
Las artes populares del Uruguay
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Se puede decir que en nuestro país, las artes manuales y su aspecto tecnológico, y aún el cronológico, permanecen, casi, como terrenos vírgenes a la investigación. A lo sumo se ha hecho, hasta ahora, más una tarea de acumuladores de curiosidades, que una real indagación y valoración antropológica y cultural. |
| Llamamos artes populares tradicionales en el Uruguay, aquellas que tienen su raíz y origen en los elementos culturales propios de nuestro pueblo, o sea que se han utilizado en sus diversas técnicas de ejecución y en los motivos decorativos y en sus formas, la experiencia trasmitida de manera oral y anónima por las viejas generaciones de pobladores del territorio nacional, ya fueran los indígenas (este aporte es casi nulo), o los españoles y portugueses, sus conquistadores y colonizadores, durante el secular período colonial. |
| La nuestra es una cultura vacuna. Fruto del ganado llegado antes del colonizador. Se caracteriza, además, según se ha dicho, por la ausencia del aborigen. Ausencia en número: eran apenas unos 5.000 vagueando por el territorio, cazadores-recolectores paleolíticos y neolíticos. Lo que alcanza para explicar la falta, no sólo de trasmisiones técnicas, sino de motivos de inspiración de origen autóctono en la artesanía local (sin olvidar el manto de cristianización, emparejador y traumatizante, que España vertió, como plomo derretido, sobre las paganas culturas nativas en toda la América). |
| Aquella inmensa frontera fluctuante que fue el territorio de la vieja Banda Oriental, poseía una realidad económica y cultural que puede definirse por una actividad depredatoria, la caza y muerte masiva del ganado y la extracción de los cueros, realizada por un grupo característico, el gaucho, para subvenir, mayoritariamente, las necesidades de un comercio ilícito, el contrabando, y un totalizador uso local, que valió a nuestro siglo XVIII, el merecido nombre de Edad del Cuero. |
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| Podemos agregarle el condimento de una capital pobre y que, como puerto, recibía, lo poco que recibía, ya manufacturado; la ausencia de verdadera religiosidad de aquellas gentes rebarbarizadas y viviendo en una libertad salvaje, con su semi-nomadismo ecuestre, explica, simultáneamente, la ausencia de santería (tallas en madera, sin olvidar la falta de grandes bosques), la tejeduría, la cerámica y la cestería. |
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Faltando los metales propios. incluso los preciosos. tenemos explicadas las limitaciones, en este campo, sin embargo fértil por otros motivos y una sola dirección, del arte popular uruguayo.
Por último el mate, bebida nacional-herencia cultural aborigen, aunque guaraní, difundido su uso por las Misiones Jesuíticas, termina de redondear el panorama.
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| Nos quedan entonces, como artes manuales tradicionales del Uruguay, en primer lugar aquellas derivadas de la gran materia prima, el cuero y aplicadas, sobre todo, al dominio y el adorno del gran apéndice cultural de aquellos gauchos, guapos y presuntuosos en su figura: el caballo. Que es el hecho que explica las preferencias de nuestra platería. Muchos aspectos de la platería criolla en cuanto a sus modos de expresarse en el apero del caballo, sólo pueden comprenderse recordando la bizarra figura del gaucho. |
| Sólo así tienen explicación los monumentales y afiligranados estribos de "campana ", únicamente como firme punto de apoyo terminal para aquella estampa imponente de talar chiripá y cruda bota de potro, armada de crestuda espuela y acompañando en su forma a los amplios calzoncillos de espumosos cribos. |
| Igualmente la confección de mates y bombillas, dio origen a hermosos trabajos manuales, en las calabazas naturales (bellos grabados y burilados), en guampa (usada también para cabos de cuchillos, en el apero y en los funcionales chifles) y por último, muy ricos ejemplares confeccionados totalmente en plata, en los que como en ninguna otra pieza, brilló el oficio y el gusto de los plateros criollos. |
Material encontrado en Museo del Gaucho
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