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¿Es el candidato Mujica el producto de la mediocridad de los tiempos que transitamos?
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Hoy por hoy contamos en el Uruguay con tres fuerzas políticas de arraigo, ampliando así las opciones para el electorado uruguayo que por más de un siglo había sido bipartidista, alternándose en el poder colorados y blancos con resultados diversos desde el nacimiento de la república.
El desgaste lógico de estas dos fuerzas políticas tradicionales y la sana necesidad del electorado de contar con una propuesta diferente propició la entrada del FA-EP a terciar con los "grandes" de la política oriental.
En estos tiempos en que nos toca transitar, en donde se han roto tantos paradigmas y han caído tantos mitos, haciendo naufragar a débiles y poderosos al unísono sin importar su pedigree, debemos los uruguayos sentirnos ciertamente satisfechos por la madurez cívico-democrática de nuestra nación. Y si para muestra falta un botón, la alternancia en el poder del FA-EP ha sido por demás saludable para reforzar esa creencia.
Salvando las distancias, Uruguay es pionero del sentimiento que hoy aflora en millones de estadounidenses que claman por una tercera opción fuera de los arcaicos partidos tradicionales. El nocivo escepticismo y hastiamiento que hay hacia los políticos demócratas y republicanos se vio incrementado con la crisis de septiembre, que desnudó las carencias de unos y otros.
El pluralismo partidista es saludable y beneficioso en una democracia moderna.
Esa es la razón por la cual muchos uruguayos aceptamos con cierto beneplácito la alternancia en el poder del FA-EP a pesar de no coincidir con sus ideales políticos o su propuesta de gobierno.
La "fórmula ganadora" la encabezaron dos "zurdos light", el Dr. Vázquez y el Cr. Danilo Astori, atrás de estos rostros "progresistas" estaban las "fieras" o "la barra" (como gusta llamarla el candidato Mujica) que venían dentro del paquete que el FA-EP ofrecía al electorado uruguayo, ávido de cambios, notoriamente hastiado de las políticas que los dos partidos tradicionales habían practicado hasta la fecha.
Justo es decir que el partido saliente les dejó el país encaminado por lo que las políticas económicas de la novata administración no sufrieron cambios drásticos como era el deseo de "la barra".
Sumado a eso, la bonanza económica de Latinoamérica, el alto precio de los commodities, la pésima gestión del matrimonio Kirchner allende del Plata ayudó a impulsar la agenda frenteamplista con más desahogo.
La madurez política de la oposición, sumado a lo presidencial que siempre luce el presidente Dr. Vázquez le hicieron merecedor a Uruguay de una cierta credibilidad en el exterior como país serio y respetuoso de sus instituciones.
A modo muy personal creemos que la gestión del gobierno frenteamplista no fue tan exitosa dadas las excelentes condiciones externas antes mencionadas que se dieron en el último lustro, sumado a incontables casos de corrupción en diversas instituciones públicas (Hospital Maciel, Casino Carrasco, MSP y ainda mais).
Pero la gran incógnita de la mayoría que no votaron por la actual administración era saber si Tabaré Vázquez podría contener a "la barra" que tiene una agenda mucho más radical que la llevada a cabo por la administración Vázquez.
He ahí el dilema de gran parte del pueblo oriental a pocos meses de las elecciones presidenciales.
El iletrado, desprolijo, despreocupado y chabacano (rozando en lo vulgar) del "Pepe" Mujica no es el Dr. Vázquez, con el que podemos discrepar en su forma de gobernar o ver la política, pero que siempre ha sabido ser un digno embajador (representante) de TODO el pueblo uruguayo y no de un sector de la población que se siente identificado con su forma de vida, o con su aspecto desgreñado e irreverente del candidato oficialista.
El Dr. Vázquez supo granjearse simpatías dentro y fuera de su partido, que se reflejaban en buenos índices de popularidad contrastando con los no tan buenos índices de aprobación de su propio partido.
Es muy posible que esos buenos índices de popularidad hayan servido de "barra de hielo" para aplacar a la "barra del Pepe".
Seguramente en las mil y una luchas internas en el seno del oficialismo por radicalizar la agenda y apretar el acelerador a fondo se encontraron con el escollo de un presidente que supo "interpretar" su buena performance en las encuestas y usarlas como escudo para evitar una embestida política desde el mero vientre oficialista.
No cabe dudas que si el Dr. Vázquez hubiera aceptado ser reelegido en el 2009 hubiera sido un hueso duro de roer para la oposición. Así lo indicaban las encuestas.
Pero la interna del FA nos tenía reservada una desagradable sorpresa.
El ex-tupamaro nunca arrepentido, había sido nominado como su candidato para las elecciones del 2009.
Ya en la primarias Astori lo calificaba al senador Mujica de "no ser confiable", golpe al hígado del que finalmente resultaría ser su compañero de fórmula.
No olvidemos que tanto Mujica como Astori son el producto de la "colcha de retazos" que es el FA-EP, están en las antípodas, no pertenecen a un partido político sino a una coalición.
