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Trasmutando en uno mismo
por Andrés Bogorja
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Detengo el habla para dar lugar a aquello que pretende ser más que una letra impresa en mi boca, queriendo traducir lo que se descubre como sonido. Midiendo el tiempo que me lleva expresar algo que amanece desde las cavernas, en el interior de mi mismo.
Todo aquello que parece graduar nuestra turbación al momento de debatirnos lo que es real en nosotros mismos, nace en cuanto somos participes de lo que desde nuestro interior se refleja; así, todo lo que se pone en manifiesto, formula la porción de divinidad que poseemos; y sí es que somos depositarios de tal fuerza y belleza, revelemos un pensamiento armonioso hacia aquello a lo que nos proyectamos.

Queriendo atestiguar todo proceso por el cual nos dirigimos, obviamos los gestos los cuales nos son proporcionados por los fragmentos de la vida misma.
Como la semilla que se oculta en la tierra fértil y espera a desarrollar su tallo, quitémosle la brida al instante y permitámosle ser piedra fundamental para que surja el momento; y así en más la eternidad, se constituirá de lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, aquello que parece distante y descontinuado se verá trasmutado en uno mismo: el aquí y el ahora, el círculo que encierra nuestro propio ser.
El día muere en sí mismo para transformarse en noche, la cual anuncia el nacimiento de un nuevo día. Comprendiendo más allá de lo que se nos presenta como elemento bruto, tal vez el brillo se volvería resplandor, dejándonos ciegos. Y entonces seríamos capaces de ver.
Harto en el cielo suben las aves a trazar un firmamento que esclarece nuestra idea del Hombre, que mantiene su cuerpo en la tierra y observa detenidamente el movimiento del Cosmos. Que bueno sería poder comunicarme con aquello que deseo, para que comprenda lo tanto que necesito su presencia en mi. Bueno sería poder merecerlo, si es que así debe ser…
Únicamente devienen al pensamiento que se dirige hacia el esclarecimiento, más preguntas, ya que cuando pensamos que se nos es dada la respuesta, únicamente conlleva a más cuestionamientos, entonces se comprende la duda; dejemos que esas preguntas sean las que nos guíen por nuestro devenir. Cual es el camino a transitar, tanto para mí como para ti, sólo hay un camino, el propio.
Me imagino sobre el mar queriendo que el horizonte me prepare un sitio en tierra firme, la cual se desprenderá bajo mis pies… Mientras el Sol se posa sobre el Oeste miro las columnas que rigen el valle, descubro la belleza que se desprende de la obra aún sin terminar.
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