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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 393 - Uruguay, 04 de junio del 2010 |
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A esta altura, tendríamos que estar curados de espanto, pero reconozco que todavía no lo he logrado. Reconozco que sigo sorprendiéndome al ver la doble vara con la que se juzga a Israel. Y no porque creamos que Israel nunca se equivoca, ni tampoco porque consideremos que el operativo del lunes último, que desató la nueva tormenta, haya sido un ejemplo de inteligencia y profunda estrategia.
Pero en realidad, lo más sorprendente es cómo el mundo libre se deja engañar por los radicales favorables al terrorismo y no se da cuenta de que todas las democracias están en la misma bolsa. Casi imaginamos las risas de los terroristas cuando leen en los diarios o ven en las pantallas de televisión a los defensores de la libertad echando fuego contra Israel. Es patético oír las expresiones de pesar por los nueve muertos a bordo del barco turco “Mavi Marmara” , cuando nadie abre la boca por la muerte de miles y más aún en tantas partes del mundo. No intentamos con ello minimizar la importancia de cada vida humana, pero que no me digan en cualquiera de los países que condenaron –ni España, ni Francia, ni Alemania y tampoco nuestro Uruguay-que realmente creen que los individuos a los que se enfrentó el comando israelí eran defensores de la libertad. En la flotilla autodenominada “de la libertad”, había sin duda gente bien intencionada. Lejos estamos de creer que todo aquel que tiene críticas a Israel o se manifiesta en favor de los derechos palestinos, es un antisemita o un indeseable al que hay que taparle la boca. Pero es que, justamente, no sirve a los derechos palestinos, el fortalecer al régimen de Hamas. No tomates ni remedios quiere Hamas en Gaza, sino armas y misiles que podrían entrar con más facilidad, enviados por Irán, si Israel no se mantuviera firme en su bloqueo. La gran pregunta es, por cierto, si todos aquellos que acusan a Israel de haber violado el Derecho internacional por haber abordado los barcos antes de que lleguen a sus aguas territoriales, que le acusan de haber hecho un baño de sangre y cometido crímenes de guerra, realmente son ignorantes o simplemente prefieren ocultar la verdad. Gobiernos en el mundo libre, nos cuesta creer que desconozcan las reglas del Derecho internacional, el derecho a imponer un bloqueo a un territorio enemigo que le pone en peligro, y nos cuesta creer que realmente no tengan claro que si en medio de la trifulca que se armó hubo 9 muertos y no decenas, fue sólo porque los soldados se contuvieron al máximo. Nueve muertos, en cualquier circunstancia, siempre son nueve muertos de más. Pero no habría habido ni uno, de no ser por la violencia de los radicales, que fueron los que provocaron el problema. Hipócritas son todos aquellos que derraman ahora lágrimas de cocodrilo. No los vimos ni oímos llorar cuando caían misiles en Israel. Algún comentario al pasar de que “eso no sirve a la paz”, es todo lo que oímos, en el mejor de los casos. Y la verdad es que quien se lleva todos los laureles en la puesta en escena, es Turquía, que se ha convertido en estrecho aliado de Irán y no tiene ni siquiera ganas de ocultar que si tiene que elegir entre los dos bandos palestinos, opta por Hamas y no por la Autoridad Palestina que al menos, sigue defendiendo en principio, aunque no sin dudas, la opción de la negociación y no la de la violencia. Turquía conoce su propia historia, seguramente, más que nosotros. Varios capítulos interesantes, los recuerda el analista Ron Tira en un artículo publicado esta semana en el periódico israelí “Israel Hayom”, titulado “La posición turca: política de doble moral”.
Seguramente sabe que en 1974 invadió Chipre y que desde entonces ocupa por la fuerza la parte norte de la isla, a pesar de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Ocupa territorio de un país miembro de la Unión Europa y tiene el tupé de criticar a Israel. Además, “asentó” 116.000 turcos en territorio chipriota. ¿Serán esos los colonos turcos de Chipre? La otra parte de la ecuación es que aproximadamente el 70% de los greco chipriotas que vivían en la parte norte, fueron expulsados hacia el sur, y Turquía ni siquiera está dispuesta a debatir la posibilidad de que vuelvan a sus casas. Otro elemento interesante de mencionar, que hace acordar a la situación tan criticada por Turquía en sus ataques a Israel, es que esa zona ocupada fue demarcada con una barrera separatoria. Ah, además, a diferencia de lo que hizo Turquía con el norte de Chipre, Israel no anexó Cisjordania con lo cual la deja abierta de hecho a la posibilidad de un cambio en su status, lo cual puede incluir retirada israelí y entrega de al menos parte de ese territorio, a manos palestinas. Lo más significativo es que Turquía declaró la independencia del norte de Chipre. A menos que me falle la memoria, del territorio de Chipre hoy bajo dominio turco, nunca salieron atentados contra Turquía. Otro tema crucial es Kurdistan, un pueblo que lucha por su autodeterminación. ¿Alguien se imagina cómo reaccionaría Turquía si ciudadanos de otro país intentaron fortalecer al PKK exigiendo que se permita levantarles restricciones, enviarles armas y ayudándolos en la lucha diplomática internacional? Armagedón.... o casi. Explica Tira en su artículo, que aproximadamente 25-30 millones de kurdos, cerca de la mitad del pueblo, viven bajo opresión turca en un territorio de unos 230 mil kms2, o sea unas 40 veces más grande que Cisjordania. Claro que Turquía no habla allí de una solución de dos Estados....
Y podríamos seguir mucho más. Pero esta vez, daremos la tribuna a un querido y nuevo amigo que hemos descubierto, cuando un compatriota suyo, el escritor cubano exilado Carlos Alberto Montaner, nos envió algo que escribió el primero en su blog. Se trata de Camilo Venegas también escritor cubano exilado, residente hoy en la República Dominicana.
No nos consuela decir “otros matan más”, porque a pesar de las críticas del mundo, digan lo que digan de Israel, sabemos que la intención de Israel no es nunca matar por matar. Pero lo que aquí reproducimos es relevante, cuando de hipocresía mundial se trata. Hay mucho para analizar en tono crítico de lo hecho por Israel y más que nada acerca de cómo decidió emprender el operativo y si acaso consideró razonablemente todas las alternativas. Pero lo dejamos para la próxima. No porque no sea importante, sino porque primero, preferimos recordarle al mundo que no le creemos nada cuando habla del dolor que siente hoy por las muertes en el “Marmara”. Salvo raras excepciones, al promedio de los que condena a Israel, no les importan las muertes. Les sirven, simplemente, para condenar a Israel. Esta nota es una adaptación del editorial del “Semanario Hebreo” de Uruguay, que sale este jueves en Montevideo
Compartir este artículo en Facebook © Ana Jerozolimski para Informe Uruguay
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