estando muy por encima de las reacciones emocionales o personales que algún jerarca con desviaciones constitucionales o pretendiendo aplicar la ley de sus botones, pueda cometer. 

         El comerciante quedó sin cobrar aproximadamente $ 20.000 (veinte mil pesos) por la decisión del mayor Fernández y obviamente tiene la documentación que acredita la deuda. Nobleza obliga, algunos familiares de reclusos, honestos ellos, vinieron al comercio a pagar lo que debían, también es de destacar que algunos funcionarios policiales que tenían cuenta, responsable y honorablemente se hicieron presentes y saldaron sus deudas y con tristeza se despidieron (Fernández les prohibió concurrir al comercio), el resto de los deudores actuó con el mismo “patrón”, sean familiares de reclusos o funcionarios policiales. El acto delictivo intelectual ordenado por Fernández dio sus frutos. Indirectamente le metió la mano en el bolsillo al comerciante que además tuvo que cerrar su comercio.

         Las autoridades del ministerio no desconocían algunos de los episodios que aquí relato pues me reuní en noviembre con la asesora jurídica de la ministra dejándole fotocopia de la Orden de Servicio, la que fue recurrida el 28 de noviembre y aún está sin contestar. A continuación transcribo la última comunicación que tuve con jerarcas del ministerio, enviados a la asesora jurídica de la ministra en un mail y a la ministra y a su secretaría en otro, el 14 de febrero pasado y del que todavía, tampoco tuve respuesta:

 

 

de

Walter Sanchez Sedez 
<[email protected]>
 

 

ocultar detalles

12:42 (7 horas  antes) 

 

para

[email protected]

 

fecha

 

14-feb-2008 12:42

 

asunto

 

DNCPCR

 

enviado por

 

gmail.com

…la ley debe aplicarse pareja para todos, no irrespeto a nadie pero cuando siento que alguien lo hace conmigo no vacilo en actuar y eso es lo que está sucediendo con algunos uniformados en este momento.
Nunca quise ampararme en las autoridades del ministerio por que sean de mi fuerza política ni lo pido ahora, simplemente soy prudente porque no haré absolutamente nada que pueda dañar el enorme esfuerzo que mis compañeras realizan en su labor de gobierno, pero todo tiene un límite y si me tengo que enfrentar a funcionarios desleales en su función, lo haré”.

 

 

 

de

Walter Sanchez Sedez 
<[email protected]>
 

 

ocultar detalles

1 20:39 (hace 0 minutos) 

 

para

[email protected],
[email protected]

 

fecha

 

14-feb-2008 20:39

 

asunto

 

Fwd: DNCPCR

 

enviado por

 

gmail.com

…. pasan frente a mis narices por mi comercio, la moto y el auto que llevan comestibles (y no precisamente de un comercio establecido en la ciudad de Libertad) desde horas temprana en la mañana y hoy hasta las 13 y 30 cuando los filmé por última vez. La semana pasada los filmé saliendo de su domicilio particular en Libertad y no comercio establecido precisamente.
Seguiré defendiendo el derecho al trabajo que tienen todas las personas, incluidas las que hoy llevan comestibles al Penal aún sin tener un comercio establecido, en todo caso será un problema de ellos y del Establecimiento. Pero la actitud del director es absolutamente discriminatoria dejando ingresar a unos sí y a otros no, mesiánicamente.
También seguiré acumulando pruebas de la discriminación que estamos siendo objeto y me reservaré el derecho de actuar en función de lo que la norma legal me permita si la discriminación continúa y no tengo una respuesta del tenor que fuere.
No vivo en función de jorobarle la vida a nadie, la mía me la gano trabajando, pero no me gusta que me tomen por imbécil y mucho menos un uniformado que establece que la Constitución Nacional rije del perímetro del Establecimiento para afuera y dentro de él, la ley de sus botones. No me doblegó otro régimen cuando no podíamos contar con el Estado de Derecho y me voy a someter a los caprichos de tristes uniformados, formados en la “Doctrina de Seguridad Nacional”, POR FAVOR!!! 

No he actuado públicamente, porque no cometeré el error de pisar la cáscara de banana que permanentemente y fundamentalmente en un tema como la Seguridad Pública, le tiran al ministerio del Interior y pretendo no hacer nada que afecte la labor que ustedes hacen porque creo en ello, pero todo tiene un límite.
Afectuosamente, Walter

PD. El archivo adjunto es el que entregué ayer en la DNC conjuntamente con lo que te entregué a ti el martes. La pelota está en la cancha de ustedes.

