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Historias, ricas historias de nuestras vidas, de nuestros Pueblos y Ciudades
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De nuestra Rica Historia..
Sucedió en Dolores hace un siglo: un barco por un piano ( el 13 de marzo de 1968 )
Escribe la Dra. María E. Hirschy Sosa
DOLORES. Ha finalizado el año 1868 en que una terrible epidemia de "cólera morbus" había azotado a la villa de Nuestra Señora de los Dolores, con todas las funestas consecuencias que tal flagelo desatara durante los meses de enero y febrero.
Suavizados por el tiempo, el miedo, el dolor, el luto, la sociedad doloreña se prepara en enero de 1869 para el primer gran baile oficial con que los socios y sus familias han de festejar ese año el Carnaval en los salones del Club Unión. Con tal motivo concurren a Mercedes en representación del Club dos socios: Felipe Péndola y Juan Olivieri para tratar y contratar con Luis Malatesta, director, y seis músicos de su orquesta, las condiciones en que el conjunto se trasladaría a Dolores, para actuar en las noches del 7 y 9 de febrero de 1869. En el contrato efectuado en el Juzgado de Paz de Mercedes, ante el titular Vicente J. Zuloaga, firmado por él, las partes contratantes y dos testigos mercedarios, D'Acosta y Olivera, consta que los músicos han de estar en Dolores "munidos de sus instrumentos de viento" los días 7 y 9 de febrero para los bailes de Carnaval y que si faltaren al compromiso "deben abonar Malatesta los gastos que se le originen a la Comisión del Club a consecuencia de esa falta. Si fuere el incumplimiento por parte del Club, Malatesta recibirá 200 pesos corrientes".
El pago de los músicos quedó estipulado en 90 pesos, más el pago del hotel en Dolores "por el tiempo útil al Club" y los pasajes de ida y vuelta en la diligencia. Las sanciones convenidas no tendrán lugar en "caso de lluvia o mal tiempo", cosa muy lógica cuando los caminos son sólo de tierra, sin alcantarillas, calzadas, ni puentes, y ni aún a caballo muchas veces se podía viajar porque cerraban el paso los arroyos con todo el empuje de su corriente impetuosa, arrastrando árboles arrancados y tirando al pasar copos de espuma blanca.
El año 1869 se caracteriza por una general pobreza en todo el país, hay paralización completa en la venta de ganado y no hay agricultura. La quiebra de nueve bancos en Montevideo, acompaña a esta intensa crisis económica.
El Club Unión como sociedad no tiene fondos. Entonces se reúne un grupo de socios para procurarlos y realizar un baile el 9 de febrero. Hay constancia bien documentada de los contribuyentes y cuota de cada uno. El baile costó 485 pesos, suma que hemos de considerar exorbitante si tenemos en cuenta los costos de comestibles y los sueldos de la época. Baste recordar que en 1873, cuando la epidemia de fiebre amarilla en Montevideo, que los vecinos de Dolores resuelven establecer guardia de sanidad en el río Uruguay, contratan como Oficial a Felipe Vignolles (Miñolo), con su barco y dos marineros, dice textualmente un documento, "convenido el presupuesto de la embarcación y la tripulación por los primeros 15 días en 10 pesos".
El baile del 9 de febrero de 1869 debe haber sido célebre por su costo, si no tenía otras zonas mejores para serlo por su importancia.
La contratación de los músicos en Mercedes, con todas las molestias de trasladarse hasta allí para conseguirlos y la inseguridad de su llegada a Dolores, aparte de todo el gasto que traía aparejado sin duda movieron el ánimo de los socios del Club para intentar, pese a la pobreza de la institución, la compra de un piano. Pianistas habían en Dolores, y así, localmente, todo se resolvería con más seguridad y menor costo.
Y en la sesión de C. D. del 16 de enero de 1870, por unanimidad de votos, se acuerda la adquisición de un piano. Encargan la compra al ex presidente Don Jacinto Figueroa y también le recomiendan que el costo no sea superior a los 300 pesos.
Viaja Figueroa a Montevideo y a su regreso informa que por 300 pesos no hay ningún piano (enero 26, 1870). Entonces se comisiona a Jorge Bachmann para tratar con Prange, la compra de uno que tienen en la estancia; pero tampoco se realiza este negocio. Y en diciembre 9 de 1872 resuelve la C. D. hacer venir a tocar en el local a la Banda de músicos. Pero la idea de comprar piano se reafirma.
Un vaporcito de pasajeros y carga que partiendo del puerto de Dolores navegaba por todo el litoral uniéndolo con Buenos Aires y Montevideo, el "Enriqueta", era de una compañía en que todos sus accionistas eran socios del Club Unión, y por lo tanto en acuerdo con la compra del piano; comunican al Club su intención de donar sus acciones para adquirirlo. Y el 15 de mayo de 1874, el Club cursa nota al Directorio "Enriqueta" pidiendo la posesión del barco. Y en la sesión del 25 de julio del mismo año, el club trata la venta del "Enriqueta".
En Dolores está la "oferta por 800 pesos corrientes" de Francisco Sanguinetti, marino mercante, socio del Club y del barco. En Buenos Aires, dice el presidente de la C. D. que hay una oferta por 1.000 patacones que conviene considerar. Pero el resto de la Comisión Directiva observa que está hecha hace dos meses y que era más que problemática no habiendo nada en positivo. "Opinan que conviene aceptar la de Sanguinetti", porque los gastos del vapor crecen y su deterioro también, lo que dificultará una venta posterior y no se hallará quien pague la suma ofrecida por Sanguinetti que la había hecho esperando contestación inmediata y aconsejaban aceptarla con las siguientes condiciones: Sanguinetti se haría cargo de los gastos de escritura, etc.; cederá las cuatro acciones del barco que aún tiene en su poder; renunciará a los 33 pesos moneda corriente que le corresponden por su parte de préstamo a la sociedad del "Vapor". Aprobada esta moción por mayoría e informado Sanguinetti de lo que antecede "dio su conformidad y dijo que al día siguiente se recibiría del Vapor".
Ingresan así a las arcas vacías del Club Unión 800 pesos; pero enseguida se registra el egreso de 300 pesos por pago al Capitán Felipe Vignolles (Miñolo), de mensualidades a bordo del "Enriqueta".
"Por un piano Pleyel con su taburete", figuran en el libro de Caja del Club, pagados en Montevideo a la firma V. D. Miralles en febrero de 1875, 510 pesos.
Pero el piano ya había llegado a Montevideo en noviembre de 1874, porque el acta del 23 de noviembre dice así: "se acuerda ofrecer en la noche del 29 de corriente, un té a Socios en los salones del Club para estrenar el piano que se ha comprado, debiéndose invitar a todos los accionistas del "Enriqueta" y demás familias y caballeros que se juzgará conveniente".
Y este fue el caso que se dio en Dolores el siglo pasado, de un barco por un piano (1).
(1) Este piano Pleyel hace muchos años que fue vendido. El que actualmente posee el Club, es un Rud Ibach de media cola, que también tiene su historia.
Artículo aparecido en el Diario "La Mañana", de Montevideo, el 13 de marzo de 1968.
Comisión Bicentenario de Dolores
Gentileza de Frankly Moller.