| ¿SOMOS ASI? |
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Por Helena Arce
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Siempre sentí decir que cada país tiene los gobernantes que merece. Así será. Andamos, bien mal, por cierto, en cuanto a nuestros merecimientos.
Salen los datos oficiales de la Dirección de Estadísticas, confirmando levemente, en sus índices, la realidad que vivimos día a día. Por lo menos un
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tercio de nuestro país vive en la pobreza, y de ese tercio, el diez por ciento en la indigencia. Claro que lo sabemos, salvo aquellos que vaya a saber por cual razón, siguen inmersos en su burbuja. Los que se niegan a reconocer la realidad que nos golpea a diario en nuestras caras, cuando salimos a la esquina sin importar el barrio en que vivimos. Y claro ante los datos oficiales, más de uno se rasga las vestiduras. Parece que recién ahora, al ver los datos oficiales, "ven" lo que todos vemos a diario. El 2 de mayo del 2003, yo misma escribía, aquí: "Hoy, como sabemos, está, ocurriendo al revés, familias que tenían donde vivir ya no tienen, y deben emigrar "con suerte" a un rancho de lata. Para darle de comer a sus hijos, aunque sea. Estamos engrosando, el cinturón de pobreza....." Y el 9 de enero del 2004 escribía: "Y yo pensaba mientras lo escuchaba, como habrá sido el proceso de cambio, el que llevó a Bunia a convertirse de una ciudad de intelectuales a lo que es hoy, y se me paralizó el corazón recordando los nuevos, tristes, índices de la población uruguaya". Y no soy maga, aunque hay quien me acusa de bruja, pero tengo ojos y veo, tengo oídos y oigo, ningún uruguayo residente en este país, necesitaba esperar ver los índices publicados por la Dirección General de Estadísticas y Censos para saber lo que nos está pasando.
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El Ministro de Economía se niega a gastar nuestro dinero en arreglar los locales de estudio, fue necesario que los chicos y sus padres gritaran para que los escucharan y descubrieran que el IAVA se caía a pedazos, que en esas condiciones los chicos no podían seguir asistiendo a clases, por poner un ejemplo.
Ahora niega las canastas para militares y policías, aclaremos por si algún tranochado no se dio cuenta, que a quienes se le niegan las canastas son soldados y agentes, no les está negando a los oficiales, se las niega a los soldados y a los agentes, quienes por cierto se encuentran en el tercio del que hablábamos párrafos antes.
El Sr. Lago, prosecretario de la Presidencia de la República, acota a los tristes índices oficiales, que allí se considera solo los ingresos de la gente, y no se toma en cuenta el esfuerzo que se ha hecho en ayuda solidaria, o sea limosna, que por cierto llega mal y tarde, como si eso nos salvara de la vergüenza de haber llegado a que más de un tercio de la población del Uruguay, no pueda solventarse a si misma. Y no aclaran, por cierto, dichos índices en que condición se encuentra el 90% del resto, que como sabemos, apenas puede salir adelante..
Mientras esto pasa el barco se hunde, los que pueden desesperados huyen a otros países, los que nos quedamos tratamos de vivir el día a día, aturdidos por las cuentas que han quedado sin pagar y tratando de no pensar en el futuro cuando nuestro cuerpo y nuestra mente se niegue a seguir trabajando desaforadamente, para acercar un plato a la mesa.
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Pero mientras vemos como las propagandas nos aturden recordando la calidad de nuestros líderes, algunos brillantes estadistas, otros están dispuestos a abrazarse a culebras, o nos anuncian que no van a hacer nada de lo que durante años dijeron que era la solución. Aparece alguno que se dice nuevo en propuestas, cree tener la varita mágica y propone volver a las teorías económicas neoclásicas, perimidas en el siglo XVIII.
Eso si, todos y sin excepción, basan su campaña en la descalificación del contrario, y en su admiración por Wilson Ferreira Aldunate, pero admiración no se a qué sinceramente , pues del ideario de Wilson nadie se acuerda. .
Y el otro día en esta casa hablábamos con mi esposo, hablábamos de Batlle, pero del original, del tío abuelo del que nos tocó en suerte, en suerte dije, perdón compatriotas. Y hablábamos de Saravia, de Aparicio, claro. Y de cómo a principios de siglo el Uruguay era un país de avanzada, y . como unos desde la oposición y otros en el gobierno votaban leyes que nos sacaban adelante, con prosperidad económica, social y cultural. Se peleaban entre ellos, se batían a duelo, se soliviantaban y se iban a pelear a las cuchillas, pero cuando la ley para el país era buena, se votaba, no importaba si la proposición era de unos u otros, no importaba si los mandamás internacionales se oponían, las leyes se votaban por uruguayos para uruguayos. Y me acotaba mi esposo: "¡Eran hombres de honor!".
Y sí, ante todo, eran hombres de honor.
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