" Haz de Internet una gran plataforma de comunicación, no la conviertas en una cloaca de maldad" preHacker.Hacker Digital.
Año II - Nº 65 - Uruguay, 13 de febrero del 2004

El Estado, tan querido y tan vilipendiado
El fantasma demográfico sobrevuela Medio Oriente
Lula, desde Brasil se impulsa un cambio de estrategia
¡Ya tengo los papeles!
Ojos Uruguayos en Brasil
Cabo Polonio. Fantasía y Realidad
La Radiodifusión en Uruguay
Ecos de una visita
Chairando Ideas
Más represión de Fasano
Sucedió en España
Hurgando en la Web
Pretenden recurrir la Ley de Extranjería
Anécdotas Bancarias - Mi concurso para el banco
Ya que no te puedo vender, te licito
Judíos y Antisemitas
Soriano te invita al Grito de Asencio
Visita
Rincón de Sentimientos
El Interior también existe
Olvidémonos de las Pálidas
El Marinero
Correo de Lectores
Humor Uruguayo

 

 


CABO POLONIO
FANTASIA Y REALIDAD 

 


Desde los comienzos de la navegación las rocas sumergidas han significado una trampa mortal para las embarcaciones que han osado desafiar los misterios del infinito mar. Sin embargo el hombre se las ingenió para detectar los peligros y a partir del faro de Alejandría ha recorrido un largo camino para salvar vidas emitiendo señales de gran potencia que eran recibidas en alta mar a muchos kilómetros de distancia. La
Desde los comienzos de la navegación las rocas sumergidas han significado una trampa mortal para las embarcaciones que han osado desafiar los misterios del infinito mar . Sin embargo el hombre se las ingenió para detectar los peligros y a partir del faro de Alejandría ha recorrido un largo camino para salvar vidas emitiendo señales de gran potencia que eran recibidas en alta mar a muchos kilómetros de distancia. La costa uruguaya también presenta sus dificultades por los bancos de arena y escollos de distinta naturaleza que han requerido siempre del alerta emitido desde la costa para evitar situaciones lamentables y en algunos casos irreparables. De esta manera en el año 1792 se construye la farola de Isla de Flores en circunstancias que se produjo el hundimiento de una fragata española denominada Nuestra Señora del Loreto. Con el paso de los años se fueron construyendo farolas en todas las zonas peligrosas: en 1860 en Punta del Este, en 1872 en el Cabo Santa María y en 1881 el de Cabo Polonio. Para el historiador Orestes Araujo el nombre del cabo está relacionado con un accidente de navegación ocurrido el 31 de enero de 1735, fecha en que naufragara un navío proveniente de Cádiz y que se llama EL POLONIO. En ese lugar y años mas tarde se construyó el faro de recalada construido más al Este de nuestro país, vigilando la costa más peligrosa para las embarcaciones que surcan el atlántico uruguayo. En el libro LOS FAROS DE LA REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY del capitán de navío Rodolfo Merino, se establece que tiene una altura focal de metros 39.70, alcance geográfico de 17.8 millas, alcance lumínico 19.5 millas y una intensidad luminosa de 290.471 candelas. Este faro fue electrificado en el año 1961 y ha cumplido su misión durante mas de un siglo con el aporte invalorable de los hombres que han tenido a su cargo la difícil tarea de acompañar su soledad desde la costa rochense. El periodista Fernández Corbo señalaba en una publicación que “el primero de estos legendarios vigías, fue un capitán mercante de origen siciliano llamado Pedro Grupillo, avezado hombre de mar, que ocupo
su cargo durante varias décadas. Parecería que el océano o el faro amarran al hombre a la costa, en una profesión que se trasmite de una generación a otra. Últimamente se han sucedido tres generaciones en el desempeño de la tarea y pertenecen a la familia Calimares también de origen italiano. Independiente de sus funciones especificas, el faro de Cabo Polonio constituye un polo de tracción desde el punto de vista turístico. A 270 kilómetros de Montevideo, esta zona del Este enmarcada entre extensos arenales configura un paisaje singular que culmina junto al faro donde el océano arremete con su furia milenaria. Sin embargo las bellezas naturales de la zona lo han convertido en el lugar preferido de quienes gustan de la naturaleza en su estado primitivo. Manteniendo sus dificultades para poder
llegar y disfrutando de las carencias del lugar, donde el ambiente en sí es una de sus mayores atracciones , Cabo Polonio continúa recibiendo anualmente un elevado número de turistas. Se trata de una de las grandes alternativas para los viajeros que llegan al departamento y prefieren el turismo ecológico, con algunas dificultades, pero con tranquilidad agreste y primitiva. Con su escenario natural y una pequeña población estable, Cabo Polonio representa una de las mayores reservas turísticas de nuestro país. En un ambiente libre de contaminación y con el marco de un atlántico permanentemente azul, los turistas pueden disfrutar de una económica estadía, donde las propias carencias representan un atractivo divertido para los visitantes. Pese a la situación económica que viene afectando al departamento, los operadores turísticos no bajan los brazos y en una nueva apuesta al desarrollo de la costa atlántica, están ofreciendo nuevas alternativas para los viajes tradicionales que se realizan a Cabo Polonio, los Palmares de Castillos, Bosque de Ombúes y lagunas rochenses. En esta oportunidad algunas agencias ofrecen la posibilidad de de participar en excursiones aéreas , náuticas o terrestres para visitar estos lugares. Desde La Paloma al Chuy se va sucediendo una cadena de playas atlánticas que por sus bellezas naturales y la complementación de servicios adecuados representan en la actualidad los principales polos del turismo uruguayo. 

