Para saber amar con perfección hay que morir a nosotros mismos, no
ver las malas intenciones del otro, si nos encontrarnos con alguien
que nos hizo daño, olvidar de nuestra mente ese momento, y amar, a
quien hace meses ni nos mira ni nos habla, sonreírle.
Cuando nos sorprendamos a nosotros mismos removiendo en la mente la
traición que nos hicieron, la actitud injusta, el desprecio, la
incomprensión, la critica desfavorable, olvidarlo y perdonarlo.
Pensemos que nuestros disgustos, son nuestros, no tienen que ver de
lo que nos hacen, sino de la importancia que le demos al hecho.
Siempre que recordemos una equivocación, desacierto, fracaso, lo
que nos avergüenza, olvido y amor.
Problemas que no tienen solución, hijos que no saben a donde van,
disgustos de pareja, vecinos fastidiosos, alegría y amor.
Los chismes o maledicencias que han dicho de nosotros, olvido y
perdón.
La palabra dura que nos han dirigido, la frialdad o indiferencia con
que nos han recibido, la grosería con que nos han tratado, la ofensa
inferida, perdón y amor.
No permitas que nada perturbe tu alma, que nada te hiera, no remuevas
nada de tu mente, déjalo todo en las manos de Dios, olvídalo y
quédate en paz, si conseguimos amar y perdonar, ver el mundo con
ilusión, olvidar las ofensas, ver al otro como otro yo, encontraremos
la total felicidad, el culmen del amor. |
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