LA ECONOMIA GLOBALIZADA SUS REPERCUSIONES Y NUESTRA REALIDAD.
Por Pedro Hernández
El dinero recorre el planeta con más libertad que los humanos que lo pueblan.
Nadie parece preocuparse por la magnitud de este evento y sus consecuencias, buenas y muy malas.
La globalización política no existe, por lo tanto no hay control de los flujos financieros y la especulación – de todo tipo - tiene el campo libre.
Es la ley de la selva que los defensores del sistema llaman “libre mercado”.
La economía globalizada es un modelo desintegrado dónde los rehenes son los países subdesarrollados.
Las asimetrías entre los países desarrollados y el resto son cada vez más profundas y en algunos casos abismales - algunos países africanos -.
¿De que libertad y democracia, de que justicia, de que ética y de que moral nos hablan los “dueños” del mundo?
Cuando miramos nuestro País el fenómeno es similar a nuestra escala.
A la luz de esta realidad nos preguntamos; ¿Tiene salida el país con un modelo- histórico- de economía desintegrada?
De acuerdo con la historia y sobretodo observando los últimos cincuenta años, decimos que no. De una crisis pasamos a la otra sin corregir nada, salvo nuevos y más tecnocráticos “parches” a las caducas e inmorales estructuras.
Los economistas en el país no son tales – dicho esto con todo respeto – son meros administradores de intereses particulares o “servidores” del manejo político del partido único - el del 3 y 2 -.
En estos juegos los “mismos intereses” siguen lucrando mientras el País se sigue autodestruyendo. A los economistas uruguayos hay que recordarles la máxima de Schumpeter: “ los economistas cometen más errores por olvidar la historia que por desconocer la teoría”.
Lo social no los conmueve, es que no están formados en la sensibilidad de que la economía debe estar al servicio del hombre y no al “revés” como hasta ahora.
Están formados en función del sistema y nuestra realidad es vista bajo esas reglas.
El País carece de información “calificada” y “sostenible” de la economía que sirva a los empresarios a la hora de definir sus inversiones o programas de producción.
Es que la información calificada es un “riesgo” contrario al interés del manejo político partidario.
Nuestra realidad es un “tembladeral” sujeto a los vaivenes del manejo - político partidario - del 3 y 2 en el marco de un modelo desintegrado.
Pero así se ha manejado y se maneja la economía uruguaya nos guste o no.
Un ejemplo reciente nos muestra con claridad lo que venimos afirmando. En la campaña electoral de 1999, la oposición decía que el déficit fiscal rondaba los 800 millones de dólares, mientras que para los dirigentes del 3 y 2 y por boca del director de la OPP - oficina de planeamiento- no superaba los 400 millones. Como el lector menos ilustrado puede apreciar las diferencias hacen a la perfomance de un nuevo gobierno. La realidad mostró que fue una ves más un engaño electoral, el nuevo gobierno del partido único al asumir en marzo del 2000 comenzó con un déficit fiscal del orden de los 800 millones como decía la oposición. Déficit que conspira contra la economía del país por encima de todo. Déficit que el partido único al iniciar el gobierno en el 2000 no lo trató como tal, ignorando la real magnitud para mantener lo dicho en la campaña electoral. El no tratamiento del déficit al comenzar el gobierno, repercutió negativamente cuando se hizo insostenible por su magnitud. Los hechos son tozudos y no se pueden ocultar indefinidamente. Por eso decimos, el país se maneja en función del interés político partidario.
Este es el Uruguay real, no hay límites éticos ni morales para mantenerse en el poder.
Nadie asume la responsabilidad de los juegos discursivos disfrazando la realidad porque se respaldan en la impunidad del partido único, “ un juego” que tiene más de setenta años.
En la misma campaña para “asustar” a los desinformados el candidato a la vice presidencia expresó: “ los colorados no vamos a devaluar”, insinuando que si lo haría la oposición de ganar.
Una vez más el engaño, el partido único ganador, devaluó. Una economía con este manejo no puede nunca salir de los crecimientos burbuja. No puede haber crecimiento sostenido sin un manejo cristalino y la imprescindible y seria información calificada.
Después de estos “juegos” electoralistas no pasó nada, en los grandes medios no se habló más de esa irresponsable forma de actuar, se tomó como algo natural, la amoralidad está instalada y potenciada por la dictadura política que se ejerce a través del reparto del 3 y 2.
Esta es la realidad “simple” que nos tiene amordazados discutiendo la diaria sin pensar en el país.