LA VERDADERA HISTORIA

Mientras el atlántico se va quebrando diariamente contra los acantilados que protegen en forma estratégica la zona del faro, vamos recordando viejas historias de naufragios que trajeron a la costa rochense los primeros “gringos” que poblaron la zona. El pasado y el presente que conviven hoy en perfecta armonía junto al ojo giratorio y misterioso del faro inaugurado el 1º de mayo de 1881, nunca se pusieron de acuerdo sobre el verdadero origen de cabo Polonio. Para viejos pescadores que pasaron la vida entre el atlántico y las dunas que circundan la zona, el nombre proviene de un barco llegado de España, que el 31 de enero de 1735 naufragó en esta región. Sin embargo para el Prof. Jesús Perdomo, la realidad es otra ; no fue en 1735, no había tormenta ni hubo ningún navío llamado El Polonio. El 11 de noviembre de 1752 habría zarpado del puerto de Cádiz el barco llamado “ NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, SEÑOR SAN JOSE
Y LAS ÁNIMAS” con carga para Buenos Aires y algo más de 300 personas entre pasajeros y tripulantes, a cargo de un joven capitán de tan solo 25 años llamado José Poloni. Dice Perdomo que en el camarote del capitán y con la presencia infaltable del primer piloto José de Arturo, se realizaban algunas cenas abundantemente regadas con licores y vinos de Chipre. Y fue así, como consecuencia de esas comidas bien
acompañadas por el alcohol que en la noche del 31 de enero de 1753 y con buen tiempo, el barco golpeó en algún arrecife , abriéndose un tremendo rombo que provocó el naufragio. Los momentos de angustia que vivía la tripulación, fueron aprovechados por el piloto de Arturo, culpable de la tragedia para darse a la fuga antes de ser detenido. Pasados los días, la justicia logra capturarlo y de acuerdo a las declaraciones de los pasajeros, se encontraba en avanzado estado de ebriedad la noche del naufragio. Fue conducido a la ciudadela en carácter de detenido, pero posteriormente y en un final novelesco logra fugarse. Como podemos apreciar existe un pasado cargado de historia en torno a este hermoso lugar. Poco importa en estos momentos el nombre del barco ni del capitán, se trata de un lugar turístico, aún desconocido para la gran mayoría de los uruguayos, a solamente 270 kilómetros de Montevideo. Cabo Polonio continuara con sus encantos naturales mientras las vías de comunicación no atraviesen los extensos arenales que todavía lo separan de la “civilización”.