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Que se elige este domingo
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Por Roberto Bogorja
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Introducción
En estos últimos días previos a las elecciones internas, se han sentido distintos comentarios que cuestionaban la necesidad de la realización de los mismos. Igualmente se alzaron voces a favor de dichos comicios. Otros, y entre ellos parte de la prédica de algunos candidatos, que tienden a distorsionar el verdadero cometido, y muchos que realmente no entienden el verdadero significado del acto.
Para quienes desde que cumplimos la mayoría de edad y ansiosamente nos hicimos de la credencial, como elemento que nos permitiera ejercer nuestro derecho como ciudadanos, suspendido durante el régimen militar y felizmente recuperado, la posibilidad de ejercer ese derecho se constituye en uno de los poderes más importantes, parafraseando a Aparicio Saravia.
Es por ello que nos resulta difícil de comprender a quienes, y en su legítimo derecho cuestionan la existencia de las elecciones internas en un típico estilo de atribución de un poder por encima del emergente del soberano. Es que algunas camarillas aisladas y elitistas, pretenden volver a aquel sistema en que los candidatos se elegían en reuniones de dirigentes sin participación de las bases. Claro existen dos partidos que eligieron sus candidatos por encima de esas bases. Felizmente en uno surgieron contrincantes, pero en le otro que se esgrime de ser representante del pueblo no, pues su mesa política así lo decidió.
Que es lo que se decide
Al tratarse de elecciones internas, lo que se elige son fundamentalmente los convencionales, tanto en lo nacional como en lo departamental, para conformar los órganos soberanos de cada partido. También se deciden las preferencias hacia quien debería ser el candidato presidencial de ese partido, no es una elección presidencial. Si existiese una voluntad que consagrase una mayoría absoluta hacia un pre candidato o si obtuviese el cuarenta por ciento de los votos y superase a su siguiente contendor en un diez por ciento, el mismo será quien tenga el derecho de ser candidato presidencial. En caso contrario será la convención nacional quien lo designará.
La convención departamental será la que luego designe a los candidatos a las distintas intendencias.
Al votarse por convencionales, estas elecciones permiten determinar cuales son las agrupaciones que tendrán mayor fuerza dentro del partido, por contar con mayor número de convencionales. Ambas convenciones resultan de suma importancia pues son ellas quienes definirán las políticas de partido.
Ejercicio democrático.
Por tratarse de una elección interna pero a padrón abierto, esto permite que todo ciudadano, esté o no afiliado a un partido, pueda votar a favor de aquella divisa que le resulte más atrayente. Por esta razón, las elecciones internas se convierten en una herramienta muy apropiada para la democracia, por que no se limita a un pequeño grupo de militantes o afiliados, sino al público en general.
Las distorsiones
Primera, el voto en blanco. Es totalmente inútil e innecesario, pues si no se tiene preferencia por ningún candidato o partido, al no tratarse de elecciones nacionales y obligatorias, este voto no tiene sentido pues no representa nada. Y si lo que se pretende con el voto en blanco es marcar un voto castigo o contrario a las propuestas, con no concurrir a votar alcanza y sobra. El voto en blanco no tiene lectura, está en contra de algo o es que no se decide; en contra de quien, de un candidato, de un partido o de todo el sistema; no se deduce de esa actitud por tanto no tiene significación.
Segunda, el voto a favor de un partido. Lo decíamos líneas arriba, no se decide a favor de un partido o candidato y en desmedro de otro, no se eligen las autoridades del gobierno, sino las partidarias. Por tanto no tiene sentido el votar hacia un partido o candidato para evitar que salga otros. Sólo se eligen las preferencias internas dentro de un partido, por eso se llaman elecciones internas.
Tercera. Hay que votar. Al no ser obligatorio el voto, si no se ha decidido, no tiene inclinación hacia alguno en particular, o no se siente motivado, no tiene porque votar, nadie lo obliga ni tiene que votar a favor o en contra si realmente no siente preferencias.
A modo de cierre.
Si por el contrario usted tiene preferencias o cree que con su voto contribuirá a mejorar el funcionamiento de los partidos políticos o el futuro escenario para las elecciones presidenciales de octubre, entonces hágalo y ejerza ese inalienable derecho de decidir.