         La ministra no puede ni debe abusar de la arrogancia ni de la soberbia, porque al hacerlo, está demostrando en realidad que su objetivo es otro y por más legítimo que sea, si las acciones no son correctas, pueden terminar perjudicando a la fuerza política.

         El Comisionado parlamentario y su equipo vienen realizando un trabajo serio, responsable y a conciencia, y a veces creo, condescendiente con el ministerio del Interior. En realidad lo comprendo, el Dr. Garcé sabe (como todos los actores políticos también sabemos) que “agarró” un “fierro” caliente en la tarea carcelaria. Y tal ha sido su actitud responsable qué, sabiendo que el gobierno del Frente se hizo cargo desde el 1º de marzo de 2005 de un país en ruinas y con altos índices de corrupción en la administración estatal, le dio más que tiempo a los actores políticos administradores de ese Inciso del Gobierno para que, a través de partidas especiales votadas en el parlamento comenzaran a corregirse las injusticias y las desviaciones; ¿Y que hace la ministra?, respalda pues un resquicio de la dictadura torpemente y en forma arrogante, cuando EE.UU. y las Naciones Unidas le dicen que Uruguay no cumple con los Tratados internacionales en materia de asuntos carcelarios. Pero la ministra no se enoja ni con las UN ni con EE.UU., se enoja con Garcé que ha sido considerado innumerables veces. No se si el Dr. Garcé es o no frenteamplista, ni me interesa, sólo sé que ha tenido una actitud responsable que algunos jerarcas del ministerio o del Poder Ejecutivo no tienen. He revisado todas las actas de la Comisión Especial de la Asamblea General y hasta me he indignado cuando, desde la Comisión, se ningunea la labor del Comisionado. Para tener una idea, en la sesión del pasado 13 de marzo, el diputado Alberto Scavarelli, suplente del diputado W. Abdala, fue quien aportó claridad a la misión específica de la figura del Comisionado en virtud del artículo 20 de la ley de su creación, cuando los legisladores oficialistas intentaban torpemente cercenar la actuación del Comisionado Parlamentario.

         La tarea del Comisionado Parlamentario para Asuntos Carcelarios tiene un único problema: depender de la ineptitud, mediocridad e incompetencia de “algunos” legisladores del gobierno que juntan la torpeza política con la mediocridad humana con la que cargan, generando un cóctel mortífero que atenta contra lo bueno que se pueda lograr para salir del ranking en el que estamos en el tema carcelario a nivel mundial.

         El mayor Fernández debe ser removido de su cargo inmediatamente, y con el, una serie de funcionarios que lo secundan en los procedimientos que se realizan en el Penal de Libertad.

         La Cámara de Representantes debe conformar una Comisión investigadora sobre todos los hechos que se han registrado en el “Campo de Concentración de Libertad” desde la asunción como director de Diego Fernández ya que la investigación no puede ni debe sustanciarse dentro de la Corporación policial.

         También debe esclarecerse la responsabilidad de la DNCPCR en las personas de su director nacional, hoy cesado, Insp. Mayor Julián Rodríguez y de quien estuvo al mando interinamente en este último tiempo, Crio. Insp. José Enrique Cólman y en consecuencia, si correspondiere, pasar los antecedentes a la Justicia. Dicha Comisión, deberá estar integrada por todos los partidos políticos allí representados más el Comisionado Parlamentario y deben ser citados los familiares de reclusos que estén dispuestos a declarar todas las vejaciones a las que han sido sometidos.

         La ministra dio tres nombres de jerarcas policiales que en breve asumirán la DNC, uno de ellos es el Crio. Insp. Cólman. Dicho jerarca no es confiable políticamente pues estuvo al mando todos estos meses atrás con la consiguiente responsabilidad de todos los hechos que han sucedido en los Establecimientos dependientes de la DNC. El parlamento tiene la obligación de impedir que este jerarca asuma cualquier responsabilidad en la DNC y debe investigarse pormenorizadamente lo sucedido bajo su mandato.

         Por último, el Parlamento, luego del o los informes sobre este tema, debe llamar a responsabilidad a la ministra y si amerita, ante la comprobación de hechos irregulares, tomar las medidas que correspondan como lo exigía la ministra cuando era diputada.

