Miembro de
Proyect Sindicate apdu
       
 
separador                                          Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
              
     
Google Buscar en la

 
Año V Nro. 289 - Uruguay,  06 de junio del 2008   
 

 
historia paralela
 

Visión Marítima

 

Lo real y lo falaz en el paro agropecuario
por Liliana de Fernández Madero

 
separador
 
mail
mail Contactos
pirnt Imprimir Artículo
 
 

         Un punto central del conflicto planteado entre los productores rurales y el Gobierno, es la falta de confianza del sector productivo del país en las autoridades. Falta de confianza en la veracidad de las razones aducidas para justificar las medidas tomadas y en la efectividad de aplicación de algunas de ellas.

         Analizando el conflicto debemos tener en cuenta en primer lugar, que las autoridades que nos rigen son las responsables de mantener la calma, el equilibrio y la cordura entre los distintos sectores que integran la sociedad, cuyos destinos se han comprometido a guiar hacia un futuro venturoso. Así las cosas, cuando un conflicto se plantea en el plano económico y más aún si afecta no sólo al sector que lo plantea, sino a la economía del país, el gobierno debe poner todo su potencial técnico para solucionarlo. Ese es el primer reclamo que los productores hacen desde el principio de la crisis.

         Los productores rurales están acostumbrados a lidiar con sus problemas acudiendo a la técnica y a los expertos que la aplican. La mayoría de ellos tiene un gran desarrollo tecnológico en sus establecimientos. Pequeños, medianos y grandes, entienden no solamente lo que hace a sus problemas puntuales, sino las reglas cambiantes del mercado en el que se mueven. Están atentos a las novedades en la materia y a la implantación de las tecnologías de última generación. Están acostumbrados a reunirse con sus respectivas entidades y recibir de ellas lineamientos y soluciones que se discuten entre todos, comparando casos y las distintas realidades de cada uno.

         De esta forma, uno de los reclamos que está en el fondo del problema enorme que enfrentamos todos los argentinos, es que el agro espera formar parte de una mesa de expertos idóneos que los escuchen y con los cuales discutir de igual a igual. Se lo han ganado. Son el sector económico que con su agilidad de respuesta y capacidad de cambio y de trabajo, han movilizado la economía y facilitado la salida del país de la tremenda crisis del 2002. Es además el mecanismo deseable a implementar en una gestión eficaz de gobierno.

El gobierno miente

         ¿Por qué el gobierno no aplica un camino tan sencillo y razonable para empezar a destrabar el conflicto? Porque el gobierno miente. El gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, en ese orden jerárquico real, necesita la plata del campo para otros fines inmediatos, completamente diferentes a los explicitados. No obstante, varias consecuencias positivas van surgiendo de esta crisis provocada y agravada gratuitamente por su gobierno.

         Una de ellas y no la menor, es que para un sector creciente de la población han quedado transparentados algunos puntos relevantes de la actual conducción del país: quién es el verdadero titular del Poder Ejecutivo; cómo construye el poder hegemónico que necesita para sus planes de permanencia ininterrumpida y, si es posible, inacabable; qué papel pretende que jueguen los diferentes sectores económicos; cómo deben distribuirse los recursos que éstos proveen para cumplir con sus anteriores objetivos.

         En este orden de prioridades, el gobierno miente en su aseveración de que su mayor interés consiste en cumplir su papel de Robin Hood: sacarle a los que tienen mucho para darlo a los que tienen menos. Si esto fuera cierto, debería usar los mecanismos indicados para tal fin: impuestos que deriven los fondos hacia los gobiernos provinciales que son los obvios y naturales responsables de su distribución y manejo y que reciban así las alícuotas correspondientes a la genuina producción de sus territorios.

         Pero el verdadero interés del gobierno no está en la mejora sustentable de la situación económica del país y en la lucha para bajar hasta disminuir casi totalmente los niveles de pobreza e indigencia de sus habitantes. Niveles que, demás está decirlo, no deberían casi existir de haber sido ése uno de los objetivos prioritarios de la gestión de Néstor Kirchner.

         El clientelismo que obliga a gobernadores e intendentes a humillarse indignamente para obtener los fondos necesarios para gobernar es funcional y absolutamente vital en el esquema de poder y dominio instalado por los Kirchner. Y el hombre de campo, audaz hacedor de su propio destino, no quiere responder a ese mecanismo de poder, resignando valores que están en el fondo cultural de su existencia. Pretende además despertar esos valores que supone adormecidos en los que deben dirigirlos.

         El problema del campo se plantea así como algo infinitamente más profundo, que incumbe a los principios mismos de nuestro ser como Nación. Tal vez es el momento de repasar qué país realmente tenemos y cuál es el que quisiéramos tener. Los hombres de campo tienen mucho recorrido en este camino. El resto de la sociedad debe aún conciliar pensamiento y accionar en ese sentido para empezar a construir todos juntos, el pueblo y el gobierno de turno, el país al que aspiramos y por el que debemos trabajar mucho aún.


Fuente: Fundación Futuro Argentino
 
21
Informe Uruguay se halla Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
Depósito legal No. 2371 deposito Nos. 338018 ley No - 9739, dec 694/974 art. 1 inc A
20
Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, la opinión de Informe Uruguay
20
Los enlaces externos son válidos en el momento de su publicación, aunque muchos suelen desaparecer.
Los enlaces internos de Informe Uruguay siempre serán válidos.
21
 
Estadisticas Gratis