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LA UNION EUROPEA APUNTA HACIA EL SUR
Entrevista a Cecilia Alemany (Cuarta Parte)
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En esta última entrega de la entrevista que le realizáramos a la Licenciada en Relaciones Exteriores y Coordinadora del Programa Integración Mercosur y Sociedad Civil del Claeh (Centro Latinoamericano de economía humana), hemos querido ahondar en que rol juegan los intereses de la Unión Europea entorno al Mercosur.
¿Cómo afecta la inversión europea en esta puja Mercosur – Alca?
Los paises del Mercosur están negociando con la Unión Europea una zona de libre comercio, que a la vez tampoco es igual a la se está negociando con el ALCA. Porque en el ALCA sólo estamos hablando de liberalizar el comercio. En la zona de libre comercio que están negociando los paises del Mercosur (Chile ya la cerró con la Unión Europea) y Mercosur pretendería cerrarla a fines del dos mil cuatro. Hay tres componentes.
Uno la liberalización del comercio y el tema más duro es la agricultura; y como se logra, de alguna manera el término de lo que es el proteccionismo agrícola de la Unión Europea. Luchar con los productos y las condiciones, además que se pongan allá nuestros productos. Pero además también esta la hipótesis de que los productores europeos que están subvencionados para producir, porque no son tan eficaces como nuestras praderas, nuestras vacas y demás; también van a competir en nuestros mercados internos. Entonces ahí está el gran dilema de lo comercial.
Pero también hay dos componentes que son fuertes en la negociación, y uno es el diálogo político y la concertación en temas de defensa de los valores democráticos, de derechos humanos, la defensa de las poblaciones afro descendientes e indígenas y concertación en los foros mutilaterales. De alguna manera tiene mucho más que el comercio. El nudo está siendo el comercio, de alguna manera podría encontrarse algún enclave en que vía ampliación de las cuotas de las exportaciones nuestras y demás se pudiera lograr cooperación técnica para el reciclaje de nuestros productores o para las medidas para arancelarias que exige la Unión Europea para entrar. Podría haber soluciones a esté nudo comercial.
Y hay un tercer componente que es la cooperación, que ya existe de la Unión Europea con la región, y que se vería reforzado en lo social, en lo económico, en lo institucional.
En los hechos, las instituciones del Mercosur, las secretarías y otras, siguen existiendo y funcionan y como funcionan gracias al proyecto de cooperación de la Unión Europea que está desde los años noventa. Muchas veces significan técnicos europeos trabajando acá y que de alguna manera traen el know how, de un proceso de integración que lleva cincuenta años y con una supra nacionalidad ya consolidada y con un aporte de tecnología y de forma de trabajo y demás. Entonces en ese sentido yo creo que la asociación con la Unión Europea es más global y comprensiva que lo que se está planteando con el ALCA.
¿Esto se convertiría en un hito histórico?
Este es un proceso de alguna manera de acercamiento entre dos regiones, sería la primera vez en la historia que dos zonas de libre comercio un mercado común como la Unión Europea y una Unión Aduanera, como el Mercosur, tratan de hacer entre ellas una zona de libre comercio. Todavía nunca sucedió, es una innovación en el relacionamiento, no sólo económico porque acá hay dos componentes políticos y de cooperación entre los grupos de Estado.
Pero para la Unión Europea es una estrategia para llegar antes que el ALCA. Por eso decía la fecha límite era dos mil cinco, dos mil seis, donde todo se suponía debían cerrarse, los acuerdos con la Unión Europea y con el ALCA. Con la Unión Europea se manejando de forma tal de cerrarlo a fines del dos mil cuatro, de alguna manera Europa, por sus relaciones históricas, y ahí nos vamos antes de los libertadores, porque las pautas históricas que durante cinco siglos de relacionamiento se mantuvieran, no hubo un corte, una separación, si una separación política administrativa no cultural ni tampoco casi ideológica.
Es que nos consideramos los más europeos de América.
Muchas veces, los males que sufrimos como sociedad uruguaya, de no seguir creyendo en una integración de América, es porque no cortamos justamente con Europa. O sea que es mucho más profundo que el comercio y a la vez es lo que pueda haber sido, ese problema del colonialismo con la independencia que después divide con los Estados Unidos en un neocolonialismo. Está mucho más lejano si se quiere de los imaginarios colectivos y por tanto mucho más fácil de acercar.
¿O sea que la Unión Europea aventaja al ALCA?
La Unión Europea entra de alguna manera en el enclave de las negociaciones del ALCA, con sus negociaciones, que algunas son previas, porque esta alianza estratégica con el Mercosur empieza con un primer acuerdo marco de cooperación en el noventa y dos, año en que se crea el Mercosur, y la Unión Europea lo valida como estado internacional. Y empieza a negociar para llegar a esto que se pretende llegar a fines del dos mil cuatro. En este nudo agrícola que es el nudo que no sólo está con la Unión Europea, sino que está entre los temas sensibles en la Organización Mundial de Comercio y por supuesto dentro del ALCA, aunque ahí entran otros temas más sensibles como la propiedad intelectual, las compras gubernamentales, las inversiones y la libre circulación de los servicios financieros, telecomunicaciones y demás. La relación entre la Unión Europea y Mercosur es mucho más profunda, tiene otro cimiento, otros fines, otros objetivos y más amplia y también supone liberalizar el comercio con una zona del mundo que de alguna manera está mucho mejor que nosotros. Que también por supuesto habrá algunos costos que habrá que empezar a pensar como afrontarlos en lugar de combatirlos. A la vez la Unión Europea negocia con los Estados Unidos una zona de libre comercio, si fuésemos más allá de la coyuntura y fuéramos y dijéramos la fecha límite es el dos mil cinco, dos mil seis.
Un mundo de libre comercio
Además las zonas de libre comercio, que explotaron en los noventa, podríamos decir que en el dos mil quince el mundo entero podría se una zona de libre comercio. Pero claro, ya existen otras formas de trabar el comercio, y los paises que más las han desarrollado son la Unión Europea, los Estados Unidos y el Japón, que son las medidas para arancelarias en las cuales nuestros gobiernos están en diferencia si se quiere sólo ideológicas. Porque las elites creen en lo del libre comercio, sino también de posibilidades reales de poder implementarlas. Los rangos de seguridad para exportar a Estados Unidos cambian por la lucha antiterrorista, lo que nos queda a todos es adaptarnos, sin embargo a un país como Uruguay cambia e impone medidas para arancelarias para el comercio, todo el mundo deja de comerciar con él. El grado relativo para imponer nuevas reglas de comercio desde América Latina no está, sin embargo el rol que jugó Brasil en el G20 o GX, que fue el grupo de paises que en la OMC, en Cancún hace un par de meses se opuso a la Unión Europea y a Estados Unidos. De alguna manera dio un poco más de luz a los paises en vías de desarrollo al decir, bueno quizás se puede incidir de alguna manera en el comercio. Claro, ir e incidir con propuestas y con soluciones reales y no de oposición, sino lo que se hace en definitiva es terminar boicoteando un espacio multilateral. Que lo mejor que nos puede pasar a los chicos es que existan.