         La ministra anunció la sustitución a la cúpula de la DNC en conferencia de prensa el 18 de abril pasado. En realidad, los que sabemos como es el “asunto”, no podemos prestarnos al hipócrita juego de la política barata.
Desde mediados de año pasado el sub director Pereira Cuadra estaba “congelado” por discrepancias con el director, Insp. Mayor Julián Rodríguez.

         A raíz del episodio de las armas encontradas en el Penal, a pesar de las declaraciones del Insp. Rodríguez de que se habían realizado tres requisas sin resultado alguno, igualmente se comprobó que las armas, una pistola 45 y un revolver calibre 38 con sus respectivos cargadores con proyectiles vivos (que fueron entregadas al director del Establecimiento), existían.

         La intermediación del Comisionado Parlamentario y de un Senador de la República fue determinante para evitar “insucesos” posteriores con esas armas, la ministra sabía que el Insp. Rodríguez sabía… pero fue destituido el director del Penal y posteriormente, muy posteriormente, el jerarca Rodríguez también comenzó a gozar de una “licencia” por tiempo indeterminado. Es allí cuando la mala fortuna le hace cometer un error a la ministra y le da crédito al nazi Fernández.

         La DNC pasó a ser dirigida interinamente por el Encargado de Despacho de la Dirección Nacional de Cárceles, Penitenciarías y Centros de Recuperación, Crio. Insp. José Enrique Cólman, actuando como segundo al mando el Crio. Insp. Horacio Zaugg.

         ¿Quién ingresa las armas en las prisiones? ¿Las ingresan los familiares de los reclusos? ¿En que parte de su cuerpo las ingresan? ¿O las ingresan aquellos que no son revisados pero que poseen uniforme?

         Al margen, y nobleza obliga, debo reconocer que el lunes 25 de febrero, estando en un evento por la vendimia de este año en la localidad de Juanicó, recibí una llamada telefónica en mi celular de quien dijo ser interinamente el segundo al mando en la DNC, Crio. Insp. Horacio Zaugg, quien deferentemente me narró su preocupación por la falta de respuesta ante el escrito por mi presentado y que el director interino, José Enrique Cólman estaba para el interior del país, que en cuanto llegara hablaría con el y me llamarían. Fue el único jerarca que tuvo una actitud responsable, seria y haciendo honor a su investidura, a pesar de que no recibí luego la llamada. Posteriormente, en oportunidad de concurrir a la DNC y querer devolverle la deferencia pero personalmente, la repuesta fue que mi tema estaba en manos del Inspector Cólman y que él no podía hacer nada. El segundo al mando estaba sometido a jerarquía y evidentemente la orden era: el silencio. 

         Para culminar esta carta abierta que nunca imaginé podría escribir, no quisiera estar en la piel del presidente del Partido Socialista, el senador Reinaldo Gargano, pues tiene un grave problema ante sí y creo deberá urgentemente, solicitar al presidente del Consejo de Gobierno de Cuba la vacuna contra el virus que ha atacado por estos tiempos a importantes cuadros políticos del PS, como el secretario general por los dichos sobre la Suprema Corte de Justicia y sus miembros, miembros que fueron votados en el Senado también por los senadores socialistas, y la ministra del Interior, que no ahorra críticas a los que no “adulan” su gestión.

         Todavía conservamos la perplejidad al haber escuchado a la ministra en los medios, realizando infelices declaraciones ante el informe anual 2007 del Comisionado Parlamentario Dr. Garcé y como si fuera poco su desajuste, planteando su temor de que se produzca una probable fuga en el penal de Libertad producto quien sabe de la irrupción de algún comando al estilo  hollywoodense. ¿Es que la ministra todavía no se enteró que el Penal de Libertad, está custodiado perimetralmente por el Ejército nacional?.

         A la ministra no solamente le hace falta un curso acelerado de equitación para no hacer el ridículo cuando monta a caballo sino que alguien le debe avisar que debe urgentemente “bajar a la tierra”, pero no como dijo en estos días el cesado jerarca Rodríguez: “…se montar muy bien a caballo, pero cuando viene la orden de bajarme, antes de que la “yegua” me tire, me bajo solo…”

         La ministra dejará pronto el ministerio del Interior porque se dedicará a tratar de mantener su banca de diputada en el próximo período. Cuando eso pase, la ciudadanía continuará siendo rehén de las ineptitudes y apetitos de los malos políticos y de funcionarios policiales que no les importa lo más mínimo lo sucedido el 1º de marzo de 1985 y por eso la democracia seguirá debilitándose, tanto como cuando los legisladores de la Cámara alta hacen su siesta mientras el pueblo les paga más que importantes salarios para que delineen la política y la mejor administración de los recursos, supuestamente en beneficio de la gente.

