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En estos días toda la Sociedad clama por SEGURIDAD, y en nuestro país, si bien todavía no alcanzo los niveles críticos de otras sociedades, vamos aceleradamente por el mismo camino.
Todos se preguntan el por qué de esta situación.
Primero la seguridad debe ser solucionada por los profesionales en el tema.
En nuestro país, somos los represores del ayer, no se nos respalda adecuadamente y se nos mira con desconfianza.
Conclusión, se desmanteló al aparato de seguridad del Estado.
Los gobiernos de izquierda tienen un concepto diferente de sociedad y se encaraman en esta casi anarquía, donde la ley injusta de sociedades deshumanizadas, apremian y oprimen a los congéneres que no integran lo que ellos llaman la Oligarquía, y la ley pasa a un segundo plano.
Conclusión, ahí nace la confusión de valores, y la pérdida de puntos de referencia que hacen a la vida pacífica en el medio social.
En esta suerte de justicia, los que sacan partido son los delincuentes, en desmedro de las grandes mayorías que son los que en definitiva mantienen al estado, los honorables ciudadanos y la clase trabajadora.
Estos en contrapartida deben refugiarse en sus casas, tras las rejas en las ventanas, protegidos por perros guardianes, alarmas y por qué no, armas para su defensa personal.
Esto ha hecho posible que los ciudadanos hayan tenido que incurrir en justicia por su propia mano, al asumir papeles que el Estado omite.
El Estado es el responsable de establecer el nivel de Seguridad que la sociedad requiere, y no la voluntad de políticos leguleyos que en muchos casos están alejados de la realidad, sumidos en una burbuja de soberbia.
Nuestra solución hoy, con respecto a la Seguridad Publica pasa por ajustarse a la Ley. Revertir los niveles de permisibilidad, y relajo en la aplicación de la misma.
Los niveles de seguridad han pasado a un segundo plano.
No debemos olvidar, que la ley es General: para todos por igual y no para algunos en particular.
Es Imperativa: Manda o prohíbe. No pide ni ruega.
Es Coercitiva: no cumplirla trae aparejada una sanción.
Esa ley está presente y vigente, -lo que simplemente-, hoy no se cumple, se omite y eso trae aparejada una confusión de valores, donde se nutre el delincuente, y por supuesto esa situación también hace propicio el aumento de los delitos.
Esto da para hablar bastante, desde el análisis e identificación ideológica de quien lo hace.
Pero por sobre todos los perfiles ideológicos, esta la Patria grande de Artigas, quien es en definitiva a quien debemos lo que somos, y por quien debemos llevar adelante, nuestros más grandes esfuerzos, para devolver a la Sociedad uno de sus bienes más preciados: LA SEGURIDAD.
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