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Año I - Nº 50 - Uruguay, 31 de octubre del 2003

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URUGUAY TAMBIEN ES ESO
Los Teros estamparon su rúbrica en Australia
Por Walter Amaro - Sydney/Australia

Más de 30 mil personas ovacionaron de pie, la "garra" y la humildad deportiva de los "TEROS" al término del encuentro que el representativo de Rugby uruguayo, sostuviera con su similar de Giorgia en un atractivo encuentro por el mundial de esa disciplina que se desarrolla aquí en Australia. Paralelamente, el corazón de miles de uruguayos residentes en esta tierra continente, estuvo al borde del infarto mientras en el "Aussie Stadium" nuestros muchachos alzaban sus brazos al término del encuentro; la hazaña casi imposible contrastaba sin embargo, con el pesar de los jugadores de la ex provincia sovietica. No obstante, ambos equipos celebraron con una entusiasta vuelta olímpica su presentación para saludar a sus seguidores y, al cruzarse frente a lo que para nosotros sería la tribuna "Olímpica", se estrecharon la mano en un ejemplar gesto de confraternidad, mientras la locura hacía presa de los parciales uruguayos.

Sostengo que mi viejo amigo acierta una vez más cuando afirma que podrán sacar al uruguayo de Uruguay; pero jamás podrán sacar al Uruguay del uruguayo. El
pasado martes fue una prueba de ello. Miles de "yoruguas" vistiendo los clásicos colores celestes y enarbolando banderas uruguayas pusieron la nota simpática y pintoresca en la noche de Sydney. El grito de "vamo' arriba todavía", "Uruguay que no ni no" y varios otros de nuestro propio acervo cultural, esgrimido por niños y adultos, pusieron notas musicales en el estadio, mientras la ronquera de nuestras sufridas gargantas trataban de identificarse sobre las
otras, para estimular a nuestros muchachos en ese inmenso rectángulo donde, justamente, dejaban el alma en pos de la victoria.

Estimo que hubo una convocatoria ineludible, y que cada "canguro oriental" se echó sobre los hombros su camiseta preferida, para decir presente una vez más, y dejar correr alguna lágrima emotiva al ver nuestros colores sobre una verde gramilla, o entonar las estrofas de nuestro himno patrio. La "celeste" o los clásicos colores de los "grandes" del fútbol uruguayo, donde no faltó inclusive la representatividad de la camiseta de Cerro pululaban por las tribunas de uno de los más modernos estadios de le era contemporánea.

Los comentarios del rugby en sí, o del partido, es tarea para los entendidos en la materia. Nosotros simplemente nos limitamos a dar nuestra pequeña panorámica, en el aspecto emotivo, y créanme, no es fácil. La suma de emociones fue tanta, que no entiendo cómo, esos uruguayos que partieron buscando nuevos horizontes hace más de 30 años, no sufrieran un colapso cuando Lamelas, y luego Brignoni cruzaran la línea de gol asegurando un triunfo que por momentos pareció escaparse de nuestras manos.

Los Teros estampaban así su rúbrica en el mundial 2003 y la segunda en lides mundialistas. Nosotros, teníamos una nueva oportunidad de reafirmar nuestro orgullo de ser uruguayos, y de salir como tantas veces hiciéramos por !8 de Julio, a victorear a nuestro representativo por las calles de Sydney, y a contarle a todo el que quisiera oírnos que habíamos ganado.

Apenas en un par de días más, precisamente el lunes, para quienes vivimos aquí, nuestra delegación retornará a nuestro país con un laurel inestimable: haber demostrado al mundo todo que Uruguay puede. Con humildad, con trabajo, luchando inclusive contra la ignorancia de aquellos que desconocen los recursos. Tratando de divulgar una y otra vez la suma de posibilidades. Contarle a los más escépticos cuantos habitantes somos y cual es la cantera de jugadores amateur de la que disponemos, frente a los gigantes del mundo profesional del Rugby. Enterar a los pesimistas del mundo que la voluntad puede mover montañas. Y que mientras algunos jugadores no pudieron viajar por falta de recursos, las estrellas internacionales de equipos como el australiano cobran más de medio millón de dólares por temporada más el respaldo de instituciones solventes y nóminas millonarias.

Uruguay también es eso. Es un conjunto de muchachos que embargados por nuestra misma alegría, hicieron un festejo aparte a finalizar el encuentro. El salto a la tribuna y el abrazo de nuestros gladiadores con nuestra gente fue evidentemente la recepción simultánea de sentimientos. De un lado quienes aman al país a pesar de la distancia y del otro los hijos de Uruguay que viajaron más de 10 mil kilómetros para inundar de gozo el corazón de un montón de
emigrantes que estrechó filas y estableció un puente emocional con nuestro territorio.

Luciendo nuestras mejores prendas celestes, abandonamos el Aussie Stadium con un sabor muy especial en la boca. En mi caso particular, desandé el camino junto a mi familia sintiéndonos más uruguayos que nunca, y con la enorme satisfacción de que mi hija, que partiera del país siendo muy chiquita, sintiera esas sensaciones tan conflictuadas que son imposibles de comunicar hasta que uno las vive en carne propia.

Finalmente, y ya para despedirnos hasta nuestro próximo encuentro, destacamos un párrafo publicado en la prensa uruguaya: "Millones pudieron ver a los uruguayos emocionarse cuando entonaron el himno uruguayo. Las lágrimas brotaron desde lo más profundo y quedaron allí, disimuladas en el celeste cielo de la camiseta. Después, en la cancha, todos juntos dijeron: "sabremos cumplir". Y cumplieron. "