         Voy a trabajar incansablemente para volver al Parlamento en 2010, quizá la hoy ministra también lo logre, quizá seamos oposición, lo que toda la vida fue la ministra y posiblemente sea lo que aprendió y quizá por actitudes similares a las que tiene la ministra, el silencioso acto de los votantes ponga en penitencia a nuestra fuerza política relegándola del acto de gobernar y no será culpa de los partidos tradicionales sino de la arrogancia y la mediocridad de algunos actores políticos… nuestros.

         La renuncia a su banca como Diputado de Guillermo Chifflet, fue un acto de coraje, de principios y de honor, pero también de alerta ante el compromiso que había asumido ante la ciudadanía. La renuncia al Tribunal de Conducta y Ética Política del Frente Amplio del Gral. ® Don Víctor Manuel Licandro es otro alerta en virtud de los comportamientos de varios altos dirigentes de la fuerza política en el gobierno. El Frente Amplio se encamina a la derrota electoral en noviembre de 2009 y no son responsables los partidos tradicionales de lo que acontecerá, sino la propia fuerza política gobernando.
Muchos compañeros y compañeras sufrieron y también murieron en el pasado por defender el Estado de Derecho y las Instituciones democráticas, avasalladas sistemáticamente en aquella época por Jorge Pacheco Areco.

         ¿En un gobierno de izquierda, permitiremos que la Constitución nacional sea estirada como un chicle? ¿Todo lo que costó llegar, será tirado por la borda por la indolencia institucional de los que están enfermos de importancia en el gobierno? Los honorables están renunciando a sus cargos de responsabilidad en el Frente Amplio: ¿Seguirá la sangría?

         Para tener en cuenta y refrescar la memoria: luego de la derrota a manos de Violeta Chamorro en Nicaragua, el FSLN en su siguiente Congreso, expulsó a 2.000 dirigentes y tuvieron que pasar 17 años para que volviera a gobernar ¿Le sucederá al Frente Amplio lo mismo?

         Por último, el Establecimiento de Reclusión de Libertad debe ser exactamente eso: un Establecimiento de Reclusión y no un Campo de Concentración Nazi donde este fin de semana que pasó, cobró una nueva víctima: un joven recluso amaneció ahorcado.

         Este, por momentos indignado relato, ha pretendido ser un fiel reflejo de la realidad, realidad que algunas autoridades policiales manipulan en forma espuria y que la ministra siempre supo que era así porque y aunque parezca lo contrario, la corporación policial sigue mandando.

         Confieso con pena, muchísima pena, que yo apreciaba y creía en la ministra a quien consideraba una “compañera”, una compañera que visualizaba estaba para objetivos mayores, de vuelo de águila y no de gorrión. Lamentablemente, me di cuenta, después de leer las versiones taquigráficas de la Comisión Especial de la Asamblea General sobre el Sistema Carcelario, que hice exceso de confianza y es la razón por la que publico esta Carta Abierta a la Indolencia Institucional, que pudo ver la luz antes, pero que por respeto a compañeros, verdaderos socialistas y frenteamplistas, como me consta y siento el honor de tener su respeto y amistad, que se jugaron mucho en la dictadura, que no han cambiado un ápice su horizonte y siguen sintiéndose verdaderamente revolucionarios y de izquierda, no publiqué, ya que me pidieron tiempo, prudencia y reflexión.

         A la ministra le di mi confianza, le di tiempo y en virtud de los acontecimientos que en estos últimos tres meses viví, hice silencio hasta que resultó insano callar.

         Después de ver la telenovela que montó la ministra en el cierre de nuestro V Congreso Ordinario del Frente Amplio, “Compañero General Líber Seregni”, realizado en el Palacio Peñarol el pasado sábado 19 de abril, ingresando por la entrada de la calle Minas para salir por la calle Magallanes, siendo halagada por su ex marido que presidía la mesa del Congreso pero sin la ovación que esperó cosechar y además, conmemorándose un nuevo aniversario del desembarco en la Agraciada de verdaderos patriotas orientales comandados por Juan Antonio Lavalleja, no puedo callar ante tanta indolencia y frivolidad.

Libertad, Abril de 2008.

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© Walter Sánchez Sedez para Informe Uruguay
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