Mil cosas han sucedido durante toda una vida de trabajo. Sucesos jocosos, de irresponsabilidadtonterías, en fin, aconteceres que palpitan sentimientos y actitudes.
En una anécdota nos toca ser héroe, y en la historia siguiente somos infractores, representamos la inocencia y al instante conformamos el personaje que ha transgredido disposiciones superiores.
El anecdotario debe ser así, no con ánimo de sobresalir, sino con ánimo de ser sincero. Las cosas sucedieron y así las contamos. Aquí van mis historias, muy sencillamente narradas, en las que me tocó intervenir en todo el espectro de actitudes.
Los personajes que en ellas intervienen son reales, a veces son nombrados pero muchas veces he preferido dejarlas en el anonimato o con nombres supuestos, totalmente seguro de que al leerlas, cada uno de ellos verá y comprobará la sinceridad de mis narraciones. |
ATENCION RETRIBUIDA
Por Ruben López Arce Estaba por entonces trabajando en Agencia El Gaucho, en la proa de vidrio, como le llamábamos. Alguien dijo una vez que en esa Agencia los vidrios se combaban hacia afuera de tanta gente que se aglomeraba en su interior. Aquella tarde debí ir a la Intendencia Municipal para sufrir en vivo y en directo las peripecias del trámite de renovación del permiso de conducir. Cumpliendo aquel Vía Crucis, llegué a una oficina en la que no había nadie. Una dama, muy bella acudió prestamente a atenderme y me dijo capciosamente:-
- Ud. no me conoce, pero yo sí lo conozco. Vea, señor que yo lo atiendo enseguida, a ver si se apiada de mí cuando voy al Banco a retirar dinero y me como tremendas amansadoras...
- Bueno, agradezco por su atención... y trataré de corresponderle como me lo pide...
Y proseguí con todos los trámites en la Intendencia hasta su fin... al fin. Salí de allí con mi permiso de conducir.
|
|
 |
Tres tardes después la vi en la Agencia. Como de costumbre, estaba lleno de gente, pero me hizo una seña, acudí junto a ella y le apresuré el trámite.
Y al día siguiente...y dos días después y a la semana siguiente, se repitió la historia.
Y diez días después, otra vez me sonrió mientras hacía señas para llamar mi atención.
Yo trataba de no mirar nunca hacia el público, porque era un compromiso... tengo muchos amigos y cada uno de ellos esperaba que yo lo comprendiese y le apresurase el trámite.
Había transcurrido un mes y mucha "retribución de atenciones, hasta que aquel día, me agarró mal,... uno siempre tiene de "esos días".
Cuando me hizo señas, fui donde estaba ella y le dije muy suave, pero firmemente mirándola a los ojos...
- Señorita, quiero pedirle algo: cuando Vd. considere que pagué mi deuda, avíseme, porque yo renuevo la libreta cada diez años pero Vd. hace retiros cada dos días..
!Ay, no sea malo¡ - dijo sonriendo forzada y con rubor en sus mejillas.
No hablamos ni una palabra más. La atendí,... pero nunca más me hizo señas ni me hizo llamar, y si la vi no me di por aludido, porque ambos entendimos que yo, gracias a Dios, HABIA CANCELADO MI DEUDA!
|
|
|