Este manejo político es una de las grandes causas - sino la más importante - por la cual la economía está estancada y con inestabilidad permanente desde hace más cincuenta años.
Nadie quiere pensar más allá de los almuerzos o desayunos de “trabajo” donde se “venden” los logros del gobierno con total ausencia de autocrítica y menos de crítica. A la mayoría del pueblo no llega casi nada, salvo los impactos dolorosos de medidas que nadie puede prever.
Cuando los empresarios reclaman, hay que recordarles que son el principal apoyo desde siempre a este modelo inequitativo de economía desintegrada - con sectores rehenes -.
Ahora escuchamos decir a gobernantes y tecnócratas que la crisis tocó fondo - así lo deseamos -, pero sabemos que la crisis para los que llevan adelante este modelo se refiere a los números de la macroeconomía y al cumplimiento de los acuerdos con el FMI.
La microeconomía y lo social sigue a nivel de contención, la desocupación y la caída del poder adquisitivo de los salarios siguen siendo las variables de ajuste de las crisis.
Nadie se puede creer que de una crisis tan profunda y luego de una recesión de más de cuatro años podamos salir tan rápido, sólo cabe en el discurso electoralista de “distracción” y en el “facilísmo”tecnocrático uruguayo.
Es bien interesante observar como los tecnócratas le sacan “lustre” a las estadísticas, en el afán de disfrazar la realidad y tomar medidas que no perjudiquen a los que más tienen, manteniendo una carga impositiva inmoral - inequitativa es un eufemismo -, esto también es contrario a una saludable economía -.
Por otra parte se actúa con gran frivolidad frente a una economía mundial en la que sólo algo más del 10% corresponde a la transacción de bienes y el resto a la intermediación y especulación- gran parte buitre - financiera.
¿Puede una economía subdesarrollada y desintegrada como la nuestra crecer sostenidamente - con altas tasas de interés- en el marco de la “esquizofrenia” de los mercados bursátiles?.
En mi opinión y teniendo la realidad de los últimos sesenta años decimos que no.
El país se debe dar un baño de realismo sin prejuicios ni preconceptos, no se puede tapar el sol con la mano.
Escuchamos a menudo a dirigentes – gobernantes – a tecnócratas, analistas y comentaristas hablar de la importancia del crédito internacional y de los inversores. El tema de atraer los inversores es una “muletilla” recurrente en el discurso electoral.
Pero la realidad histórica muestra que el país nunca fue creíble con este manejo político y las crisis casi cíclicas de la economía, de ahí los históricos bajos niveles de inversión.
No sigamos engañando a los desinformados y menos tratando de hacer creer que lo que no hicieron en los últimos cincuenta años ahora los “mismos” lo podrán hacer.
La deshonestidad intelectual también juega en contra de una sana economía.
Pero es en realidad el modelo económico desintegrado que no genera credibilidad por su inestabilidad inherente al mismo.
Debemos competir con el mundo desarrollado que tiene bajas tasas de interés a la producción y son nuestros prestamistas a altas tasas.
Es el mundo del revés, los países que necesitan crecer y desarrollarse pagan los más altos intereses. La explicación que nos dan los defensores de este modelo –el nuestro – es que por subdesarrollados somos riesgosos. El negocio para el mundo desarrollado es redondo, presta a altas tasas y compra a precios bajos que ellos fijan, la siempre y cada vez más desfavorable relacion de intercambio siguen vigente más allá de los discursos.
Esto es aceptado al decir de Artigas por los, “peores americanos” para no descubrir la irresponsabilidad de cómo se ha gobernado haciéndonos cada vez más dependientes.
Esta dependencia que ha venido creciendo en los últimos cincuenta años es el fruto del manejo del 3 y 2 y el modelo de economía desintegrada, siempre viviendo de prestado, de refinanciación en refinanciación.
Un detalle no menor al analizar el cambio de rumbo imprescindible.
Al país se le trasmite un “fatalismo” de que no hay salida y esta sociedad atravesada por brutales asimetrías sociales y económicas es lo único posible.
No debemos aceptarlo ni pecar contra la esperanza, lo que sí es cierto es que con las mismas reglas de juego no hay salida.
Los tecnócratas siguen “afinando” las formas jurídicas para dar más seguridades a los inversores sin tener en cuenta las asimetrías que padece nuestra economía. Seguridades al dinero, no a las otras partes de la economía. Por eso este modelo carece de los equilibrios mínimos para tener estabilidad.
