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Año I - Nº 50 - Uruguay, 31 de octubre del 2003

Que votar y por qué, eso me gustaría saber
La polémica planta de celulosa en M'Bopicuá
Uruguay también es eso
El Castillo de San Felipe de los Escullos
Ojos Uruguayos en el Brasil
Ya no dá criollos el tiempo
Reportaje a Jorge Bonaldi
Barrio Sur: Un escenario de leyenda
Recuerdos del Ayer
Paseando por las neuronas de los recuerdos
La OMC y el Sector Agrícola
Sucedió en España
Información de novedades desde España
El Interior También Existe
Rincón de Sentimientos
Olvidémonos de las Pálidas
Correo de Lectores
El Marinero
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

LA SEÑAL ESPERADA
Ella, sentada a la sombra del hibisco rosa, ve correr a su luz, tras los pájaros del jardín.
El cuerpo pequeño, se eleva por los aires en revoloteo encantador. La rubia cabellera resplandece bajo el sol.
Cada tanto vuelve a ella y pide recostarse en su regazo.
La tarde serena, tal vez guía sus pensamientos a los días que recorría la morada de Dios, en busca del hijo negado.
Pasados los años, aceptó su destino de madre seca, esperando solo un consuelo.
Así, mansa y sabia llegó a su mente la señal esperada y salió al encuentro de aquel animalito.
Lylián Rodríguez Méndez


me lo mandaron y me gusto. Shimon Paran

GRACIAS MONTEVIDEO
De Roberto Bianco

Gracias mi Montevideo,
por el sol de la ciudad,
y tu doble identidad,
de archiduque y archirreo;
gracias por el Ateneo,
gracias por Rodó y Ariel;
por el Pereyra Rosell,
por el flaco Zitarrosa,
el canario Julio Sosa,
y al mago, Carlos Gardel.

Gracias por China Zorrilla,
y por Alberto Candó,
por Carlos Paez-Vilaró,
y Julio Sánchez Padilla;
por el grito del canilla,
y por la marcha camión,
por el Cerro y por la Unión,
por Maroñas y sus pingos,
los ravioles del domingo,
y la grapa con limón.

Gracias por las matinés,
y por la sesión vermouth,
por Juana de Ibarbourou,
Sorocabana Café,
por el himno a Don Jose,
gracias por Marcha y Quijano,
los gallegos y los tanos,
por el termo bajo el brazo,
Fosforito, Chicotazo,
Mastra y el tito Cabano.

Gracias por Decalegrón,
por el Chicho y Pinchinati,
por Ravioli y por Raciatti,
por Durazno y Convención,
por Oscar Moglia, campeón;
por la yapa y el vintén,
el sucedido almacén,
los ñoquis del veintinueve,
un real al sesentainueve,
y el primus a kerosén.

Gracias por Wimpi y Juceca,
y por el León de Carmelo,
por los Club de los Abuelos,
el Mediomundo y Torraca,
por Catusa, por Araca;
Pintín y La Puñalada,
Juan Angel y Morenada;
gracias por el carnaval,
las criollas de la Rural,
y el desfile de llamadas.

Gracias por el clarinete,
del negro Santiago Luz,
por el Eduardo Da Luz,
por el Gato y el Cachete,
el Ruben Barco, Piquete;
por Cuareim y por Ansina,
las Caleras de la Tina,
la escultural Rosa Luna,
la voz del Canario Luna,
y por el Pepe Corvina.

Gracias por el viejo Artigas,
de la Plaza Independencia,
el Señor de la Paciencia,
los muchachos de la estiba,
por el Rampla y por Cajiga,
por la milonga orillera,
las zapatillas rancheras,
por las crónicas del Laco,
por la media-suela y taco,
y el sol de Jacinto Vera.

Gracias por Carlos Solé,
por el galgo de la ONDA,
gracias por las buenas ondas,
de Rada y Pancho Nolé.
Por la "cortita y al pie",
por mi trompo y mi cometa,
la tiendita La Coqueta,
la diosa Marta Gularte,
por la UTU, Bellas Artes,
por Belloni y La Carreta.

Gracias por los guitarreros,
de la alta nochería,
por Joaquin Torres García,
y las lozas del Boyero,
gracias por el 6 de enero,
y el judas de navidad,
por el carro del Chaná,
la feria Tristán Narvaja,
y por el "Fenix no baja",
y el cafe Tupí Nambá,

Y gracias Montevideo,
por el Dalton y Pendota,
por la Guambia y su patota,
por Jaime Ross y Mateo,
por los ranchos del buceo,
la excursiones al Chuy;
la peatonal Sarandí,
el mate con tortas fritas,
el tango La Cumparsita,
y el Bardo del Tacuarí.

