Año II - Nº 102 - Uruguay, 29 de octubre del 2004
 
- Otra demostración de civismo
- Para no votar al más ignorante
- "Quino" se equivocó: Las negras no dan jaque mate
- Nosotros y la mirada del otro
- Barrio Ventura
- El nuevo Uruguay
- Informe Especial: Elecciones 2004

- Justicia Brasileña: Suspende el mandato del Prefeito electo

- La fiesta de los "bichos"
- Para llegar a Europa
- Rodríguez Correa. Memorias de un maestro
- Anécdotas Bancarias: Reparto de utilidades
- Hurgando en la Web: La historia de los trolebuses de Montevideo II
- Deportivísimo
- Noticias de España
- Comencemos a imaginar el uso del celular en extensión...
- Montevideo Invita
- El ataque de los bloggers
- Bitácora Política
- Bitácora Uruguaya
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Cartas de Lectores

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

 
OTRA DEMOSTRACION DE CIVISMO
Por Roberto Bogorja

Este próximo domingo 31 de octubre, nuevamente el pueblo uruguayo demostrará, que es uno de los que más cree en las instituciones políticas y en particular aquellas que son democráticas en sus estructuras. Como lo ha hecho en anteriores ocasiones, concurrirá a las urnas para decidir acerca de temas que le son trascendentes como sociedad.

Esta vez somos convocados a elegir por un lado a quienes gobernaran el país durante los próximos cinco años. Igualmente a aquellos que serán sus representantes en es órgano denominado como Poder Legislativo, que de acuerdo a la carta constitutiva de la nación, son quienes nos representan y por tanto se deben hacia nosotros como tales.

También decidiremos acerca de otro tema aún más vital, el recurso del agua. Decidiremos si la misma podrá ser explotada, en lo referente al suministro como elemento principal de vida, por particulares o solamente lo podrá hacer el Estado. Y esto tiene mucho que ver con la reserva acuífera que representa todo nuestro amplia red de ríos, arroyos y lagunas de agua dulce que de continuo surcan nuestro territorio, pero también con ese enorme reservorio, en parte compartido con las naciones del cono sur, que es el acuífero Guaraní.

E incluso, como en otras ocasiones (plebiscitos y otras elecciones), con la posibilidad de que el resultado de las mismas sean adversos al gobierno actual, y fundamentalmente que este respete dichos resultados.

Hoy la mayoría de las encuestas dan como virtual ganador a la coalición de izquierda, la del largo nombre (Encuentro Progresista, Frente Amplio, Nueva Mayoría). Y me refiero a virtual ganador, pues la única realidad está dada no en la intención de voto, que es lo que mide una encuesta, sino en lo que realmente emerge de las urnas, es decir en el voto real dado en el momento preciso. Pero, y como dice un gran amigo "esto no es lo que quería decir", lo que si quería decir es que estamos en las puertas de un hecho histórico, que es el de que una coalición conformada por un conjunto de partidos que han sido la oposición sistemática a los llamados partidos tradicionales, llegue al gobierno tras la decisión de la gente, del soberano, expresada a través de una mayoría que así lo avale.

Bien, es nuestro desear que quien gane, lo haga en buena ley, y fundamentalmente que cumpla con lo prometido, pero en especial con restituirle la dignidad al ser humano que habita esta tierra.

Por otra parte que quien pierda, lo sepa reconocer. Pero fundamentalmente que todos ganadores y perdedores, podamos tener la fiesta en paz, sin provocaciones, sin reyertas, haciendo gala de ese civismo que siempre nos ha caracterizado.

Por último quiero hacer votos porque, gane quien gane, pierda quien pierda, sepan cumplir (como dice nuestro himno) con lo prometido, y no se queden en las meras promesas electorales. Y por sobre todo le devuelvan la credibilidad a la gente, ya no en las instituciones de las cuales no dudo en que salvo algún grupo minúsculo la tienen, sino en los hombre que ocupan los cargos en esas instituciones, es decir en los políticos. Pues si sigue cayendo la credibilidad, vamos a perderla también en las instituciones y de allí a las dictaduras es sólo un paso. Por tanto esperemos que estos políticos que hablan del cambio (ambos líderes de los posibles partidos triunfantes) demuestren por ellos mismos que han cambiado antes ellos y se acuerden que son sólo los intermediarios del pueblo.