| Acerca de los uruguayos en el exterior |
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Escribe: Walter Amaro Sydney/Australia
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A propósito del relacionamiento existente entre nuestras autoridades diplomáticas en este país con la diáspora uruguaya en Australia, se ve oportuno establecer algunas conclusiones realmente provechosas en diversos aspectos.
Uno de ellos tiene que ver con las cifras estadísticas que se manejan a nivel oficial. Según la estimación con que cuenta la embajada en Camberra, y de acuerdo a los datos emanados del último censo de población del Centro de Estadísticas de Australia, se estima en 18 mil, el número de uruguayos residentes radicados en distintas ciudades del país, destacando que la gran mayoría habita en Sydney y sus diferentes zonas sub-urbanas.
En conversaciones que mantuviéramos con el titular de la embajada uruguaya en Australia, el Dr. Pedro Mó-Amaro, hemos podido percibir la tremenda inquietud de la Misión por establecer un vínculo estrecho y sincero con la diáspora en esta isla continente. Al respecto, el diplomático no ha cejado en sus esfuerzos por dar a conocer en los lugares pertinentes, las necesidades y aspiraciones de estos, y de todos los uruguayos que residen en el exterior.
Sensible al extremo, Pedro Mó ha profundizado acerca de las conveniencias de encontrar soluciones de fondo al problema de la diáspora. Inclusive, se ha planteado oportunamente a distintos líderes de la comunidad, las ventajas de realizar talleres de discución que permitan amalgamar opiniones y establecer prioridades.
Le oímos en cierta ocasión señalar: "...los uruguayos en el exterior son un patrimonio muy valioso que el país no puede darse el lujo de perder, un capital humano en que confiar y un beneficio económico financiero y cultural para la defensa de los intereses nacionales"
No debemos desconocer que los compatriotas residentes en este suelo (y estimo que sucederá lo mismo en otras partes del planeta), viven pendientes de la situación global del país, donde los temas políticos y económicos que afectan al Uruguay, se superponen a temas que también nos preocupan como la diversas disciplinas deportivas y las diferentes áreas en educación, salud y cultura.
Dijimos en cierta oportunidad que "el Uruguay también es eso", refiriéndonos a una serie de temas que nos afectan. En una mirada retrospectiva vemos hoy a una comunidad adulta que ya no piensa como uruguayos en el exterior sino que lo hace simplemente como uruguayos.
Nos hemos preocupado por mantener un idioma que inclusive se mantiene rico en el lunfardo tradicional sin afecciones fronterizas; la educación escolar donde destaca la lengua de Cervantes y los principios Valerianos es de fácil acceso para nuestros progenitores, y el arte y la cultura priman a través de las diferentes expresiones artísticas.
Hoy día la magia de internet y los costos accesibles del teléfono permiten que la información cruce el espacio en breve tiempo. Eso nos oferta la excelente oportunidad de comunicarnos con el territorio y ser útiles a pesar de la distancia.
No sólo podemos sintonizar una radio para escuchar un relato de fútbol, sino que se nos permite además interiorizarnos del desarrollo institucional del país.
Claro que pocos se preguntan por allí cuales son nuestros problemas o cuales podrían ser nuestras modestas aspiraciones.
Dicen que las misiones diplomáticas están para velar y resguardar los intereses del Uruguay en el exterior, y colateralmente de sus ciudadanos. Por fortuna ese aspecto está cubierto plenamente. Tanto nuestra Misión en Camberra como nuestro Departamento Consular, han salvado la examinación con altas notas.
Conocedores, como dijéramos al principio de las inquietudes del embajador, nos hemos enterado extraoficialmente de los esfuerzos de este por obtener respuestas a nuestras inquietudes. No es un secreto que la autoridades son concientes de que los residentes viajan periódicamente al país para veranear o visitar a sus amigos y familiares. Después de todo, ese dinero, aunado a los giros de ayuda a la familia, son una fuente de divisas nada despreciable para el gobierno.
Pero, se ve imprescindible que otros aspectos sean tenidos en cuenta por el Ministerio correspondiente e, inclusive por el propio Gobierno. En nuestras charlas destacamos que no existe una política de Estado al respecto, y ni siquiera sabemos de que se haya analizado ni discutido en profundidad este fenómeno.
Está comprobado que la diáspora vive pendiente del país a pesar de la distancia, y ha hecho sensibles aportes a diferentes instituciones en clara demostración de que "la cosa" nos afecta. Sin embargo, y de acuerdo a la percepción de nuestros compatriotas, las instituciones y particularmente el Estado, aparenta desconocernos o, en su defecto, no considera importante nuestro destino.
Tal vez se debería por lo menos escucharnos. Ofertar a la diáspora alrededor del planeta la oportunidad de conferenciar o establecer foros de discusión con representantes uruguayos del todo el mundo, y entregar sus conclusiones al Estado para que juntos arribemos a soluciones de fondo que permitan esclarecer puntos neurálgicos respecto a temas como: regreso temporario o definitivo al país, reválidas de hijos y nietos, comercio, planes de reinserción, salud, educación, etc.
Para finalizar, aunque este tema da para mucho más, pensamos que nos acecha la fortuna. Las elecciones que se realizan el 31 de este mes podrán señalar a uno u otro candidato en el poder, porque de todas formas confiamos en la irrenunciable voluntad cívico democrática del país, y la capacidad de discernir de nuestros hermanos para elegir al futuro presidente de los uruguayos; pero de algo estamos muy seguros, y es que luego de asumir hay un largo camino por recorrer.
Y lo recorreremos juntos; pero que no caiga en la tristeza del olvido, de que de este otro lado del charco, también viven más de 18 mil uruguayos con sus hijos y sus nietos, los cuales también, aguardan soluciones de fondo.
Nos encontramos en siete días si así usted lo desea.