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Estimada señora Rosaleonor:
Realmente me hace sentir muy reconfortado de que una persona sagaz como usted se recree con mis modestos escritos, y créame que me halaga. De todas formas, sin el ánimo de polemizar, puesto que sostengo que la libertad de expresión es una de los más ricos derechos del ser humano, y a usted le corresponde plenamente ese derecho, me veo en la necesidad de recordarle algunas puntualizaciones que quizás escaparon a su dominio.
Pienso que si bien ha seguido con dedicación aquellos escritos en los cuales puntualizo las "pequeñas malas cosas" de Australia, como usted las llama, es indudable que no ha leido muchas de las otras notas, inclusive la del boletín anterior a este, en las cuales destaco cosas importantes de este país, aunque quizás en un tono no tan directo como el que posiblemente usted quisiera. Posiblemente le sorprendería saber que muchas de las veces no escribo de las buenas cosas ( y las hay muchas) de este país, para no herir la susceptibilidad de aquellos que atraviesan por situaciones un tanto penosas -y en este punto tal vez comparta mi criterio- como las que viven muchos uruguayos en el país. Podría pecar de chocante o pedante. Una de las dos, y nada más lejos de mis intenciones. Lo último que haría sería molestar a quien ya tiene suficientes problemas.
Además, y permitame señalarle algunas cosas, se le han pasado por alto algunos detalles importantes. Primeramente me gustaría recordarle que tan bonita fue Australia hace veinte o treinta años, cuando uno firmaba los compromisos de palabra; cuando podía usted dejar el auto en la calle con las puertas abiertas sin temor a que se lo robaran, o perder la billetera y encontrarla en el buzón al día siguiente, a poder comprar lo necesario para tener una vida decorosa, a poder ahorrar e inclusive a tener casa propia.
Un viejo amigo "gallego", siempre solía estimar que tan bien estaba el país, haciendo una simple ecuación matemática. Según su manera de ver, el valor real del poder adquisitivo del obrero, era la cantidad de bolsas de cemento (portland) que podía comprar con su sueldo. ¿Se ha puesto usted a pensar cuantas bolsas de cemento puede comprar ahora con su sueldo?
Además me habla usted de que los desempleados pueden vivir decorosamente con la mísera dávida que les da el gobierno. Claro, volvemos al puntapié de inicio: si lo compara con lo que ganan los uruguayos en igual situación, la comparación favorece a esta parte del mundo. Pero se puso usted a pensar que lo que llama un sueldo decoroso, a una persona soltera no le alcanza para pagar un alquiler? Se fijó en el último recibo de la luz, del teléfono, de la registración de su auto, la renta inmobiliaria, del servicio de agua, de los seguros de la casa, el contenido, el coche y etc, etc... Creo que no lo hizo. ¿Se preguntó si una señora pensionada queda viuda y no tiene adjudicada una vivienda del gobierno (Department of Housing), como haría para sostenerse con una media pensión que no llega a 180 dólares por semana, cuando una modesta vivienda sobre pasa esa suma?
Tal vez por esas y otras cosas parecidas es que no se les puede aflojar ni un cachito Estimada amiga, el gobierno, llámese estatal o federal nos sigue atormentando con impuestos y multas de todos colores. Porque no vaya usted a creer que los AU$3.80 que paga por medicina -porque seguramente usted está pensionada- sale del bolsillo de don Gobierno, no, nada de eso... posiblemente esa subvención la esté pagando un hijo suyo o un amigo o un tipo como yo. En mi caso personal, le cuento que una medicina para reducir el colesterol me cuesta casi 80 dólares. En cuanto al MEDICARE, no olvide que cada habitante paga anualmente con su liquidación de impuestos, un porcentaje de su sueldo por mantenerlo y que, dentro de esas normas, amparan a pensionados y desempleados. Pero vuelvo a repetirle, alguien paga por ello, y bastante más de lo que imagina.
En cuanto a las estadísticas que maneja, a veces flaquean un poco en cuanto a la realidad. Si bien el índice de desempleo es del 5,6 %, según la administración Howard, en él incluye a aquellas personas que no trabajan tiempo completo, a quienes por largo tiempo fuera de la fuerza laboral se subvenciona con el 75% del sueldo al empleador, a quienes estudian para no estar en esa categoría, a los sub contratistas o sub empleados que luego cobran el chequecito en Seguridad Social por sueldos bajos y etc etc
Finalmente, quiero recordarle con todo respeto, que ese chequecito que, según usted, nos envían luego de la liquidación del año fiscal "por lo que pagamos de más", no es tan así como lo pinta. Tal vez usted haya reclamado algo que le corresponde (Tax Return) y simplemente le están devolviendo lo que le habían cobrado de más. Porque don Gobierno lo cobra por anticipado una suma muy exagerada (por si las dudas) cada vez que le hacen el descuento correspondiente en cada sueldo semanal (si es usted empleado) que en algunos casos llega a ser de 46 centavos por dólar ganado.
En otras palabras, tenemos un socio sumamente caro que se lleva casi la mitad de lo que ganamos. Asi que lo que nos devuelven, no es mucho en comparación con lo que nos quitan. Pero bueno...ya que me dijo que le devuelven, les cuento que a muchos, les cobran todavía un poco más, como para que no nos olvidemos que vivimos en un país del primer orden, y que los Liberales en el Gobierno tienen la calle flechada, y siempre empujan para el sector empresarial, sin importarle mucho que es lo que usted o yo pensamos .
Como dije en una ocasión, y además comparto el cariño que usted siente por Australia, aquí eché raíces junto a mi familia y posiblemente muera. Por tal motivo trato, como usted, de velar en la medida de mis posibilidades, para que las pequeñas cosas que puedan ser mejoradas no se desvirtuen y lleven a este país a cambios que no nos favorecen.
Ya con el pié en el estribo, le aclaro que no creo mucho en esos informes que hablan de las estadísticas internacionales acerca del nivel de vida y bienestar de los ciudadanos. En ese mismo Informe, en el cual destacan 1o. Noruega, 2o.Suecia y 3o.Australia, también dicen que Argentina es el mejor país para vivir en Latinoamérica. ¿Usted se lo cree?
Con mi mayor estima y cariño, luego de haber puesto de manifiesto nuestros coincidentes puntos de opinión, pero desde distinta óptica, me despido de usted afectuosamente.
Walter Amaro
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