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Lealtad institucional
por Jaime Mario Trobo
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El Presidente de la República, en un acto realizado en colisión franca con el recato político que le indican los preceptos constitucionales, vaya a saber con que fin, arremetió contra toda la ciudadanía que no se afilia a su Partido, calificándola de desleal. Es inaceptable.
El Dr. Tabaré Vázquez ha tenido a lo largo de su mandato aciertos y desaciertos, afirmamos esto porque no tenemos la costumbre de calificar las ideas de gobierno por el origen que tienen o quien las plantea, sino por su calidad o idoneidad para resolver un problema. Naturalmente que como oposición, y en virtud del mandato ciudadano, así como él tiene la principal responsabilidad de gobernar, nosotros tenemos la de controlar, proponer alternativas, oponernos cuando lealmente lo entendemos. Desde el ejercicio de estos roles es inaceptable que se nos acuse de desleales con las instituciones, desde un estrado construido con fondos públicos, en un acto que el Presidente no puede ni debe realizar, y utilizándolo como mecanismo de hesitación de la masa de su Partido, hoy sometida a fuertes turbulencias internas.
Quizás esta última sea la razón por la cual utilizó esta instancia, para ponerse a la cabeza de una columna con serios problemas de organización y tolerancia mutua.
Pero estos no son temas que nos deban ocupar, lo que si queremos considerar es el sentido de sus palabras acusatorias a “la oposición”, genéricamente. El orador no identificó ni identifica una sola acción, discurso o palabra que pueda coincidir con ese espíritu, sino que realiza su acusación “ al voleo”, y precisamente en este tema lo que si existen son innumeras actitudes de su partido y hasta de su persona que son ejemplo de lo contrario.
Deslealtad institucional fue la de quienes promovieron, estimularon y acompañaron a quienes se oponían a que el Gobierno cumpliera con un mandato de la Justicia que ordenaba entregar a las autoridades españolas varios terroristas de ETA que Vivian en Uruguay. Y entre los líderes del obstáculo al cumplimiento de esa orden estaban entre otros Vázquez, Mujica, Fernández Huidobro, Seregni y Zabalza; puede ser considerado esto “lealtad institucional”?
Deslealtad institucional fue la de quienes en el peor momento de la tormenta financiera que el País vivió en 2002, de la que todos sin excepción fuimos víctimas, reclamaban que el Uruguay declarara el “defalult”, lo que hubiese impedido conducir la crisis hasta su superación, y le hubiese impedido a su propio gobierno hacerse gala de la reconstrucción del endeudamiento externo.
Dos ejemplos, más que elocuentes de qué es deslealtad institucional, que no tiene absolutamente nada que ver con las antojadizas acusaciones que el Presidente lamentablemente expresó en su discurso “electoral” del pasado sábado 7. Realmente inaceptable.
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