Muchos se preguntaron por qué el "Pepe" ganó las internas de uno de los partidos con más caudal de votos en el espectro político uruguayo.
Pienso que el senador Mujica representa fielmente la mediocridad de los tiempos en que nos ha tocado vivir, la cultura del "dale que va", lo vulgar, lo chabacano, lo irreverente, lo informal, la ironía de la vida que le concede la posibilidad de erigirse en el presidente democráticamente electo a un hombre que no creyó en esas mismas instituciones cuando joven, un personaje que representa la cultura del pobrerío, del medio vaso vacío, de austeridad a la cubana, de perfil asistencialista, entreguista cuando joven en su afán de derrocar al gobierno de turno, entreguista de viejo alcahueteando al presidente Lula en su reciente gira por Brasil. Parece que la soberanía que tanto pregona la izquierda uruguaya languidece en las playas de Copacabana al ritmo de la Bossa Nova.
La admiración hacia Lula da Silva profesada por el candidato oficialista, no debiera ser ventilada a los cuatro vientos por el futuro presidente uruguayo para no condicionar a nuestros dirigentes políticos cuando tengan que lidiar con temas controversiales. Recordemos la larga cadena de desencuentros con el gigante del norte.
Y ni que hablar de las arbitrariedades e injusticias cometidas por Brasil como parte del MERCOSUR para con nuestro país.
En otra muestra de desubicación, el candidato del FA aprovechó la visita al país norteño para "tirarle un caramelo" a la oposición, cuando casi siempre se rigió por la regla de la mayoría ahora propone un gobierno de coalición! A otro perro con ese hueso, murmuró la oposición.
Las propuestas son tan inciertas como el mismo lo explica en su "cantinflesco" discurso:"como te digo una cosa te digo la otra".
¿Si al secreto bancario?
¿Si a la cotización en la Bolsa de las empresas públicas?
¿El mercado interno es la solución?
¿Qué va a acontecer con las AFAP y con el BSS? ¿Están en la mirilla de la también ex-tupamara y pareja del candidato frentista?
¿Hasta cuando se mantendrá el Plan de emergencia?
En la década de los ochenta se llevó a cabo un estudio que nos decía que el 20 % más rico posee el 50 % de la riqueza y que el 20 % más pobre solo acapara el 5 % de la riqueza, quiere decir que más de dos décadas después ninguna de las tres fuerzas políticas han podido revertir esos porcentajes en el ingreso de los orientales, más aún el FA que ha ejercido una fuerte presión fiscal sobre todo" lo que se mueve y lo que respira" desde que se instaló en el poder casi cinco años atrás.
El candidato oficialista es un profeso marxista -leninista que gusta exhibir su pañuelo rojo del FPMR de Chile, con metralleta incluida(por si las moscas),demás está decir que el FPMR es una organización tan radical y peligrosa como lo fue él y sus compadres en su juventud.
Su gestión al frente del Ministerio de ganadería fue improductiva, no se le recuerda ni una sola medida que haya tenido trascendencia.
La confianza que genera la certeza y la coherencia traen la estabilidad que necesita el país para lograr un crecimiento sostenido y real, el doble discurso y el "como te digo una cosa te digo la otra" genera incertidumbre, enemiga número uno de la estabilidad.
Creemos firmemente que lo mejor que le puede pasar al FA-EP es perder las elecciones del 2009,para poder darle un nuevo rumbo a una izquierda uruguaya que definitivamente debe enterrar a los fantasmas del pasado, cortar el cordón umbilical con personajes jurásicos y radicales que podrán ser muy representativos para un gran sector de la sociedad pero que no han aportado nada positivo ni han usado su bagaje de experiencia para mejorar la salud emocional, económica e intelectual de sus compatriotas.
La reconciliación de los orientales se inició bajo la tutela de aquel gobierno de transición que presidió Julio Sanguinetti, una primera etapa laboriosa, necesaria, que no fue bien culminada por la actual administración, que sucumbió ante las sombras del pasado, sombras que aún hoy no dejan que la izquierda uruguaya madure, florezca, se modernice y busque modelos socialistas más moderados en donde todos se sientan parte de un proyecto país y no que se discrimine al que tenga una filosofía de vida diferente o distinta clase social.
La mejor contribución que le puede hacer el senador Mujica a su partido y a su país es quedarse con la ñata contra el vidrio, mirando desde afuera, dejando que otros sean los protagonistas, jóvenes de izquierda, nuevos líderes que tomen la posta con el afán de sumar y no restar o dividir, esa etapa DEBE de ser enterrada por el nuevo liderazgo del FA para que se termine de consolidar como una fuerza política de enjundia no solo por su caudal de votos a la hora de asistir a las urnas, sino por la firme convicción de sus futuros nuevos líderes de que tanto la derecha radical como la izquierda radical nos han mantenido divididos por demasiado tiempo, ya es suficiente amigos, es hora de voltear la página señores!
© Daniel Luque para Informe Uruguay
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