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Año V Nro. 338 - Uruguay, 15 de mayo del 2009
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Uno no sabe si calificarlo de lamentable, escalofriante o desesperante. Antes de esta terrible consecuencia del país en que nos estamos convirtiendo, tristemente lo veíamos venir. Escribíamos en este semanario el 29 de abril del 2005, hace más de 4 años sobre el tema, y hace bien poco el 10 de abril del 2009 volvíamos sobre lo mismo. Claro cada uno reacciona cuando le toca de cerca, al escuchar a los jóvenes y a los adolescentes que de alguna manera rodean nuestra vida, plantear los problemas con los que se encuentran. Hoy el Uruguay entero asiste conmovido al asesinato de dos adolescentes nacidos y educados para ser personas, o sea servirse a si mismos y a la sociedad en su conjunto, con aspiraciones, con afectos, con un futuro, en manos de otros jóvenes, nacidos en el mismo espacio físico, pero en otro país, donde no existen las aspiraciones, los afectos, el futuro, mucho menos se tiene en la mira el ser útil, para si mismos y muchísimo menos para la sociedad en su conjunto. Chicos de familia, los llamé en mi primer artículo, el del año 2005. Mientras los programas cuyo objetivo es hablar de deporte, reviven pues tienen un tema de que hablar, los noticieros se repiten mostrando lo ocurrido, haciéndonos de alguna manera participar de las impresionantes marchas realizadas primero y en horas de la tarde por los amigos de ambos adolescentes, y luego en la tardecita por los padres. Quiero referirme a la primera marcha, pues fue realmente la más impactante. Esos adolescentes eran numerosísimos, lo que nos da esperanza, pues todos ellos reniegan de la violencia, todos sienten en carne propia el dolor por la injusta pérdida de sus amigos, y al verlos pensamos que no todo está perdido, Sentimos la gran responsabilidad de no dejarlos sin respuesta, pues en esos jóvenes está el futuro de nuestro país. Lo digo sin dudarlo, si este país tiene un futuro, si existe una esperanza es únicamente, de la mano de esos jóvenes que ayer poblaban la explanada del Palacio Legislativo. Ellos no pedían por leyes, ni reclamos salariales, ni imperialismos, no rompían nada, ni gritaban. Ellos la tienen clara, piden que en este país, su país PUEDAN VIVIR EN PAZ, TENGAN EL DERECHO DE ADORNARSE CON UNA INSIGNIA DEL CLUB DEL QUE SON HINCHAS SIN TEMER POR SU VIDA, PUEDAN ESTUDIAR, TENER AMIGOS, SER CAPACES DE ACEPTARSE SIENDO DIFERENTES ¿Es acaso tanto lo que piden? Piden vivir en el país en el cual sus padres y abuelos crecimos, ese, que de alguna manera, bochornosa y lamentable, entre todos les arrebatamos. Por ello pido a todos los políticos de nuestro país, no se atrevan a utilizar esto con motivos electorales. Comenzando por quienes deben sentir la responsabilidad principal, por estar hoy en el gobiernoy en estos 4 años, los que pasaron desde que escribíamos el primer artículo al que referenciamos, no haber hecho nada por defender a los chicos en los cuales descansa el futuro de nuestro país, o sea nuestro propio futuro, el que aun nos queda. Fácilmente todos llevaron el tema a un problema económico y no fueron capaces de percibir que lejos estaba de solucionarse con dinero. Y los demás políticos quienes hoy no integran el gobierno, pero lo integraron, por no ser capaces de percibir este problema que se arrastra de lejos, y ponerle coto. Permitir que se utilizara las diferencias económicas, de oportunidades para alimentar esta solidificación del crecimiento de ese “grupo poblacional”, que por cierto ya existía antes que yo naciera, o sea hace hoy más de 53 años. Esa parte de nuestro país, donde los hijos no se tienen por amor, para cuidarlos y protegerlos, sino por tenerlos, para que produzcan ingresos ya sea vía de la asignación familiar, o la limosna. Y decir que eso era culpa de las demás personas, aquellas que trabajamos, que no vamos por la vida asesinando a nadie, que no miramos lo que tienen los demás para arrebatárselo. Aquellos que valoramos lo que tenemos pues ha sido fruto de nuestro esfuerzo, y no queremos perderlo. Y si estoy muy enojada, con todos los políticos de mi país, pues por acción u omisión han permitido que esto sucediera. Cuando estén solos en su fueron íntimo, al mirarse de noche en el espejo del baño al lavarse los dientes, se comprometan consigo mismos, y eso lo deben hacer también quienes hoy ocupan cargos de gobierno, a agotar los esfuerzos por terminar con esta situación en nuestro país. Si quieren ser dignos de ser elegidos como gobernantes de este país, deben por sobre todo PROMETER DEFENDER LAS LIBERTADES DE LOS CIUDADANOS RESPETUOSOS DE LOS DEMAS, TRABAJADORES, para que nunca más nuestros hijos y nietos tengan que salir a realizar una marcha para alertarnos de cuan irresponsables estamos siendo. Les hemos convertido este hermoso país, pacífico y tolerante en una jungla más de cuantas pululan por el mundo. Los largamos solos y sin respaldo ni protección a vivir en esa jungla, y ni siquiera nos damos cuenta hasta donde pisoteamos sus derechos, al no defenderlos, al no cuidarlos. Al mostrarles en forma permanente que los otros, aquellos que ya no tienen valores, que los atacan, hieren y matan parecen valer más que ellos. Siento vergüenza, dolor e impotencia. Por los dos chicos que fallecieron asesinados impunemente por todos nosotros, quienes fuimos los que permitimos que el Uruguay se transforme en esto, y por todos esos otros chicos que se juntaron en la explanada del lugar donde debieran crearse las leyes que los protejan, a demostrarnos con valentía, con respeto, con dolor cuan solos los estamos dejando. De ellos depende este país, si seguimos permitiendo que vivan en la jungla sin nada para defenderse, ellos perderán la batalla y el país se perderá con ellos.
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