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Año V Nro. 345 - Uruguay, 03 de julio del 2009
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Tenemos ya algunos datos concretos que surgen de lo acaecido el domingo 28 de junio próximo pasado:
En cuanto a la confrontación, en el Frente Amplio y en el Partido Colorado era sin lugar a dudas más pujante. Si bien en el Partido Nacional se volvía a dar la vieja batalla entre lacallistas e independientes, la confrontación no era tan dura en cuanto a lo que se jugaba dentro del mismo partido, pues en anteriores oportunidades ya uno y otro candidato habían perdido la interna, y en esta oportunidad sabían perfectamente que ganase quien ganase, debería incluir al otro candidato. En el alicaído Partido Colorado, a la luz de lo que se escuchaba entre quienes manifestaban que lo harían, mayoritariamente se escuchaba: “voy a votar a Pedro”. Las personas incluso le borraron su apellido, lo votaban a él quien ofrecía una renovación y una nueva forma de hacer política., separándolo de la carga de su apellido. La diferencia que obtuvo, da a pensar que quienes votaron a Amorim Batlle y Hierro López, se encontraban mayoritariamente comprometidos con la vieja dirigencia colorada. . Incluso dentro de las listas que apoyaban la candidatura de “Pedro”, quienes más votos obtuvieron son aquellos más jóvenes, o como en el caso de Ope Pasquet, quienes se habían mantenido lejos de la política. Esto lleva a deducir que sin duda los votantes colorados en su inmensa mayoría buscan una renovación en esa colectividad política. En el Frente Amplio, es evidente que se enfrentaban el partido reconstruido por Vázquez y Astori de centro, con propuestas moderadas y afines al perfil histórico uruguayo, con Mujica y sus seguidores. Ganó sin duda Mujica, pero se nota claramente lo bajo de su votación y su caída ante el Partido Nacional. Con la figura de Mujica, este partido cambia sustancialmente su oferta electoral, y pareciera que los seguidores acérrimos de Mujica lo votaron, el 10% del electorado nacional, que al traducirse en un 57% de quienes efectivamente votaron en estas elecciones al Frente Amplio, lo convierten en el candidato del oficialismo. Es interesante pensar ¿qué harán los que votaron en estas internas en cada partido en octubre al no haber ganado su candidato? Los electores colorados que no votaron al candidato electo, ¿se convertirán en sus votantes en octubre? O es posible que algunos voten al Partido Nacional, no parece razonable suponerlos votando a Mujica. Los electores de Larrañaga dado el acuerdo realizado en forma inmediata, es muy probable que estén más afines a votar a la fórmula Lacalle-Larrañaga que la opción frenteamplista con Mujica a la cabeza o al Partido Colorado. ¿Y dentro del Frente Amplio? Los astoristas, ¿votarán a Mujica? Y esto más allá que Mujica y Astori realicen un acuerdo para integrar conjuntamente las candidaturas. Y aquellos que no fueron a votar en las internas, pero si lo harán en octubre, ¿Cuál será su conducta? Resultaría interesante saber por que motivo no concurrieron más allá del frío y de que no fuese obligatorio. ¿No se sentían atraídos por quienes se presentaban? ¿Ya habían decidido votar un partido sin importar cual fuese su candidato? ¿Están tan desilusionados que piensan votar anulado? ¿Mantendrán los partidos con sus candidatos únicos, los porcentajes del electorado obtenido en las internas, o cambiará sustancialmente? Más allá de las preguntas que todos nos hacemos, existe una realidad planteada por el candidato único del Partido Nacional, el mismo día de la elección: No hay dudas que para octubre se votará entre dos modelos de país, el que ofrece el Frente Amplio de Mujica, y el que todos conocemos y en el que hemos vivido hasta hoy. Es trascendente saber cual país es el país donde quieren vivir los uruguayos. © Helena Arce para Informe Uruguay
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