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Ser de Izquierda o Derecha
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La democracia es el derecho a participar en nombre propio, y nada más que en nombre propio, en la toma de decisiones colectivas, en la promulgación y revocación de leyes; es el derecho de participar en el gobierno de una colectividad y no acatar leyes cuya promulgación no haya sido sancionada por el propio individuo o sus representantes legítimos. A esto se denomina autonomía política o libertad política. La democracia tal como la concebimos hoy, es la consecuencia de una democracia primitiva que reconoció a los individuos su autonomía política y que evoluciono hasta reconocerles su igualdad ante las leyes y su igualdad en la posibilidad de participación. Así pues, lo fundamental de una democracia es la libertad política y la igualdad de derecho y participación. Estas dos características de la democracia son las que nos permiten elegir entre una forma de gobierno u otra. Tanto la izquierda como la derecha reconocen el valor de estas características, mas la diferencia entre una forma de gobierno y otra radica en la extensión a los conceptos de libertad política e igualdad política.
La izquierda, además de reconocer la libertad e igualdad política, tiene la característica de insistir en la igualdad social, que consiste en resguardar y proteger a los individuos de la capacidad predatoria de los potentados y ofrecerles el goce de servicios públicos de asistencia que compensen su escasez de recursos. En tanto la derecha, además de reconocer las características esenciales se la democracia, extienden el concepto de libertad más allá de la autonomía política, o sea, en la capacidad de autogestionar la existencia propia según gusto de cada individuo particular. Estas dos formas de gobierno responden a dos grandes grupos de demanda. Un grupo desea protegerlas libertad de satisfacer las ambiciones personales y el otro grupo desea corregir la disparidad de fortuna y la desigualdad de posibilidad.
Los pueblos democráticos suelen amar más a la igualdad social. Sin embargo, la única forma de llevar a cabo la igualdad social es aumentada el volumen organizativo y coactivo del estado, lo que ponto resulta difícilmente compatible con la libertad de los individuos más emprendedores, sino también con la plena manejabilidad de las instituciones por parte de los ciudadanos. Para redistribuir y proteger, el estado debe crecer cada vez más, sustentado por un cuerpo burocrático de especialistas en administrar progresivamente más complejo e indomable. Así pues, la igualdad social podría volverse una tiranía. Es a partir de ahí que se convierte en un ideal el estado menos coercitivo y más controlable por los individuos… pero bajo el cual la desigualdad entre las oportunidades sociales de unos y otros vuelve a aumentar peligrosamente. Romper este círculo vicioso no parece cosa nada fácil. El equilibrio para satisfacer estos dos grandes de demanda, si se consideran las cosas más allá de lo nacional, a escala continental o aun mundial, está sin duda todavía por inventar.
Yo no puedo decidirme entre una u otra forma de gobierno, pero si afirmo a la democracia por encima de cualquier clase de tiranía. Yo amo la democracia, y la democracia ama a los desertores de las ideologías, ama a los hombres con ideas y no a los monos de su propio ideal.
Redacción: Sebastián Saavedra
Fuente de consulta: Diccionario filosófico (Fernando Savater)
Material obtenido de Brumas y Lluvias
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