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Año I - Nº 44 - Uruguay, 19 de Setiembre del 2003

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Long propuso especializar al país....
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Dijo que Uruguay debe exportar conocimiento y no gente
Long propuso especializar al país en procesos de la cadena logística


Ruperto Long

El ingeniero Ruperto Long propuso, como estrategia económica para el país, la especialización de los procesos de la cadena logística. Dijo que Uruguay debe apostar al valor agregado y señaló que el país debe exportar conocimiento y no gente.

En una exposición orientada a describir las ocho claves necesarias para poner el Uruguay en marcha, el presidente del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), Ruperto Long, expuso ayer en un almuerzo de trabajo de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).

El disertante planteó la necesidad de diseñar estrategias que incluyan la calificación de Uruguay y la apuesta a lo que denominó “exportación de inteligencia”.

Long elevó su mira hacia los problemas que el país tiene para enfrentar el crecimiento y el desarrollo, y partió del ejemplo irlandés, en el que un país con características demográficas similares a las de Uruguay hoy se inscribe entre las naciones de altos ingresos per capita.

Long no habló de economía sino de los cambios necesarios que Uruguay requiere para experimentar su despegue económico, apostando al crecimiento como única variable de desarrollo.

Analizó varios tópicos que a su juicio inciden en la economía y utilizó un juego de palabras aseverando que el país “deberá exportar conocimiento uruguayo”, para evitar “continuar exportando uruguayos con conocimiento”.

Valor agregado
La exposición tuvo dos segmentos claramente delimitados, uno conteniendo propuestas y líneas de acción, y otro con consideraciones de orden político.

Long sostuvo que el país está obligado a jugar su carta a la tecnología, y en defensa de su tesis puso varios ejemplos de desarrollos productivos uruguayos exitosos.

Señaló que los casos de la industria láctea, la forestación, la vitivinicultura y las pequeñas empresas agroindustriales que hacen apicultura demuestran que el país puede encontrar alternativas alentadas por la tecnología.

Explicó que la opción uruguaya es la de anotar valor agregado a la producción nacional.

Señaló que otro caso que el país debe aprovechar es el de la logística, que actualmente logra para el país exportaciones por 250 millones de dólares, cuando Uruguay estaría en condiciones para triplicar esa cifra.

Explicó que en el comercio internacional la logística es un factor vital para ganar mercados, y en ello Uruguay tiene mucho para aportar.

“Hay que pensar que el 20% del costo de un producto corresponde a la cadena logística”, sostuvo.

Señaló que la logística es el secreto de los grandes exportadores mundiales para acelerar el comercio, y pronosticó que en Uruguay esa disciplina permitirá superar “la odisea” de la lentitud.

MERCOSUR
El expositor también habló sobre otros ángulos del desafío comercial que Uruguay tiene por delante.

Señaló que es imprescindible combatir las trabas paraarancelarias que otras naciones nos imponen y abogó para que Uruguay apele con mayor reiteración a las controversias comerciales en el marco de los acuerdos de integración, con el objeto de forzar la aplicación real de las normas que benefician al país.

Expresó que Uruguay debe apelar a los mecanismos naturales para la solución de controversias “sin el sentido pecaminoso” con que hoy se utiliza, como modo de hacer efectivos los beneficios para el país, indicando que de esa manera se terminarán de una buena vez las situaciones de indefinición.

Long también propuso crear un consejo para generar políticas de Estado en materia exterior.

El costo de la corrupción y el problema del “amiguismo”
La exposición de Ruperto Long fue lineal hasta que abordó dos cuestiones espinosas y en la platea comenzó a escucharse un run-run por los comentarios que sus afirmaciones merecieron.

Una de ellas fue la cuestión de la corrupción.

Señaló que Uruguay tiene niveles de corrupción política por encima de sus niveles de desarrollo humano, e indicó que de no ser por ella, el país podría tener un Producto Bruto Interno superior en 700 millones de dólares.

Long no quiso denunciar casos concretos, aunque mencionó el problema que representan las unidades de compra del Estado, la Impositiva y las Aduanas.

El expositor dijo que es necesario “crear islas de integridad” y “recuperar la mística de honestidad del funcionario público”, para modificar el costo que al país le representa la corrupción.

Otra de sus idea que provocó ruido fue la relativa a la clase política.

Dijo que la opinión pública tiene de los políticos una percepción muy negativa, con una imagen que está “por debajo de los bancos”, lo cual es mucho decir luego de la crisis de 2002.

Señaló que es imprescindible terminar con el reparto de poder que prodiga la clase política en las empresas públicas, donde los jerarcas que se eligen no son considerados por su calificación, sino que resultan “premiados” para el caso de que no salgan electos en una banca parlamentaria.

Long se mostró reacio a la entronización de los “políticos profesionales” y al chantaje que representa el concepto de “costos políticos”, que determina a las jerarquías a no adoptar las decisiones correctas en el momento adecuado.

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