Esta ciudad que nació y creció junto al arroyo Chuy, compartió con sus primeros habitantes un atractivo muy especial por el agua, que sin embargo se fue perdiendo lentamente con los años.
En esta nota no vamos a considerar las variadas causas que han determinado esta situación, sino que vamos a recordar a uno de los grandes olvidados de esta frontera, cuando todavía no existía la contaminación y el arroyo era el punto obligado para las pocas familias fronterizas.
Desde los primeros vecinos que se afincaron sobre su margen derecha y acompañaron desde su infancia el crecimiento del rancherío, pasando por las clases de natación que dictaba “Piqueno” se podía disfrutar de sus límpidas aguas sin ningún vestigio de contaminación. Los baños obligatorios y los torneos de pesca, alegraban las tardes fronterizas en la década del 30 o del 40, cuando todavía no se podía disfrutar de las secciones de “matiné” que nos ofrecería años más tarde el inolvidable “Yoyo” Calvette en los salones del club Social Chuy.
Quienes no podían observar los amaneceres junto al arroyo, les quedaba el consuelo vespertino de poder disfrutar de los bellos crepúsculos de esta frontera, cuando los últimos rayos del sol nos saludaban desde las Sierras de San Miguel.
Hoy todo ha pasado, todo es distinto, los temas son otros, ecología, contaminación, medio ambiente y otros términos desconocidos por aquel entonces.
Sin embargo, entre los recuerdos de nuestra infancia, mantenemos intacta la figura de nuestro primer “profesor de natación” y gran jugador de fútbol que fue el “Negro Piqueno”.
De ese pasado sin retorno, recogemos hoy la figura legendaria de este gran olvidado que como murguista, jugador de fútbol o como persona supo ganarse la consideración de quienes tuvieron la suerte de tratarlo. Nunca fue
|
|
 |
una novedad que los jugadores de fútbol o deportistas de otras disciplinas se integraran a los desfiles del carnaval, agregando un nuevo elemento de atracción a las murgas o comparsas de antaño. De esta manera los tradicionales festejos de momo han contado siempre con la participación de jugadores de notoriedad como sucede en los carnavales brasileños. En nuestro país recordamos a Leandro Andrade y al Pepe Sacias que allá por el 60 desfilaba con su murga por las calles del sur. El motivo de esta nota es evocar una vez más la presencia del inolvidable “Piqueno” en los carnavales fronterizos. Pensamos que el “Negro” Piqueno” es un aporte generoso de la raza y un verdadero ejemplo para la juventud fronteriza. Lo que más le gustaba era el arroyo Chuy, donde solía pasar las tardes enteras contemplando el paisaje o cruzando de una “zambullída” para la margen brasileña. Era común verlo pasar con un grupo de niños y jóvenes en dirección al arroyo donde recibían las primeras clases de natación. Pero “Piqueno” fue mucho mas que el profesor de natación para aquellos niños. Fue también el padre y el tutor de muchos que deambulaban diariamente por la avenída internacional. Quería entregarles de alguna manera el afecto y el cariño que no tuvo en su niñez de negro pobre, sin juguetes ni pelotas. Años mas tarde la vida le dio mil pelotas hasta convertirlo en le crack indiscutido de Peñarol y de las selecciones locales. Sin embargo nunca llegó a comprender los verdaderos misterios de la vida y paso por ella sin mayores ambiciones y quizás sin saber lo importante que había sido para la juventud local y que por ello representaba un orgullo personal que muy pocos son capaces de lograr. “Piqueno” un negro sin nombre como lo dice “Pindingo” en uno de sus temas, supo regalarle siempre a los niños de la frontera un gesto de amor, cariño y solidaridad. Transito su infancia por la línea divisoria y como los tratados de límites la llevaban hasta el arroyo Chuy, “Piqueno” también prolongo su vida hasta la margen derecha donde paso la mayor parte de su existencia. Todas las tardes abandonaba el emparrado de su rancho prestado y se dirigía al arroyo para enseñar natación a sus “alumnos” que en definitiva eran todos los guríses del pueblo. Hizo con ellos el primer camino que conducía al arroyo y la zona del marco fue el punto de referencia para que los padres pudieran localizarlos sin mayores inconvenientes. Volvían al atardecer cargando leña para el fuego y algún huevo de tero “robado” sin malicia, algún camoatí, alguna tararira o chilca para las escobas caseras. Pese a los años transcurridos la imagen de “Piqueno” con sus niños en dirección al arroyo se mantiene nítida en nuestra memoria, como uno de los mejores recuerdos de la infancia.
PIQUENO
DIRECTOR DE MURGAS, MARINO DE ARROYO
PROFESOR DEL AGUA, Y OTRAS COSAS MAS
FUE AMIGO DEL NIÑO, DEL HOMBRE Y DEL MONTE
MUCHAS COSAS JUNTAS, PERO YA NO ESTÁ.
FALTA LA COMPARSA DEL “NEGRO PIQUENO”
FALTAN SUS GAMBETAS EN LA SELECCIÓN
REPICAN EN CAMBIO LONJAS EN EL CIELO
Y FALTAN HERMANOS DE SU CORAZÓN.
JUNTO A LOS PIONEROS QUE HICIERON EL PUEBLO
DEBE ESTAR “ PIQUENO” POR MUCHAS RAZONES...
FUE MEZCLA DE IDIOMAS, GUARDIAN DE LOS NIÑOS
CARNAVAL VIVIENTE, DE VIEJAS CANCIONES.
JUNTO A LOS PIONEROS HOY ESTA “PIQUENO” ORGULLO DE UN PUEBLO, FRONTERA Y CIUDAD..
HACEDOR DE GOLES, DIRECTOR DE ORQUESTA,
UN NEGRO SIN NOMBRE,”PIQUENO” NO MAS...
Tema musicalizado por Nelson (Pindingo) Pereyra.