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LOS GAUCHOS DE LA FRONTERA
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“NO QUEREMOS SER MEJORES QUE NADIE, PERO QUEREMOS TENER DERECHO A SER LO QUE SOMOS.”
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No podemos negar que los “gaúchos” brasileños y los gauchos orientales fueron negados en muchas oportunidades, existiendo viejos documentos donde son tratados en forma peyorativa. No faltaron tampoco los escritores que trataron a los gauchos de vagabundos, haraganes y pendencieros. Sin embargo en la actualidad no podemos negar que el desarrollo alcanzado por los medios de comunicación esta determinando un proceso natural de mutación que pasa por sus usos y costumbres, hasta su manera de ser y de expresarse. Los nuevos tiempos han ido cambiando la vestimenta y hasta la comida del gaucho, donde el tradicional churrasco diario a pasado a ser
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semanal o mensual. Junto al asado a las brazas también ha ido desapareciendo el lenguaje de los gauchos y salvo en algún desfile vemos gauchos en la vía pública con sus bombachas, botas, espuelas, pañuelo al cuello y el tradicional “chambergo ladeao”. A todo esto deberíamos agregarle el chiripá y las boleadoras para tener un personaje casi en extinción. Hace algunos días pudimos comprobar en una yerra, algunos gauchos en motonetas, utilizando celular y con una vestimenta que pasaba por el gorro característico de una conocida figura del básquetbol americano, camisa con propaganda de una multinacional y tenis usados por los famosos del deporte mundial. No decimos que esto está mal, señalamos simplemente que también los cambios están llegando a nuestra campaña, aunque algunos digan que “ya no da más criollos el tiempo”. Resulta muy difícil que en la actualidad podamos observar por las calles fronterizas la presencia de los gauchos como sucedía antiguamente. Aún reconociendo que el hombre de la campaña visita en forma reiterada |
la ciudad, será muy difícil que podamos identificarlo por su vestimenta y objetos de uso personal que lo acompañaban permanentemente en el pasado. Resulta muy raro encontrar un gaucho haciendo gala de algunas prendas que fueron símbolos tradicionales y que pasaban por las bombachas, botas de cuero, el poncho, cuchillo a la cintura y hasta el inseparable cimarrón. Todos estos utensilios estuvieron siempre muy ligados a la historia del gaucho que las consideraba como piezas de estimación. El cuchillo fue siempre una de sus herramientas inseparables, tanto en la guerra como en la paz, y tenían además un gran valor artesanal puesto que sus empuñaduras eran talladas en guampa, madera o de plata y oro con las iniciales de sus dueños, y hojas de acero utilizando para ello alguna bayoneta.
Por otro lado y cruzando la línea divisoria, señalan los historiadores brasileños que le ha correspondido a los gauchos riograndenses una destacada participación en la conquista de la independencia norteña, pero que también los cambios que vive el mundo en la actualidad, ha llegado al hombre de campo.
Fueron los “gauchos” riograndenses los que un día le dijeron basta al centralismo y proclamaron a los 4 vientos que no querían seguir sometidos y que estaban dispuestos a jugarse la vida para conquistar su autonomía.
Fueron estos gauchos de Río Grande los depositarios de muchas ilusiones de un pueblo dolorido y explotado.
Hace muchos años, allá por 1985 el presidente de la Asamblea Renan Kurt, preguntaba durante un memorable discurso como se comportarían los gauchos farroupilhas al pedir “con el sombrero en la mano que les devolvieran lo que les habían usurpado, pidiendo limosna al poder central, permitiendo y aceptando que los gauchos continuaran siendo explotados por el sistema financiero.”
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“No queremos ser mejores que nadie, pero queremos tener derecho a ser lo que somos” expreso finalmente el presidente de la Asamblea.
Los gauchos que poblaron estas tierras fueron los que ayudaron a construir la historia de Río Grande do Sul.
Es posible que estemos galopando demasiado fuerte y por eso vamos perdiendo la perspectiva de nuestros gauchos a favor de nuevas costumbres.
Mientras van desapareciendo
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lentamente los gauchos con su tradición, también el caballo que fuera principal protagonista y compañero inseparable en memorables jornadas tiende a desaparecer.
Esta imagen viene del fondo de la historia si tenemos en cuenta que fue Don Pedro I en las márgenes de Ipiranga que pronuncio el grito histórico desde su caballo.
Ese amigo inseparable del gaucho tenia que haber estado junto a Marechal Deodoro, cuando aquel 15 de noviembre le grito al Brasil entero “VIVA LA REPUBLICA”.
La grandeza de los gauchos estuvo siempre permanente entre quienes integraron la Revolución Farroupilha, con sus dramas y sus amores suspendidos durante 10 años de cruentas batallas.
El siglo pasado fue marcado a fuego por los gauchos de Río Grande que escribieron con su sangre una de las páginas más hermosas de la prolongada lucha contra el Imperio.
Para entender mejor el espíritu de los gauchos de la Revolución Farroupilha debemos decir que también ellos tenían una visión distinta de la civilización que se les querían imponer, lo que le otorgaba un carácter casi romántico a la patriada.
Entre muchas voluntades en discordia se destacaba la presencia de Bento Goncalves, Canabarro, Fontoura y muchos otros revolucionarios que han generado grandes discusiones históricas.
Sin embargo no se puede discutir la personalidad humana y gauchesca que afirmaba su lealtad a los principios revolucionarios, aunque tuvieron una visión distinta sobre la Republica de Piratini. Fueron gauchos riograndenses los que escribieron las páginas de la “Sorpresa de Porongos”, el Tratado de Poncho Verde, de Río Pardo o de Seival. Sin embargo no todo ha desaparecido , quedan todavía algunos gauchos apegados a las tradiciones y con capacidad para continuar con las tareas camperas y demostrar que “ “ sigue dando criollos el tiempo.”