Esto es lo que hay que cambiar y para ello se deben formar universitarios comprometidos con los intereses del País, no con de los que nos dominan. Un país de retórica discursiva, donde todo se trata de explicar con oropelia y frases grandilocuentes o con voluntarismos desubicados. Hemos creado un país de eslóganes y frases; “hablemos del futuro” - y no se recurre a la historia -, o el “debate impostergable” - dicho por los que han conducido el país en los últimos cincuenta años -, etc.
Hoy deberíamos estar pensando en las causas de fondo de la tragedia social y económica que vivimos - la tercera en cuarenta años - y como integrar la economía.
Pero sin recurrir al gran juez que es la memoria histórica es seguir haciéndonos trampas al solitario, más de lo mismo y cambiando algo para que todo siga como está.
La dirigencia del 3 y 2 no quiere asumir su responsabilidad, para ello se necesita grandeza.
Que hoy nos sigan “explicando” es realmente patético y paralizante para el país.
El partido único - 3 y 2 - en la conducción del pais desde 1931- pacto del chinchulín - ha estado acumulando injusticias sobre injusticias y dilapidando los recursos, es el gran responsable del Uruguay hoy. Pero también cabe responsabilidad a la oposición por no comprender que el país es uno - no el urbano y el rural funcional al clientelismo - y tener discursos ideologizados como sí Artigas no hubiera existido. Hoy seguimos en las discusiones bizantinas en las que cada quien trata de eludir las responsabilidades que todos tenemos.
Hay que asumir que esta forma de hacer política ha estado y está al servicio de los mismos intereses que desde el fondo de la historia se vienen perpetuando.
Seguimos escuchando el clásico discurso de los dueños del poder y sus amanuenses hablando de que hay amar la tierra y que el país se salva con el agro- un discurso gastado por oportunista -. Pero la política que se ha llevado adelante es de despoblación de la campaña, concentración y extranjerización - vía S.A. - de la tierra, sin saber quienes son los verdaderos dueños. Se dice por personas vinculadas a los negocios inmobiliarios del campo que en los últimos seis meses ha cambiado de dueño más tierra que en los últimos viente años. Este el mejor ejemplo de la inestabilidad y el disparate de un agro, fundamental recurso del país, en el que no se procesaron las reformas estructurales en los últimos 50 años como asi lo hicieron los hoy paises desarrollados. Si hubieramos tenido políticas país hoy no deberíamos estar hablando de los problemas del agro. Hoy frente a los cambios que el mundo ha procesado, el Uruguay por la desidia y la incapacidad de su dirigencia sigue dependiendo - como fue desde sus comienzos - del sector más riesgoso y vulnerable, el agro. Este es el modelo de economía estancada y dependiente que hemos construido y mantenido para usufructo de una minoría.
El pais del dejar hacer, el dejar pasar, nos pasa la factura. El país sometido a no pensar con cabeza propia, siempre mirando para afuera, muchos añorando la colonia y homenajeando al Artigas de bronce a la medida del modelo. Se ha construido la cultura de la mediocridad discursiva. El verdadero ejercicio de la libertad de expresión no existe, hay que recrearlo y garantizarlo como un elemento indispensable para potenciar todos los recursos, humanos y materiales de que el país dispone.
Los tecnicos opinan según el interés partidario y lo mismo sucede con los dirigentes sociales y empresariales. No existe la vision de que el país es uno, esto es el resultado del manejo del partido único al que está sometido todo el país en una red de intereses e implicancias que no permiten tener la libertad intelectual capaz de crear y corregir rumbos – no olvidar la dependencia en el marco de la impunidad del 3 y 2, que para muchos es una necesidad de vida-.
Posibilitar la más amplia libertad y eliminar el nefasto clientelismo como expresión de poder es unas de las tareas más importantes que tiene el país del futuro.
Hemos escrito y nunca será suficiente reiterarlo, el Uruguay hoy tiene dos grandes problemas a encarar si quiere cambiar, uno es, político, ético y moral y el otro es caminar en la dirección de un modelo de economía integrada.
Con el primero se busca combatir la cultura de la amoralidad que abarca a todos los ambitos de la vida del país. Con el segundo se apunta a crear una economía creible y sostenible en el tiempo, así llegaran los inversores.
Si esto no se asume seguiremos en lo mismo, si se asume será el comienzo de una larga lucha – que nos dignificará - por un país posible para todos.
Un país en el que la gente sienta que vale la pena luchar por él.