Año II - Nº 89 - Uruguay, 30 de julio del 2004
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- En las puertas del Averno
- Jorge "Yoyo" Calvette: "El Profesor"
- Los uruguayos ¿escaparemos a la onda K?
- Instrucciones para Legisladores próximamente cesantes
- Apuntes del Palmar Butiá
- D'ont cry for my Argentina
- Historia de una Sinrazón

- Especial: Deportivo

- Hoy vacuné a mi hijo
- Un fin de semana diferente: "Haciendo la revolución"
- INFORME ESPECIAL: Todo sobre la Emigración
- Carta Abierta al Senador Mujica
- Internautas clandestinos
- Hurgando en la Web
- Noticias desde España
- La Voladora
- Anécdotas Bancarias: Atención retribuída
- La opción diferente
- Reapertura del Teatro Solís
- Hurgando en la Web
- Chairando Ideas: No sólo para beber
- Australia - Comentando sobre emigración
- Los ejemplos a seguir...
- Qué linda era Venezuela: La otra parte de la moneda
- Sobre vallas y muros
- Una ciénaga a la medida de un imperio
- Bitácora Política
- Bitácora Uruguaya
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores

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LA OPCION DIFERENTE
Por María Mónica Góngora


Pensando en octubre, debemos analizar donde encontramos una verdadera opción de cambio. Un cambio fundamental de las propuestas que analizamos en otras elecciones.
Hasta la última elección nos encontrábamos con una propuesta en los llamados partidos tradicionales, que confundía a ambos en una sola opción. Una propuesta que se despreocupaba de la gente y nos ofrecía un modelo social y económico donde solo sobrevivirían los que podían, ya fuese por su capacitación, posibilidades de nacimiento o por haber sido dotado con excepcionales capacidades. La gente común no encontraba lugar para seguir existiendo, esto es trabajar y mantenerse a si mismo. Por el otro lado el Frente Amplio - Encuentro Progresista, nos hablaba de los más pobres y de atender a los más necesitados, sin embargo estas nunca pasaron de una expresión de deseos, nunca nos dijo de que forma iban a hacerlo. Así los uruguayos íbamos intentando elegir nuestros gobernantes, por el que nos parecía menos malo.
Hoy los uruguayos tenemos otro panorama a la hora de elegir a nuestros dirigentes.
Por un lado tenemos un alicaído Partido Colorado, que si bien tiene a la cabeza un candidato que en otros momentos hubiese sido excelente, debe hoy pagar las consecuencias del terrorífico gobierno del Dr. Batlle. Donde no se escuchan propuestas, solo el pobre intento de querer convencernos que tuvimos el mejor gobierno que haya existido, lo que ni ellos se creen.
La otra opción es el ahora llamado Frente Amplio - Encuentro Progresista - Nueva Mayoría, quien nos ha cambiado el menú que nos ofrecían. Ya no habrá aumento de salarios, rebaja de impuestos, no pagar la deuda, etc. etc. Se le exige al gobierno actual un Plan de Emergencia, pero no se le explica a la ciudadanía como se va a implementar. Ahora se aceptan las condiciones impuestas por los organismos internacionales, se buscará asociar las empresas, se nombra al denigrado Cr. Astori, Ministro de Economía. Se pretende explicar que el objetivo será hacer énfasis en las políticas sociales pero eso demorará. Mientras la Mesa Política del Frente Amplio muestra su desacuerdo, con el nombramiento de Astori y con las nuevas propuestas del enigmático programa del Frente Amplio.
Y al fin, tenemos un Partido Nacional, que mediante el voto en las internas logró una renovación total. Como resultado electoral, el sector que pretendía gobernar alejado de la gente, creando elites entre la población, resulto minoritario. Y el movimiento surgido en el interior del país, se erigió como el gran triunfador. Tenemos allí una propuesta que nos habla de redireccionar la economía de forma que surja el Uruguay productivo, el que fomente el trabajo de su gente, y de esa forme devuelva la dignidad a los uruguayos. Una redistribución imprescindible de la riqueza del país, entre todos los uruguayos. Y nos dicen además como lo harán. La dirección económica apuntará a un mercado libre pero regulado, defendiendo siempre el trabajo de los uruguayos. No todos los mercados funcionan igual, según que mercado se trate serán las regulaciones a aplicar , e incluso si no las amerita no las habrá. Fundamentalmente nos ofrece recobrar la esperanza, buscando forjar un Uruguay diferente, que devuelva a la sociedad el sentido de equidad. Un Uruguay donde no haya exclusiones, donde no criemos hijos para exportarlos. Pero por sobre todo haciendo acuerdos con los ciudadanos, porque de ellos se trata el país. Una economía que fomente las inversiones extranjeras, pero exigiéndoles al mismo tiempo que sean serias a la hora de la creación de puestos genuinos de trabajo y en la introducción de nuevas tecnologías.
Mientras colorados y encuentristas afilan su puntería tratando de denostar las figuras que nos ofrecen esta renovada propuesta, en el Partido Nacional solo se escuchan voces integristas, respetuosas de los adversarios, pidiendo acuerdos para las medidas que serán imprescindibles para construir.
Y bien de cara a octubre, los uruguayos deberemos pensar seriamente cual es el futuro que queremos para nuestro país.