" Haz de Internet una gran plataforma de comunicación, no la conviertas en una cloaca de maldad" preHacker.Hacker Digital.
Año I - Nº 46 - Uruguay, 3 de octubre del 2003

 

Una mujer va a una mueblería a comprar un armario.
Para que le saliera más barato lo compra desarmado, esos que vienen con instrucciones para armar en casa.
Llega a su casa, lo arma y le queda perfecto.
Unos momentos después pasa el Subte (vive justo arriba de la estación Carranza) y el armario cae desarmado al suelo provocando un gran estruendo. Lo vuelve a armar, vuelve a pasar el subte y el armario se cae en pedazos de nuevo... Tras el tercer intento, muy enojada, llama a la mueblería, explica el problema y le dicen que le envían un técnico. Llega el técnico, arma el armario en pocos segundos queda listo...
Pasa el subte y ¡Brruuuuummmmm!, al suelo el armario!!.
Finalmente el técnico le dice a la señora:
- Mire, lo armaré otra vez, me meteré dentro y cuando pase el subte, desde dentro, veré mejor por dónde es el problema.
Lo arma, se mete dentro y en aquel momento llega el marido de la mujer:
- Cariño, ¡qué armario tan lindo!!
Abre la puerta, ve al instalador, y le dice:
- Y usted, ¿qué hace aquí?
- Pues mire, casi que le voy a decir que he venido a follarme a su mujer, porque si le digo que estoy aquí esperando el subte no se lo va a creer!!...

 

Un hombre entra en una cafeteria, llama al mesero y pide un café toma su café y hasta aquí todo va muy normal, al terminar llama al mesero y le pide la cuenta, el mesero le dice:
"Son $510, señor".
Nuestro hombre se levanta lleva su mano al bolsillo y saca un manojo de monedas de $10, y comienza a lanzarlas por todo el establecimiento mientras dice:
"$10, $20, $30, $40, $50, $60 ...$490, $500, $510... Cóbrese".
Y se va.
Al día siguiente nuestro hombre regresa a la cafeteria y todo ocurre igual, llama al mesero y pide un café, toma su café y hasta aquí todo va muy normal, al terminar llama al mesero y le pide la cuenta, el mesero le dice:
"Son $510, señor".
Nuestro hombre se levanta lleva su mano al bolsillo y saca un billete de $1.000 y dice:
"Cóbrese".
El mesero, con su venganza muy bien planeada, va hasta la caja y pide al cajero que le de $490 en monedas de $10, regresa hasta la mesa y parado frente al señor comienza a lanzarlas por todo el establecimiento mientras dice:
"$10, $20, $30, $40, $50, $60... $470, $480, $490"
"Ahí tiene su cambio señor".
Nuestro hombre se levanta de la mesa lleva su mano al bolsillo y saca dos monedas de $10, las lanza diciendo:
"$500, $510... ¿Por favor me trae otro café?"