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PROMESAS, PROMESAS Y LAS PODREMOS CUMPLIR
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Por Roberto Bogorja
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Podemos, decir que esta campaña electoral es quizás la más chata de las de los últimos tiempos. Y lo digo pues, es una campaña, en donde a pesar de que cada vez se cuenta con más técnicas, medios, elementos y asesores de marketing político, de imagen, publicitarios, e investigaciones de mercado; nada de ello se emplea y si se lo hace, lo es de una forma sumamente superficial.
Claro, es probable que ello refleje la mediocridad a la que nos hemos ido acostumbrando, no sólo en política, en fútbol, en la enseñanza, en los medios, en la industria, en la medicina, en la tecnología, en y pueden seguir tantos en.
Cuando nos quejamos que en el fútbol ya no hay jugadores que arriesguen, que vayan hacia delante, que toquen, que eludan y fundamentalmente que tiren al arco, es porque somos producto de esa mediocridad. Nos conformamos con las filosofías futbolísticas de Kesman, "es lo que hay, valor" o de Autchain "matemáticamente tenemos chance", y sino con la clásica y vieja de subestimar al rival y por ello no jugamos bien, si total es una partido ganado de antemano.
Esto es lo que está sucediendo en política.
Por un lado Tabaré Vázquez, no sólo se niega a debatir, sino que concurre sólo a programas televisivos en donde tanto la audiencia, como los periodistas o le son favorables o por lo menos son neutrales. En donde si puede realizar el "show bussines" mostrando su faceta linda y diciendo y prometiendo cosas que nadie se las va a rebatir, y por otra parte le permiten decir una cosa aquí y por alla contradecirse.
Pero como su campaña se basa en emociones, dice y promete cosas que no puede cumplir por sí mismo. Tal es el caso de su anuncio realizado en Maldonado asegurando que iba a desaforar a todos aquellos legisladores que estuviesen relacionados con actos de corrupción.
Muy loable la iniciativa de desaforarlos y someterlos a la justicia, pero es prometer en falso.
¿Por qué? Muy sencillamente, para desaforar a un legislador se requieren por lo menos los votos de las dos terceras partes de los miembros de la cámara. Y creo que es más que optimista el pensar que pueda tener los votos por sí mismo, entonces sólo que cuente con el apoyo de las otras fuerzas lo podrá lograr. Y ello hasta que punto, mientras estos hechos sean verdaderamente probados y no por meros trascendidos o especulaciones.
Si mal no recuerdo, en los últimos treinta y cinco años, sólo existieron dos intentos de desafueros, el último el de un diputado de Artigas, que incluso creo que no se llegó al desafuero sino que renunció antes; y el otro el que en los instantes previos a la dictadura se le quiso realizar al entonces Senador Enrique Erro, líder de la por esas épocas Unión Popular, por querer ubicarlo como relacionado a la sedición del momento, la de los Tupamaros. Y que entre otras cosas derivó en el Golpe Cívico Militar.
Insisto, al pueblo uruguayo nos movilizaron hace años para tirar la dictadura, hemos sido un pueblo de fuerte cultura cívica y en muchos casos de sumo interés por la política. No nos pretendan engañar con discurso facilistas e incumplibles, pues eso no olvidemos que eso es lo que esta misma izquierda hoy muy "light" o ligera (porque no hablar en buen castellano), ha criticado siempre a los partidos tradicionales. Entonces en donde está el cambio, ¿será que el cambio solamente es en el discurso? Entonces meditemos antes de tomar las decisiones.