Gracias por mi credencial,
de ciudadano uruguayo,
por el primero de mayo,
Peñarol y Nacional,
por el canto popular,
gracias por los frenteamplistas,
por los blancos, los batllistas,
por AGADU y por su ley,
y porque salga la ley,
de protección al artista.

Y Gracias Montevideo,
te lo chamuyo en lunfardo,
porque me siento más bardo,
en mi lirico floreo,
porque sos como te veo,
raso, blue jean y percal,
barro, centro y arrabal,
creyente, neutro o ateo,
y gracias Montevideo,
capital del Uruguay.

Roberto Bianco nació en Montevideo en 1930. Es poeta, letrista, charlista e intérprete.
De la misma forma que los tangos "rabiosamente uruguayos" de Manuel Picón, hay que ser uruguayo o haber vivido en Uruguay, (y tener unos años encima), para comprender este poema (con fondo de tango) en su totalidad.
De todas maneras, la gran mayoría de los dichos y nombres son conocidos por todos...

 

Continuando con la entrega de esta serie de historias sobre cada poema que he escrito, hoy le toca el turno a "Si lo sientes, dilo".
Mi querido país sufre de "macro-cefalea", es decir, Montevideo se ha convertido en la gran cabeza del país, donde allí se concentra la mayor actividad. Gobierno nacional, Dirección de empresas públicas, industrias, centros de estudios terciarios, salud, la mitad de la población, etc, etc. Esto ha llevado a que el resto del país se haya despoblado y que haya aumentado la pobreza en la periferia de Montevideo, donde se agrupan los llegados del interior que no han encontrado la tan ansiada fuente de trabajo de la "capital". También debido a esto los jóvenes del interior debemos de alejarnos de nuestras familias y amigos con los que hemos compartido nuestros mejores años, para continuar los estudios terciarios en la capital. Pero muchos ni siquiera tienen esta posibilidad y ven truncados sus suños, por no poder costear su estadía en la "capital". (Debemos luchar para que esta "macro-cefalea" se revierta y tengamos un país descentralizado, así todos tengamos las mismas posibilidades).
Hay quienes no logran la adaptación a la gran ciudad y deben regresar sin poder haber desarrollado todo su potencial, otros se adaptan facilmente, pero creo que en todos los casos se anhela mucho la ciudad natal, se extraña la familia, los amigos, la novia, las costumbres, los olores, los sonidos, los silencios…
Fue debido a todo esto que un día, siendo uno de estos estudiantes, luego de la esperada llamada telefónica del fin de semana a mis padres me di cuenta de lo importante que es decir lo que sentimos.
Así nació "Si lo sientes, dilo".


Si lo sientes, dilo

Estamos muy preocupados por "el tener", "el querer", "el
conseguir esto", "aquello", todo ya!, hoy!, ahora!, y a eso le
debemos sumar el bochinche que genera todo esto, las
energías que en eso empleamos, el tiempo que nos insume.

¿Te parece que podremos escuchar a nuestro corazón, a
nuestra conciencia?. Y el tiempo se pasa, y con él los años, y
la vida, y pasan las personas, y esas personas también son
nuestros familiares, nuestros seres queridos.

¿Hemos tenido tiempo para conversar de lo que sentimos,
de lo que nos pasa, de darles un abrazo, de decirles
"TE QUIERO MUCHO", "GRACIAS", "PERDON", "VAMO ARRIBA"?

Dirás: "si ya sabe que lo quiero"; "si me arrepentí"; "me parece que se lo dije".
No importa que ha pasado antes, ahora te das cuenta y sos
plenamente conciente, así que no desperdicies las oportunidades
para decirlo, que no te de vergüenza, vas a ver que bien te sentís,
y sobre todo que bien que se siente la otra persona.

Esas cosas son las que nutren nuestras almas, las que nos
hacen más humanos, las que van formando esos lazos que
luego ni los desacuerdo, ni los enojos, ni los problemas, ni la distancia,
ni los años pueden desvanecer.

Por eso: SI LO SIENTES DILO.

Hasta la próxima.
Un abrazo.
Jorge Arbuet