Año II - Nº 84 - Uruguay, 25 de junio del 2004
  1 Campaa Mundial Seguridad en la Red
 
- El elogio del tigre
- Que se elige este domingo
- Sólo un recuerdo
- 69 años
- Viejo barrio que te vas
- ¿Somos así?
- Comercio fronterizo: Barajar de nuevo
- Apuntes del Palmar Butiá
- La Matineé

- Apostillas de las Internas

- Programa de Principios del Partido Liberal
- Anécdotas Bancarias: El brazo del Banco República
- La enseñanza de los valores
- El Abulón
- ¿Ineptos, corruptos o cipayos?
- Chairando Ideas
- Hurgando en la web
- Así Somos
- Cuando los estudiantes vienen marchando
- Recuerdos de Estudiante
- La vitalización de los partidos
- La globalización, la crisis financiera y América Latina
- De las ideologías y las formas de Gobierno
- Bitácora Política
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores

 

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

"SOLO UN RECUERDO"
Por Marcos Temesio Balestra

"Parece mentira las cosas que veo, por las calles de Montevideo", dice el tema carnavalesco por todos muy conocido, y ahora debería decir, parece mentira las cosas que no veo por las calles de Montevideo.
Comienzo mi recorrida por el Barrio Guruyú a la altura de la escollera Sarandi hasta llegar a la calle Colón, donde me embarga la tristeza al tomar conciencia de todas las cosas hermosas que ofrecía esa área metropolitana y que ya no están.
Recuerdo la histórica y magnífica romería de comercios de esta vía, que hacían que la Ciudad Vieja fuera visitada diariamente por miles de personas que atiborraban sus veredas, buscando hacer su mejor compra.
Me traslado hacia el este por Sarandi hasta llegar a la Plaza Independencia y así tomar nuestra principal avenida, Dieciocho de Julio.
Me intorduzco en el Centro de Montevideo y la desazón me invade profundamente al ver gran cantidad de negocios con sus marquesinas apagadas y sus puertas cerradas, no solo por 18 sino también por las principales arterias que la atraviesan, como Río Negro, Rondeau, Yi y Ejido.
Puedo apreciar que hay muy pocas personas comparando con otras épocas y también pocos vehículos estacionados, pero eso si, una amplia faja de la capital está decorada con carteles indicadores de zona de Estacionamiento Tarifado, flanqueados por Inspectores de Tránsito, con su típico uniforme gris, que se dedican aparentemente, a controlar exclusivamente que se cumpla con esa disposición y a imponer las multas correspondientes.
Afortunadamente la fiebre del cepo terminó hace un tiempo, pero el implacable camión grúa sigue haciendo de las suyas con aquellos automóviles que son aparcados en zonas no autorizadas.

Parece mentira los efectos nefastos que puede tener una decisión como la de nuestra comuna capitalina, de establecer zonas de estacionamiento tarifado, que se han ido extendiendo cada vez mas en el transcurso de los últimos años. Esta determinación produjo la deserción de la mayoría de los habituales compradores y visitantes del centro hacia las grandes catedrales del consumo, como son los shopping centers y los supermercados, que cuentan con grandes áreas de estacionamiento gratuito, además de una serie de servicios que atrae al consumidor.
Es evidente que ante la propuesta de concurrir a una confitería céntrica, previo pago del estacionamiento, o en su defecto aparcando el vehículo a varias cuadras de distancia para escapar de la zona azul, es normal que optemos por dirigirnos a la plaza de comidas de cualquiera de los shoppings, donde además del ambiente cálido y acogedor, tendremos la posibilidad de elegir entre un mayor número de propuestas gastronómicas.
Aún quedan innumerables situaciones adversas provocadas por esta administración departamental que trataremos en lo sucesivo, pero no hay dudas de que una mala gestión municipal, afanada simplemente en cumplir una función pura y exclusivamente recaudadora ha puesto fin a lo que en una época no muy lejana fue el paseo por excelencia de todos los montevideanos.